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OPINIÓN

Algo está pasando en el ISSSTE

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Pensamos en el ISSSTE y nos duele la cabeza y, a veces, nos duele la cabeza y pensamos en el ISSSTE; para otros el ISSSTE es un dolor de cabeza; para los abusadores ha sido un botín que resuelve sus dolores de cabeza y; para lo mayoría de los derechohabientes es un lugar donde nos cortan la cabeza. 

¿Podrá el ISSSTE dejar de ser un dolor de cabeza y convertirse en una institución que se convierta en una aspirina del tamaño del sol que nos quite del dolor de cabeza?

Si el poeta salvadoreño Roque Dalton hubiera escrito algo acerca del ISSSTE, yo imagino, que algo como lo anterior habría escrito.

Pero, ¿qué está pasando en el ISSSTE para que empiece a dejar de ser un dolor de cabeza?

Pasa que al ISSSTE en Colima se le entregó equipo nuevo, en sustitución del dañado por siniestros en diferentes eventos hidrometereológicos. Llegó equipo médico y de infraestructura a las clínicas del ISSSTE de Colima y Manzanillo luego de hacer válida la póliza de la empresa aseguradora. Cosa que no había sucedido en Colima nunca.

A la clínica hospital Dr. Miguel Trejo Ochoa, dirigida por la Dra. Karelyn Morales Arroyo, se le entregó en sustitución por los siniestrados, una unidad de rayos x portátil, el ortopantógrafo, seis equipos de aires acondicionados, un microscopio binocular, un mastógrafo, un campímetro, una unidad de oftalmología y una lámpara de hendidura.

A la clínica de Manzanillo, la Delegación del ISSSTE le hizo entrega de un cardiotocógrafo, dos lavadoras, una secadora, dos electrocardiógrafos y un aire acondicionado.

Todo lo anterior tiene un valor de un poco más de 14 millones de pesos. Aquí lo interesante no es su monto, que en sí mismo lo es, sino el valor que adquiere en el contexto donde se da, pues hacía alrededor de ocho años que no se hacía un reclamo a la empresa aseguradora para la recuperación de los equipos siniestrados, a pesar que el ISSSTE paga anualmente a una empresa aseguradora por el equipo, sin embargo, nunca se habían hecho cobros efectivos de equipo dañado por siniestro. Eso es verdaderamente interesante. ¿Por qué no se reclamaba? Y ¿Por qué no se hacían efectivas las pólizas de los equipos asegurados? Son preguntas que alguien debe contestar.

La entrega de equipo por parte de la delegada Perla Magaly Prado Pérez y el subdelegado de Administración Rodrigo Uribe González  es una manera muy eficiente de procurar que el ISSSTE ya no sea un dolor de cabeza para el gobierno pues están dotando de herramientas a los médicos y enfermeras para que puedan realizar su trabajo con eficiencia y calidez.

En tiempos de Vicente Fox se puso a la cabeza del ISSSTE a Benjamín González Roaro y junto con el Snte crearon el fideicomiso de la vivienda VIMA que en lugar de resolver el problema de vivienda les sirvió para saquear al ISSSTE (en Colima Las Pichoneras son ejemplo paradigmático), después, en tiempos de Calderón, ocupó la dirección el mayor saqueador del Instituto, Miguel Angel Yunes Linares, que no conformes con depredar al ISSSTE promovieron la desmantelación del sistema solidario de jubilación (2007) y crearon las afores; eran tiempos donde a toda la población derechohabiente nos cortaron la cabeza porque los puestos, en este caso la Dirección del Instituto, eran para pagar favores políticos, entonces al grupo de Elba Esther Gordillo. Son tiempos para el olvido.

Los trabajadores del sindicato del ISSSTE también pusieron su granito de arena y, con recursos propios, donaron una unidad dental  -yo tengo una hija dentista y sé lo que cuestan-. Los trabajadores encabezados por Carlos Vizcaíno Martínez están poniendo, no sólo su voluntad ni buenas intenciones, sino recursos propios para que la clínica funcione mejor y a los derechohabientes no nos duela la cabeza (en este caso los dientes).

La actitud de los actuales funcionarios y del personal sindicalizado llama la atención pues envían un poderoso mensaje de que tienen  bien claro quiénes dañaron y saquearon al Instituto y quiénes provocaron su precariedad en su funcionamiento y su mala calidad en sus servicios. Su actitud es el intento de reconciliación entre funcionarios, trabajadores sindicalizados del Instituto y los derechohabientes, es su responsable actitud de cuidar su fuente de trabajo y de realización personal y colectiva. Es una forma de decirnos que ellos no son los responsables de la precariedad de la institución, sino otros, más duros y siniestros como González Roaro y Yunez Linares –personeros de Elba Esther Gordillo- que llegaron saquearon y se fueron del Instituto. 

Hoy en Colima la delegada y el subdelegado de Administración Rodrigo Uribe González están construyendo, con acciones, no con retórica, que el Instituto puede otorgar un servicio de calidad y calidez. Ahí está la Casa de Día de los jubilados que sólo sus sostenimiento cuesta 3 millones de pesos anuales, para brindar 16 mil servicios, es decir, que los recuperado en equipo siniestrado que asciende a 14 millones 172 mil 400 pesos nos serviría para cubrir los gastos de operación de la Casa de Día por casi cinco años. Esa sería forma de cuantificar el tamaño del valor de lo que se recuperó en equipos en esta ocasión por las gestiones realizadas.

Algo bueno están haciendo en el ISSSTE para que no nos duela la cabeza. Ojala se continúe con esta política de hacer más con poco y sobre todo defender a la institución, pues antes, parecía un maratón dedicado a destruir al Instituto. Al parecer estamos descubriendo lo noble de la institución y su impresionante  beneficio que representa para la población derechohabiente.

Con estas acciones los actuales funcionarios lanzan su poderoso mensaje: que no regresen más lo saqueadores, que eran un dolor de cabeza para la institución y que nos cortaban la cabeza a los derechohabientes y, sobre todo, que esta situación nos confrontaba entre trabajadores (enfermeras, doctores y administrativos) y derechohabientes, creando un quebradero de cabezas.

El camino es complejo porque la incuria  y el saqueo al que sometieron a la institución durante los últimos 18 años no fue menor. El mal humor de trabajadores y derechohabientes fue un proceso cultural que el gobierno estimuló para propiciar la privatización de la salud pública que afortunadamente no lograron.

Con el Prián la salud se convirtió en mercancía, los derechohabientes en clientes y el concepto de calidad en estadística.

Que bueno que se revierta la tendencia y se inicia el rescate del ISSSTE por el bien del gobierno, trabajadores y derechohabientes. Seguir por este camino es construir una aspirina del tamaño del sol –como bien decía Roque Dalton- y se nos acaben los dolores de cabeza. Hoy, nuevamente, el factor humano es lo esencial.

 Algo bueno está pasando en el ISSSTE.

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