El poder político, detrás del homicidio del asesino de Silverio Cavazos

Colima, México, Avanzada (21/05/2018).- Bajo el encabezado: “El poder político, detrás del homicidio del asesino de Silverio Cavazos”, la revista Proceso publica en su edición de esta semana un reportaje sobre la implicaciones del asesinato de Gerardo Mendoza Chávez, ubicado por las autoridades como autor intelectual de la privación de la vida del exgobernador.

“El presunto narcotraficante Gerardo Mendoza Chávez, señalado oficialmente como autor intelectual de la ejecución del exgobernador Silverio Cavazos Ceballos, fue capaz de burlar por sí solo durante casi siete años y medio a las corporaciones policiales encargadas de su búsqueda, pero tras su captura —cuando ya estaba bajo custodia gubernamental— no pudo sobrevivir ni siquiera cuatro días.

“Luego de su detención, en las primeras horas del miércoles 9, fue internado en el Reclusorio Preventivo de Puente Grande, en Jalisco, donde la noche del sábado 12 lo asesinó otro reo, en un incidente al que las autoridades se apresuraron a catalogar como ‘riña entre particulares’”, señala el texto periodístico escrito por Pedro Zamora Briseño, corresponsal de ese semanario en el estado de Colima:

La publicación también plantea que la eliminación del testigo que podría haber aportado información fundamental para el esclarecimiento del caso Cavazos, antes de que se cumpliera el plazo ampliado de seis días para la rendición de su declaración preparatoria, revivió las sospechas de la posible vinculación de personajes de la política con el homicidio del exmandatario estatal., como en su momento declaró, sin proporcionar nombres, la viuda de este último, Idalia González Pimentel.

Y se cita el tuit del expresidente Felipe Calderón al respecto, difundido durante la mañana del lunes 14:

“Gerardo Mendoza, asesino del exgobernador de Colima, Silverio Cavazos, fue capturado y asesinado en el penal. ¿Cómo es posible que no hayan protegido a un testigo tan importante? Seguramente su testimonio se hubiese encaminado a altas esferas de poder exgobernadores por ejemplo” (Sic).

En seguida se reproducen fragmentos del texto de la revista Proceso, que a partir de este lunes se encuentra en los puestos de periódicos y establecimientos comerciales:

La candidata a diputada federal de la coalición Por México al Frente por el Distrito I de Colima, Martha María Zepeda del Toro, estimó que la muerte de Gerardo Mendoza no se derivó de un descuido, como lo sugirió Calderón, sino que “incluso hasta podemos pensar que es un crimen de Estado”.

No obstante, avaló el resto del tuit, pues al expresidente “le tocó conocer las averiguaciones de las investigaciones que se dieron de este homicidio del exgobernador; qué quiere decir esto: que es una persona que sabe”.

El actual gobernador, José Ignacio Peralta Sánchez, declaró que con su mensaje Calderón evidenció que cuenta con información, por lo que lo conminó públicamente a entregarla al Ministerio Público para que “así contribuya a una mejor investigación sobre los hechos”.

Sin embargo, consideró que el asesinato de Gerardo Mendoza en Puente Grande podría ser “un hecho aislado” y calificó como lamentable el suceso, pues “debió purgar una condena conforme a la ley”.

Para el historiador Héctor Porfirio Ochoa Rodríguez, en el contexto de las declaraciones de Calderón por motivos electorales, su mensaje sobre el asesinato de Gerardo Mendoza “es una de las cosas más sensatas que ha dicho”, porque “es lo que se nos viene a la cabeza a todos al enterarnos de lo ocurrido… parece que quisieran borrar las huellas de todos los que pudieran haber tenido alguna implicación en el asunto”.

Si el caso de Silverio Cavazos fuera una obra literaria, comenta el académico, “habría que ubicarlo en el género de la novela negra, o sea entre las historias del crimen más oscuras”, porque además se encuentra dentro de un conjunto de más de una docena de asesinatos de alto impacto que se han dado en Colima en los últimos años sin que se hayan esclarecido ante la sociedad.

Entre los principales homicidios están el de Saúl Adame Barreto, coordinador de asesores del gobernador Mario Anguiano Moreno; Jaime Ernesto Vázquez Montes, delegado de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu); Crispín Gutiérrez Moreno, presidente municipal de Ixtlahuacán, y Martín Cázares Zárate, regidor del Ayuntamiento de Tecomán, así como un atentado a balazos sufrido por el exgobernador Fernando Moreno Peña.

* * *

En entrevista con este semanario, Héctor Porfirio Ochoa comenta que el asesinato de Gerardo Mendoza dentro de la prisión, apenas unos días después de haber sido detenido, despierta muchas suspicacias y rebasa todas las posibilidades de credibilidad, pues se supone que una cárcel como la de Puente Grande debería tener mayores medidas de seguridad y control.

