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OPINIÓN

La Universidad de Colima, una institución antidemocrática (VI)

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Escrito por: Manuel Salvador González Villa.

VI

Siguiendo con lo expuesto hasta ahora con relación al talante antidemocrático de la U de C, cabe agregar no obstante que como institución de educación superior y posgrado más importante del Estado de Colima de: presupuesto, plantilla docente y de investigación, personal secretarial y de servicios, estudiantes, y de edificios e infraestructura, también resulta extraordinariamente fácil de dominar porque le basta con un solo hombre para gobernarla como es el poder rectoral.

Este ejercicio de poder educativo extraordinario en la U de C descansa fundamentalmente en  la Ley Orgánica que posee pero sobre todo en lo político en dos columnas fundamentales como  son: las Sociedades de Alumnos que como expuse no son auténticas representantes del estudiantado, sino  las “orejas y oídos” de la FEC en contubernio con la rectoría, y los trabajadores pasivo del SUTUC que  mediante su secretario general opera mediante las delegaciones sindicales también como “ojos y oídos” no propiamente del  líder sindical sino también de la rectoría. Y es que, debo subrayar al respecto que estructuralmente que la línea que debería distinguir los intereses y diferencias laborales entre la rectoría y los trabajadores prácticamente es inexistente.  

Así,  ambas columnas-soporte del edificio U de C gobernado por  la figura rectoral en forma central, vertical y autoritariamente, además de los principios antidemocrática que poseen en cuanto a su papel de elegir a la dirigencia estudiantil y sindical, como FEC Y SUTUC tampoco se consagran en propugnar por el predominio del espíritu en lo concerniente a una verdadera labor universitaria de altos fines en favor de  ideales libres de todo espíritu dogmático y partidarista, del respeto a la libertad de conciencia y la tolerancia para toda idea u creencia, y de la justicia social. 

Sin embargo,  la U de C como institución educativa manejada a conveniencia por una figura central, en su genética estructural e institucionalmente  posee el peso de una historia propia y única en gran medida desconocida tanto por los propios universitarios como por gran parte de la sociedad de Colima en general; una historia real y cierta  de contrastes y    controversiales, que no sólo  explican  sino que sobre todo es determinante en  el tejido y los estrechísimos vínculos e interrelaciones orgánicas existentes entre rectoría-FEC-SUTUC, como con el sistema político presidencialista mexicano y de Colima principalmente en función de la estabilidad regional y nacional a la vez; un sistema político presidencialista que por cierto un literato calificó de  “dictadura perfecta” personificado  por la simbiosis del presidente y el Partidos Revolucionario Institucional (PRI) gran parte del siglo XX. 

Es este contexto de fuerte dominio presidencial autoritario extendido y aplicado nacionalmente, es lo que explica y determina que la U de C sea definida como institución de un solo personaje con nombre de rector hasta hoy 2019.

Para históricamente sustentar lo anterior, se debe entrar entonces a abordar y analizar dos grandes periódicos históricos trascendentes como son: tanto la génesis, desenvolvimiento y consolidación del PRI nacionalmente, para en los mismos términos referirnos al caso de la U de C. particularmente, haciéndolo desde luego brevísimamente por cuestión de espacio.    

Así, respecto al denominado partido de la revolución institucionalizada perfectamente  así definido por el extinto Luis Javier Garrido, dos situaciones políticas son claves en la historia del partido de tres caras políticas: PNR-PRM-PRI (1929 y 1947).

            La primera  cuando nació el  Partido Nacional Revolucionario (PNR) entre 1928-29  por la batuta del presidente  Plutarco Elías Calles (PEC), quien esencialmente lo concibe con la intención de evitar que cada vez que había sucesión presidencial hubiera violencia y muerte  entre quienes querían alcanzar las riendas del poder más importante del país como es el poder Ejecutivo Federal, proyecto que se tradujo a la postre, no sólo que las sucesiones presidenciales del país se institucionalizaran ajustándose  a “reglas escritas y no escritas” sobre todo para quienes forman parte del propio PNR, muchos de los cuales eran  figuras político-militarmente fuertes y que se sentían con el derechos y la legitimidad de ser aspirantes “naturales” a ser presidenciables. Lo extraordinario aquí a enfatizar es que desde que el PNR nació por la mano presidencial, nunca será democrático.   

