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De la Victoria alada a Culiacán

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Escrito por: Federico López Ramírez

Decidí apoyar con todas mis fuerzas al gobierno de AMLO porque estoy contra la corrupción y la violencia, pero otros, veinte años después, se enterarán de lo que fuimos capaces de hacer. Lo leerán en los libros de historia.

Se tomarán un café o una cerveza y verán con asombro todos los acontecimientos que desfilaron frente a sus ojos y que su miopía intelectual les impidió ver. Su pureza y exigencia “intelectual” los cegará y serán incapaces de vivir el acontecimiento más formidable de la sociedad mexicana: la derrota del neoliberalismo.

Nosotros estamos haciendo historia y los puros, los dubitativos, los que dicen que votaron por AMLO –falsamente según yo-, los que dicen que las mañaneras son puro bla, bla, bla, leerán lo que pasó y su nuevo discurso será acerca de lo que dejamos de hacer y lo que hicimos mal. Su nuevo parte aguas será la 4T. 

La derecha, moralmente derrotada, comenzó su ciclo de violencia en la manifestación feminista que dejó como saldo simbólico la columna de la Independencia grafiteada –que en su maximalismo pretendieron dejar como muestra de su “indignación” -. 

La violencia se replicó en las manifestaciones de los padres de los 43 desparecidos de Ayotzinapan donde volvieron a tomar las calles y  hacer rehenes de su ira los comercios céntricos de la CDMX y simbólicamente incendiaron la librería Gandhi. Ojalá se hubieran robado algunos libros y leeros y así tener un pretexto que justificará su violencia.

El 2 de octubre volvieron a arremeter, a dañar edificios y  a agredir a personas civiles y de nuevo fracasaron. Las barreras ciudadanas tuvieron éxito.

El golpe blando de la derecha panista, emecista, perredista y empresarial fracasó porque los ciudadanos mexicanos dijimos no a la violencia y respaldamos mayoritariamente al presidente. El golpe blando fracasó porque no queremos violencia. El golpe blando fracasó porque la corrupción debe ser erradica.

El mismo día que el presidente López Obrador llevó a todo su gabinete de seguridad a la mañanera para destacar un quiebre favorable en la percepción de seguridad en el país, el Cártel Jalisco Nueva Generación asesinó a 13 policías estatales en el municipio de Aguililla, Michoacán. No fue una casualidad.

Y en Tepochica, municipio de Iguala, Guerrero, por lo menos 15 personas resultaron muertas, entre ellas un militar, durante un enfrentamiento ocurrido el 16 de octubre.

Después vinieron los sucesos de Culiacán, Sinaloa.

¿Casualidades?

En el curso de la semana renunció Carlos Romero Deschamps al sindicato petrolero, que no es un dirigente más, sino la piedra angular del  sindicalismo charro nacional.

El viernes López Obrador inició oficialmente los trabajos del nuevo aeropuerto Felipe Ángeles –mejor conocido como de Santa Lucía- con todo y su flamante maqueta.

Carlos Slim dio una conferencia, inopinadamente, y fuera de su costumbre para dar en forma explícita e indubitable su respaldo a López Obrador.

Los éxitos del gobierno mayoritario –por mucho- de López Obrador provocaron que la derecha reaccionaria hiciera uso de su recurso extremo, la narco-violencia contra los ciudadanos.

El país ya está bien definido: por un lado estamos los que apoyamos mayoritariamente al gobierno, que empezamos siendo un 53% -los votantes directos- y actualmente somos ya en promedio un 79%; contra una minoría de apenas más-menos 20% -teóricamente hablando-. 

Lo anterior si lo queremos ver en número, porque el gobierno cuenta con los consensos mayoritarios en cuanto a las fórmulas económicas y en cuanto a la estrategia de pacificar al país, es decir, con métodos no violentos.

En síntesis podemos decir que el país está posicionado en dos bloques: el minoritario y violento donde están ubicados empresarios como Claudio X González (hijo y padre) y la Coparmex de Gustavo de Hoyos, que representan su base empresarial; su brazo político representado por las y los diputados, senadores y dirigentes del PAN, MC y PRD; sus grupos de choque representados por los “Anarquistas” y; su brazo armado encabezado por los cárteles de la droga que son: CJNG y el de Sinaloa representado por los hijos del Chapo Guzmán; por otra parte, estamos el bloque mayoritario porque representamos estadísticamente la mayoría, pues somos el 80% o más, estamos en todo el territorio nacional y  tenemos el conceso político en todas las áreas dígase: sindicalismo, empresariado y políticamente mayoritario  en ambas cámaras, a través de Morena y aliados.

La derecha histérica y minoritaria está perdiendo todas las batallas y de allí su desesperación y de precisar de la violencia, como su último reducto y recurso.

Van perdiendo la batalla económica. Van perdiendo la  batalla política. Estamos derrotando la corrupción. Estamos derrotando la red de corrupción sindical. Y todo pacíficamente.

La derecha está políticamente derrotada. Moralmente su valor se tasa en la proporción de su alianza con la corrupción: defiende al corrupto de Medina Mora, a Juan Collado, a Romero  Deschamps. Su alianza con el narco es cínica y descarada.

En el Senado, en conjunto con organizaciones de la sociedad civil (ONG’s), gritaron y se desgarraron las vestiduras para impedir la aprobación de las leyes secundarias que dieron origen a la Guardia Nacional, pues argumentaban que se iba a militarizar el país y se ponía en riesgo la seguridad de la  mayoría de los ciudadanos mexicanos. Hoy los mismo, gritan y se desgarran las vestiduras y llegan al exceso de insultar al presidente, porque no hubo muertos. Hoy esos hipócritas se sienten frustrados porque no hubo masacre como antes las hubo en Tamaulipas, Durango, Guerrero y Michoacán. Su disfraz y careta rodo por los suelos y su apoyo al narco emerge con todo su cinismo y violencia. Su apuesta por destruir a México quedó descarnadamente a la vista del mundo.

Estaban destruyendo al país desde el gobierno. Un sólo dato, México en 2018 pagó 553 mil 300 millos de pesos,  6.1 % del PIB (Forbes) por servicio de la deuda, es el dinero que se robaron y con el que construyeron sus fortunas Fox, Calderón y Peña.  Ahora fuera del poder  a través de su brazo violento, el narco, pretenden sumir en el caos a México para regresar al gobierno. Gastamos más en intereses de la deuda que en educación y todavía se indignan los fifís, partidarios del robo y la corrupción, por las becas que se les da a los jóvenes.

El  gobierno de AMLO va a triunfar, porque México sigue unido y fuerte, y los contras van a perder porque carecen de argumentos y proyecto político y los indecisos verán mañana, lo que está pasando hoy, en los libros de historia.

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