Tras la muerte de Mendoza, quien era acusado de la autoría intelectual del homicidio del exgobernador, dice Ochoa Rodríguez, “nos vamos a quedar con la duda de si efectivamente fue o no el autor intelectual, pero en caso de que lo haya sido nos viene otra duda en el sentido de que muerto ya no va a poder acusar a nadie, ni decir si hay alguien más arriba o si hay otros autores intelectuales ligados”.

El historiador compara la “descomposición política, social y de seguridad” que vive actualmente Colima con los últimos dos años del gobierno de Carlos Salinas en el país, periodo en el que fueron asesinados el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, el candidato presidencial priista Luis Donaldo Colosio y el secretario general del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, además del levantamiento zapatista de enero de 1994.

“Pareciera —añade— que actualmente Colima es un territorio sin ley en el que los límites entre la legalidad y la ilegalidad están muy difuminados, donde la impunidad afecta por igual a los casos de asesinatos de personajes políticos que a los de cientos o miles de ciudadanos comunes, pero lo ideal es que se castigue a los responsables de todos los crímenes”.

No obstante, subraya Héctor Porfirio Ochoa, la situación actual de Colima no es nueva, pues en 1973 ya vivió otra etapa de crímenes de alto impacto tras la muerte sospechosa del entonces gobernador electo Antonio Barbosa Heldt, que fue presentada oficialmente como suicidio, pero posteriormente empezaron a aparecer muertos diversos personajes que tenían relación con él, aunque el contexto social de aquella época era muy diferente al actual.

Expone: “En aquel tiempo la criminalidad y el narcotráfico eran infinitamente menores, pero en cambio ahora que está todo descontrolado es muy peligroso, porque ante cada hecho uno se queda con la pregunta de ahora qué sigue o ahora quién sigue; definitivamente estamos en medio de un desastre”.

A juicio de Martha Zepeda, la detención de Gerardo Mendoza fue una estrategia que le salió contraproducente al gobierno federal, puesto que “en contextos electorales siempre buscan atraer la atención con percepciones favorables hacia sus gobiernos, pero les salió mal porque se les murió en un penal y ahora la gente ya piensa y cuestiona”.

En entrevista con Proceso, Zepeda del Toro comenta que sin duda el asesinato de Gerardo Mendoza dificultará el esclarecimiento de la ejecución de Silverio Cavazos, porque tanto él como Samuel Rodríguez, “los aparentes autores intelectuales”, quienes más podrían haber aportado elementos, ya están muertos.

Sin embargo, refirió, “esto no implica que deberá quedar impune este crimen, por el contrario, es un indicio más que tuviera que estar investigándose como parte de la misma indagatoria del caso de Silverio Cavazos”, pues “creo que todos estos homicidios tienen un mismo hilo conductor: el crimen y el poder”.

Martha Zepeda está convencida de que las autoridades deben a la población muchas explicaciones sobre las ejecuciones de Silverio Cavazos Ceballos, Gerardo Mendoza Chávez y Samuel Rodríguez Moreno, así como del atentado que sufrió Fernando Moreno Peña el 12 de octubre de 2015.

Hizo notar que Gerardo Mendoza estaba vinculado con el crimen de Cavazos; con Samuel Rodríguez y “quizás tenía alguna vinculación con el ahora candidato al Senado Fernando Moreno”.

Según Zepeda del Toro, antes de pedir el voto, Fernando Moreno debería explicar a los electores por qué fue el atentado que sufrió, pues “todo este tiempo le han apostado al olvido, al carpetazo, a que no se diga, a que no se cuestione y que sea el tiempo el que borre estos señalamientos”.

El corresponsal solicitó una entrevista con el candidato del PRI-PVEM al Senado, Fernando Moreno Peña, para obtener su réplica a los señalamientos hacia su persona, pero declinó ofrecer declaraciones sobre ese tema. De igual manera, tampoco hubo respuesta del encargado del despacho de la PGJ, Gabriel Verduzco Rodríguez, a la solicitud de entrevista.

2 Comments

  1. Muy bueno el análisis, solo les faltó considerar que el Secretario de Seguridad Pública, Hugo Vázquez C., fue removido de su cargo el día siguiente de la detención de Gerardo Mendoza. Es claro que el “jefe” Fernando y su “chalán” Nachito castigaron a Hugo Vázquez por haber permitido (ni cuenta se dió) que sacaran del Estado al Sr. Gerardo, y no les quedó de otra que mandarlo silenciar para siempre. Obviamente publicaron que el Secretario de Seguridad había pedido licencia por motivos de salud.

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*