De cualquier manera, crear el PNR bajo PEC fue no sólo una idea política urgentísima y de altos vuelos para terminar con la trágica violencia de los años veinte, sino también para que las sucesiones presidenciales futuras se volvieran electoralmente pacíficas y con fachada democrática, salvo tres excepciones: la de los generales Juan Andrew Almazán y Miguel Enríquez, y la de Cuauhtémoc Cárdenas. Es decir, PEC, en su concepción presidencial al  crear el PNR, nunca consideraría primordialmente edificar ni promover una sociedad democrática mexicana futura siendo esta lo esencial que caracterizará al PNR-PRM-PRI a lo largo de su historia.        

El segundo acontecimiento y más decisivo será el conflicto suscitado entre el ex presidente PEC y el presidente Lázaro Cárdenas (LC); una confrontación que más allá de sus pormenores culminó con el destierro del primero, y que entre otras cosas  se traducirá en la significativa subordinación orgánica entre el ya entonces Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y los intereses presidenciales, además de debe agregarse que poco después sean  incorporados al mismo PRM corporativamente  los sectores sociales fundamentales del país como: el obrero (CTM), el campesinos (CNC y CCI), los burócratas, y las clases medias (CNOP), además de los empresarios del país pero indirectamente y en  otras condiciones peculiares. Al PRM esta inclusión corporativa de masas no sólo le daría principalmente legitimidad sino sobre todo lo convierte en el aparato político y ariete del poder presidencial en turno.

Con LC quedaron sentadas las bases definitivas de la estabilidad político del país, y únicas en América Latina, un sistema dual: el PRI y el presidente. Sin el presidente el PRI no existiría; a su vez, el PRI es el sustento social y político del régimen presidencial; todos los presidentes emanan del PRI (1928-2000).   

Renacerá también y a la vez la cultura del patrimonialismo y el juego del “quitar y poner”, “subir y bajar”, etc., a cargo del presidente en relación con:  gobernadores, diputados, senadores, magistrados, miembros del gabinete presidencial, la SCJ; y el comandante de las Fuerzas Armadas, etc., cual si fueran sus empleados, además y a la vez centralmente controlar y manejar los recursos financieros del país a discreción.

Históricamente por su parte, el Estado de Colima reflejará la determinante influencia del régimen político presidencialista, de tal manera, pero en otros términos de nivel este mismo sentará sus reales localmente sin excluir por supuesto a la U de C principalmente.   

Inicialmente apuntar que fue cuando el coronel Pedro Torres Ortiz era gobernador del Estado de Colima cuando surgió la Universidad Popular (UP), con alumnos de secundaria y normalistas solamente, sin contar con nivel de bachillerato ni profesional, fue su primer edificio una vieja casona que había sido consulado y residencia de los Morril frente al hoy parque Hidalgo, y tuvo como primera autoridad educativa a un director, quien por cierto dormía en dicha casona.  

En la década de 1960 la UP cambiará de nombre a Universidad de Colima y  de sede  donde hoy es el IUBA – anteriormente Hospital Civil de Colima-,  contará ya con el primer y único bachillerato y la Facultad de Derecho, y con la primera Ley Orgánica universitaria (1962), y un rector al frente. La lucha por la autonomía universitaria se inició en 1961 siendo Juan José Farias Flores presidente de la FEC, y se continuaría hasta 1962 cuando Jorge Humberto Silva Ochoa era presidente de la FEC. El gobernador era Francisco Velasco Curiel. 

Es a la vez ya para la segunda mitad de los sesentas y en la década de los setentas cuando la U de C comenzaría a registrar cambios sustanciales en cuanto a  edificaciones e infraestructura, numero de bachilleratos, escuelas y Facultades, y planta laboral y administrativa, expresándose  ello emblemáticamente con el arribo  presidencial de Luis Echeverría Álvarez (LEA); años pues institucionalmente se aprendía rápido y se iniciaba la ascendente trayectoria y consolidación educativa definitivamente, destacando también  entre otros reclamos universitarios importantes: el del financiamiento público, los incrementos salariales,  pero siendo lo más  significativo tanto la consolidación de la FEC a la par de la pujante y creciente rebeldía  estudiantil.   

Así, resaltar sobre todo que fue durante los años setentas cuando la U de C se consolidará cual copia institucional del régimen político mexicano proyectado bajo la gobernanza de un solo hombre de sello: autoritario, intolerante y represivo, es decir, esencialmente antidemocrático.  

