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OPINIÓN

El senado y la CNDH

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Por: Federico López Ramírez.

El comportamiento vulgar y violento de los senadores Gustavo Madero y Xóchitl Gálvez es una muestra más de la intolerancia, desesperación y visión clasista que tienen los panistas del México de hoy.

Desde hace siete años perdieron la Presidencia de la República; desde hace un año perdieron el cogobierno que protagonizaron con el PRI; y desde el 1 de julio de 2018 son una minoría en el Congreso de la Unión; sin embargo, no quieren aceptar la realidad e insisten ejercer una representación que ya no tienen. Son minoría y no lo aceptan.

Sí, son una minoría. Ya perdieron porque sus políticas públicas fueron: parciales, injustas, abusivas y fascistas.

El último tango, en el Senado, lo protagonizaron Gustavo Madero y Xóchitl Gálvez, en un afán de descalificar la elección de Rosario Piedra Ibarra porque sienten que la nueva titular, independientemente de su futuro desempeño, -estoy seguro- que nos revelará los contubernios entre los anteriores titulares y los prianistas y los mexicanos descubriremos los porqué de la desastrosa situación de los derechos humanos en México.

Por qué Madero golpeó a la senadora Mónica Fernández Balboa, presidenta de la Cámara. Por qué Gálvez destrozó mobiliario que a todos los mexicanos nos cuesta –ojalá se lo descuenten se su jugosa dieta económica-. La respuesta es muy  sencilla porque esos son sus argumentos frente a nueva realidad democrática en la que las componendas no tienen lugar. Como vemos el PAN no tiene argumentos, tiene berrinches, insultos y violencia; estos tipos están peor que los muchachos de prepa eligiendo a su mesa directiva.

El PRI, el PAN, el PRD y sus partidos satélites en turno, en su denominada política de contrapesos pretendieron engañar a la sociedad al decirnos que los organismos como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos era una institución plural y democrática, cuando en realidad no era sino una mascarada donde la titularidad de la misma y los puestos más importantes, incluyendo la de consejeros, era una reparto de cuotas entre ellos mismos. El resultado era que tenían a intelectuales orgánicos trabajando –con buenos sueldos por cierto- para ellos y convertían a la institución en un ejemplo de organismos de Estado muy “democrático”, que terminaban siendo cotos de poder y ellos hacían el papel de sus apologistas y aliados útiles. Chambas para todos, y en este caso, los derechos humanos pasaron a ser meras anécdotas. Lo importante era el hueso para sus aliados y ellos tenían en éstos a serviles constructores de mentiras que nos reseñaban diciendo que todo iba muy bien haciendo coro con los profesionales del odio, los chayoteros.  Muy bien pagados diría yo. 

Hay un punto bueno en esta escaramuza. Parte de la bancada de los senadores del PAN no estuvieron de acuerdo e hicieron pública las instrucciones vulgares de Marko “Guaidó” Cortés de organizar “un desmadre en la Cámara Alta”. –Hagan un desmadre a Monreal. Así lo dijo, el dirigente del PAN.

Es tan fácil entender que son minoría y no tienen derecho ni a elegir ni a impedir el nombramiento de la presidenta comisionada porque el pueblo de México le dio la mayoría a Morena para que ésta lo haga, es mucho pedir.

Afortunadamente hubo más buenas noticias. Después del nombramiento del Senado de Rosario Piedra Ibarra renunció Alberto Manuel Athié Gallo y a su renuncia le siguió la de cuatro consejeras más: Mariclaire Acosta Urquidi, María Ampudia González, Angélica Cuellar y María Olga Noriega Sáenz. 

No sé si sea mucho pedir pero sería conveniente que todos estos consejeros hicieran una muy conveniente autocrítica y, además, nos explicarán los porqué de tantos abusos y deterioro de los derechos humanos en nuestro país.

En Colima estamos padeciendo algo similar el titular de la Comisión de Derechos Humanos local se aferra al hueso. Ya lo dije antes. Los diputados van por muy buen camino y una medida más audaz sería desaparecer la Comisión y hacer una reingeniería para que ésta deje ser un coto de poder y reparto de cuotas de los sinvergüenzas del PRI, el PAN y el Ejecutivo.

Con la llega de Rosario Piedra Ibarra a la CNDH se recuperará un espacio para los ciudadanos y acotaremos a los violentos y fascistas.

El PAN está demostrando que agotó sus argumentos. Sólo son un cascarón de insultos y violencia. Pero también hay una buena noticia y ésta es que existe una parte de militantes panistas que quieren construir una oposición con argumentos. Ojalá lo logren.

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