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OPINIÓN

La Universidad de Colima: Una institución antidemocrática. Síntesis y proposición

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VII

Escrito por: Salvador González Villa.

Indudable es que a la U de C fácil la gobierna la figura central del rector en turno teniendo en sus manos la subordinación corporativa tanto del SUTUC como de la FEC esencialmente en forma autoritaria, vertical, y represiva, en tres contextos: la estructura del sistema político, las disposiciones psicológicas relacionadas con el poder y la ideología política. 

Primero: se entiende por un sistema político autoritario a lo que privilegia el aspecto de mando y desprecia de un modo más o menos radical el del consenso, concentrando el poder político de un hombre y restando valor o reduciendo a la mínima expresión lo disidente, o todo aquello que pueda significar influencia política desde la base universitaria -trabajadores, estudiantes, personal secretarial o de servicios, etc.-   hasta lo alto -rectoría-; gobernar autoritariamente posee como gemelo recurrir al abuso de poder habitualmente.

Refiero entonces a la personalidad autoritaria rectoral, a dos actitudes íntimamente unidas y relacionadas entre sí:  por una parte, la disposición a la obediencia esmerada a los superiores, así como de respeto y adulación de todos los que detentan el poder; por la otra, la disposición a la arrogancia y al desprecio de los inferiores que no tienen poder -profesores, personal secretarial, intendentes, etc.- en general.

Dicho en otro sentido, es la creencia ciega en la autoridad y la obediencia esmerada a los superiores, pero, a la vez, intolerancia en términos de poder reaccionando con fuerza ante todos aquellos brotes de rebeldía o reactivos que afectan las relaciones de dominio prevalecientes (efectiva o imaginariamente), el rector se refugia en un orden estructurado de manera inflexible, y tiende a aceptar fácilmente todos los valores convencionales del grupo o elite social al que pertenece. 

Una característica del autoritarismo, es el lugar central  que ocupa el principio de autoridad y, por lo mismo, a la relación entre mando -dirigir desde lo alto- y obediencia incondicional, ligada con una estructura política fuertemente jerárquica, basada a su vez en la concepción de la desigualdad de los universitarios y que excluye o reduce al mínimo la participación de la base en el poder e implica, de ordinario, una marcada utilización de los medios coercitivos -marcada vigilancia en la elección de sociedad de alumnos, despidos laborales por motivos políticos, ascenso y descensos laborales, etc.- .

El pensamiento autoritario rectoral no se limita a propugnar por una organización jerárquica de arriba hacia abajo, sino que convierte este principio político exclusivo para conseguir lo que se considera el bien supremo de la U de C: el orden.  

Claro es que desde el punto de vista de los valores democráticos el autoritarismo es una manifestación degenerativa por su pretensión a imponer la obediencia que prescinde en gran parte del consenso de los subordinados y restringe la libertad.

La pregunta es ¿Si es posible imponer creencias democráticas con métodos autoritarios?, la respuesta es simple y llanamente: no. 

Segundo: ideológicamente en el caso del estudiantado particularmente tanto por el estatus social de lo joven y lo numérico, y por lo que refiere a lo más valioso y vital  que institucionalmente poseemos  y “formamos” en la U de C profesionalmente, definitivamente la FEC como organización social tanto por su origen ideológico como por la relación orgánica estrecha que tiene con la rectoría, no es una auténtica representación estudiantil, y por lo tanto no es la vía o el medio  para iniciar e impulsar un proyecto de transformación universitaria desde abajo teniendo como actor central a los propios estudiantes. 

Y es que, las sociedades de alumnos no funcionan realmente como gobierno sino supeditadas al líder de la FEC quien es quien  controla y decide quienes son finalmente sus integrantes, y a la vez como miembros del consejo universitario donde se decide y realiza el acto universitario más importante como lo es quien gobierna a la U de C., desde el mismo momento  en que la rectoría controla y maneja  quienes son los consejeros, estos mismos  de ordinario  funcionaran y actuaran simplemente como meros “delegados” del rector en turno y no como representantes estudiantiles de sus escuelas y Facultades.

  Así la FEC no es independiente, ni posee una ideología clara y definida que por ejemplo tenga en la democracia su máxima aspiración y menos la de ser censor de las decisiones importantes universitarias como por ejemplo en materia de participar y en parte decidir sobre los contenidos de los planes de estudios, y un largo etc.  Lo que si tiene es servir como escuela de fogueo y trampolín político priista. Incluso, me atrevo a decir, que ni siquiera cuenta con el acuerdo oficial donde las autoridades de la SEP le reconozcan ser representante de los estudiantes, y esto es realmente grave. 

Me permito afirmar que históricamente no hay una situación más ejemplar de  la ideología política de la dirigencia de la FEC-U de C, como cuando el “cerebro” Juan José Farias Flores y Arnoldo Ochoa González, junto con otros líderes menores de la FEC, enfrentados y acuartelados en el edificio de la FEC en contra de Jorge Humberto Silva Ochoa y Fernando Moreno Peña, estos salieron sigilosamente de la FEC dejando a su suerte al montón de estudiantes movilizados y adentro del propio edificio estudiantil,  en un momento en que eran fuertes los rumores de que un grupo de golpeadores foráneo asaltaría a mano armada dicho edificio.      

