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La importancia de la revocación de mandato

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La seguridad social es para los gobernador de Colima un asunto que debe atenderse al último. Salud, jubilados y pensionados está en el cajón de los últimos asuntos del gobernador. La pregunta es ¿Por qué las personas mayores no le interesan?, además cabe cuestionarse, ¿por qué tanta carencia de sensibilidad? Y una última pregunta ¿Por qué carecen de espíritu estos individuos?

Se podrían aventurar algunas posibles respuestas: porque sus compromisos de campaña lo obligan a contratar exceso de personal, o mejor dicho, personal sin perfil que el gobierno necesita tan sólo para cumplir esos compromisos, del gobernador, hechos en su campaña política, así se genera una marabunta eufemísticamente llamados asistentes, pero que en verdad son achichincles, carga maletas, guaruras, zalameros, aduladores, que en realidad son aviadores; porque le interesa más colocar en los puestos de primera línea a sus conocidos, a sus compromisos políticos, que por cierto son muy, pero muy bien pagados; porque conciben al gobierno del estado como un botín, ante todo, donde éste es repartido entre ellos –su círculo familiar, político y social más cercano- y lo que sobra lo administran para la sociedad restante, es decir, la sociedad colimense.

El gobierno del estado ha descontado sistemáticamente las cuotas de cesantía, edad avanzada y vejez de los trabajadores federalizados de Salud y Educación; sin embargo, el gobierno del estado adeuda al Issste la cantidad de 160 millones 837 mil 233 pesos descontados a trabajadores de la Salud y  157 millones 377 mil 822 pesos a los trabajadores de la Educación. En total más de 300 millones de pesos.

Cuando uno observa estos datos entonces comprende porque el Issste carece de tantos recursos para poder brindar un servicio de calidad y calidez.

En comparecencia ante el Congreso del Estado, Kristian Meiner tovar, secretario de Administración y Gestión Pública, reconoció  que no se han transferido 173 millones de pesos al Instituto de Pensiones de los Servidores Públicos del Estado de Colima (IPECOL), de las cuotas descontadas a los trabajadores del gobierno estatal.

Entonces uno puede entender el porqué, desde hace cuatro años, no se paga ni un solo Seguro Colectivo de Vida. Desde la llega al poder de Ignacio Peralta Sánchez del 100 % de los maestros estatales que han fallecido -sus familiares- ninguno ha recibido el monto que les corresponde por concepto de Seguro Colectivo de Vida.

Y hay más, también, un pequeño monto de 20 mil pesos, por concepto de la mutualidad de los maestros del sindicato de la sección 39 tampoco se las ha cubierto a los deudos de los maestros fallecidos desde hace aproximadamente dos años. Cabe hacer la precisión que este dinero es propiedad de los maestros afiliados de la sección 39 del Snte y no se sabe  a dónde van a parar o quién o quiénes administran dichas cuotas, puntualmente descontadas. ¿Las administra el gobierno? ¿Existe un fideicomiso? ¿Las administra la sección 39 del Snte?

¿Quién las jinetea?

No son poca cosa. Si tomamos en cuenta que existen 3 mil plazas de maestros del gobierno del estado y se les hace un descuento de diez pesos quincenales, la cosa ya no es menor. Saque usted cuentas amable lector. 

Hace algún tiempo, algunos amigos de la sección 39, me comentaron que vía nomina les descontaban cierto seguro de vida, -contratado en forma privada e individual- del cual tenían derecho a recuperar algunos rendimientos anualmente; sin embargo, no pudieron hacerlo porque el dinero, que en su talón de cheque aparecía como descontado, no era recibido por la aseguradora con la cual aparecían como deudores. ¿A dónde se iba?

Yo creo que se va a un lugar que sólo el gobernador sabe.

Sería mucho pedirle que nos dijera ¿A dónde se va ese dinero? Tanto el dinero que no pagó al Issste, el que no se transfirió al IPECOL y el que no ha pagado a los maestros del Snte 39.

Lo más seguro es que no quiera contestarnos, porque ese dinero genera rendimientos, que alguien se los está quedando, mientras los trabajadores de las secretarías de Salud y Educación, así como los trabajadores de la sección 39 del Snte y los trabajadores al servicio del gobierno del estado sufran de malos servicios por su culpa, además de privar a los deudos de los maestros finados de los beneficios de la seguridad social que todos pagamos.

Que se tarden más de cuatro meses, en promedio, en cubrir el pago de marcha –de un maestro finada al servicio del gobierno del estado- es un pecado menor.  

Que lástima que la ley que permite la revocación de mandato no se le pueda aplicar a este pobre tipo que se dice gobernador de Colima.

El presupuesto del 2020 contempla recursos por 55 millones de pesos para la sección 39 del Snte, donde 6 millones son etiquetados para seguridad social, ojalá ya se les pague a los deudos de los maestros fallecidos las prerrogativas y beneficios que las ley marca y los políticos, muy menores, como Peralta Sánchez dejen de lucrar con el dolor humano.

Cuando hagamos uso de la ley de revocación de mandato los políticos entenderán que ellos son nuestros empleados. El pueblo pone y el pueblo quita. Esa es la regla de oro de la democracia.

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