La FEC entonces como organización estudiantil no sirve para iniciar la construcción y las bases de una democracia estudiantil universitaria internamente, al igual que el PRI que por sus orígenes y naturaleza no sirve ni servirá para construir un país libre y democrático, aunque eso sí seguirá soñando volver al poder presidencial a futuro.

Del SUTUC sólo diré que soplan vientos fuertes que hablan de la democracia sindical en las organizaciones laborales a lo largo y ancho del país, y por supuesto de echar afuera a los líderes charros, espurios, títeres u oficiales, siendo hoy lo más emblemático lo de Carlos Romero Deschamps (PEMEX). 

PROPUESTA

Convencido plena y fundadamente estoy que la U de C, viviendo ya el inminente proceso de una nueva sucesión rectoral e incluso con universitarios suspirantes, requiere y necesita de cambios institucionales profundos y urgentemente, externamente considerando que el país a través de AMLO y Morena ya los están impulsando lentamente en medio de fuertes contradicciones, hábitos e inercias enraizadas en la profundo de la sociedad mexicana.

Le propongo entonces señor rector José Eduardo Hernández Nava: que para esta próxima elección rectoral 2020 en su condición de “jefe nato” universitario abra una convocatoria abierta e invite a todos los universitarios que sientan tener la camiseta puesta, una visión de universidad pública propia, una trayectoria profesional y laboral meritoria y honorable, entre otros requisitos, para inscribirse y eventualmente presentar una propuestaproyecto de universidad frente a los consejeros universitarios, y sea finalmente sea el voto mayoritario del propio consejo universitario quien decida a voto cerrado quien debe ser el rector próximo de la U de C., y hasta si es posible con la participación del INE como escrutador.

Si esta relección rectoral así se realizara, entre otras ventajas, además de que ya no habría compromisos políticos contraídos con intereses creados internamente,  el propio Consejo Universitario al nuevo rector electo  podría “sugerirle” por ejemplo: que se rinda  cuentas de las finanzas universitarias cada cierto tiempo por Ley; que todo universitario conozca el salario real del rector en primer lugar; que exista compromiso de que toda deducción  salarial de  los trabajadores sea legal y consensuada con las instancias correspondientes; que el  manejo del SAT; INFONAVIT; FONACOT, estafa maestra, APPS, etc. sea transparente; que nadie sea despedido por motivos políticos, que los ascensos laborales sean por méritos académicos y no por lealtad, sumisión o motivos de índole familiar; y que sea contemplada una nueva Ley Orgánica futura.     

El crear así las nuevas bases y principios para gobernar la U de C tendría  los supuestos y la conciencia esencial siguientes:      

Que todo proceso de enseñanza nunca es una mera trasmisión de conocimientos objetivos o de destrezas prácticas, sino que se acompaña de un ideal de vida y de un proyecto de sociedad;

Que la enseñanza escolar es el único medio del que disponemos para producir ciudadanos activos, consientes y comprometidos;

Que la educación es tarea de sujetos y su meta es formar también sujetos;

Que se trata pues de afirmar la fe en la democracia integral, que rechaza toda solución política que lesione la dignidad humana; que rechaza  el abuso de poder y el  autoritarismo de cualquier índole; que rechaza toda suerte de gobiernos personales o “jefes natos” y constituyen residuos de tiempos pasados, y que ya no deben seguir subsistiendo  sobre todo en las universidades públicas pues tienen como principal  responsabilidad el formar ciudadanos ejemplares; propugnar la coordinación del sistema democrático político con la democracia funcional que aporte a los organismos directivos la representación de los valores democráticos.   

Estoy convencido que el vitalizar la democracia sólo puede ser obra de las nuevas generaciones dirigentes, si estas llegan al mando con integra pureza, y que a conservar esta integridad debe encaminarse todo el rigor y toda la fuerza de toda organización por cuanto sería inútil lograr una transformación al seguir entregándola a manos de la codicia, la ambición y el egocentrismo. 

Finalmente retomar a Ortega y Gasset cuando expuso que la universidad tiene por objeto la enseñanza de las profesiones y la labor científica de investigación, pero, preferentemente y como más alto fin de su existencia, la cultura sobre todo democrática.

            La democracia no es sólo para las elecciones, ni sólo para la política. 

Tiene entonces Ud. la palabra señor Rector JEHN para que siembre, abra y herede una vía promisoria de cambio y esperanza de una nueva U de C, o por el contrario pase a la historia como otro rector más sin pena ni gloria.  

Demuestre Ud. rector, a quienes lo eligieron desde “arriba”, para que no sólo sea un “mago” profesional de las cuentas y los números, sino alguien con visión a largo plazo.

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