Por cierto, un periodo nacional en que el sistema político mexicano  experimentó  la primera  crisis de fondo reflejado entre otras cosas: por una compleja sociedad que reclamaba  apertura democrática a través de obreros, campesinos, magisterio, médicos, sin excluir a organizaciones guerrilleras, etc.;  por cambios generacionales  paradigmáticos derivados del gradual  tránsito del México agrícola tradicional al México urbano modernizador  subyaciendo una desigualdad social predominante;  por trascendentes movimientos estudiantiles como el del dos de octubre de 1968  y el  “Halconazo” del jueves de corpus del año de  1971; por exigencias públicas sobre todo de la UNAM reclamando el respeto irrestricto a su autonomía universitaria -recuérdese la masiva y simbólica “gran marcha del silencio” protagonizada por las propias autoridades universitarias y estudiantil  de esta misma universidad en las calles de la ciudad de México-, que la Ley Orgánica universitaria era violada  por  la toma e invasión de las instalaciones universitarias por el ejército mexicano cuyas acciones militares nada lo dignificaban; por la irrupción en el magisterio nacional de la denominada Vanguardia Revolucionaria encabezada por el profesor Jonguitud Barrios quien se apoderaba violentamente de la secretaria general del SNTE; mientras que a la vez para  Colima se  significaron entre otros cosas: por el reconocido despunte de Robles Martínez dentro del sector magisterial colimense; por la muerte envuelta en el misterio del profesor Antonio Barbosa H. candidato electo del PRI al gobierno del Estado de Colima; y por la inicial industrialización mediante los proyectos mineros de HyLSA propiedad del clan regiomontano Garza Sada y del complejo Peña Colorada de inversión y naturaleza paraestatal. 

Fue entonces la visita presidencial de LEA para  la inauguración de la unidad deportiva y las nuevas edificaciones de la U de C.,    un hecho histórico  trascendente  para la vida universitaria sobre todo por la política educativa de otorgar financiamiento público y las atenciones a las universidades públicas de provincia expresándose en respaldar a los líderes jóvenes estudiantes con el ánimo de ganárselos y tratar de  subsanar el descrédito público y sentencia de culpabilidad  que tanto LEA como el expresidente Gustavo Díaz Ordaz cargaban por  los trágicos e injustificados acontecimientos estudiantiles de 1968 y 1971.     

En otro sentido dicho, son los años en que con los auspicios  de LEA, Víctor Bravo Ahuja (secretario de la SEP) y Porfirio Muñoz Ledo (líder del PRI), la U de C construyó en términos legales y político administrativa las bases que harán de la U de C una  institución educativa gobernada bajo el puño de un solo hombre;  época simultáneamente  en que personajes como Ramiro Santana Ugarte destacaron  a partir de contar con excelentes relaciones políticas en la ciudad de México ejerciendo gran influencia en el naciente grupo político que encabezaban Jorge Humberto Silva Ochoa (JHSO) y Juan José Farias Flores (JJFF) principalmente.

Conviene también resaltar que en la década de los setentas la FEC llamaría  la atención pública cuando se originaron los fuertes enfrentamiento con el gobernador Arturo Noriega Pizano (ANP), iniciándose por cierto por motivos no educativos,  por el  hecho que quien era identificado como el “plateado” (FEC) se “robó” a Mari hija del Gobernador ANP y la embarazó provocando un gran enojo de este gobernante, y de ahí  en  adelante el conflicto FEC/ANP  subirá de tono, pero teniendo ya de fondo la disputa del poder político. Finalmente, ganaría la FEC cuando Fernando Morena Peña (FMP) se convirtió en el Diputado Federal más joven y JJFF en Diputado local, derivándose de ello que incidieran en nombrar a la mayoría de los presidentes municipales del Estado de Colima siendo por ejemplo el caso de Miguel Chávez Michel en el municipio de Armería. 

Pero este enfrentamiento entre el gobernador ANP y la FEC será precedido por el origen del fenómeno político del porrismo localmente,  protagonizado por grupos estudiantiles híbridos  -estudiantes y semi estudiantes-,  destacándose: el grupo  encabezado y dirigido por: FMP cuyo  núcleo de reclutamiento en parte procede del barrio de María Auxiliadora, e identificándose a Jorge el “Tatemo”, Mario García el “Magochi”, Sierra, Rubén Santana el “Marro”, José Luis Anguiano el “Rocky”, entre otros; y el grupo de Arnoldo Ochoa González (AOG) donde sobresalen Zenen Campos,  Marco Antonio Chavira, Alfonso Muñiz, y Roberto Moreno Bejar, entre otros; y hasta el caso de una mujer identificada como la “Rebecona”; eran grupos juveniles caracterizados por no tener una ideología clara y definida, por tener el objetivo de extender y sumar  a estudiantes  no pertenecientes a la FEC siendo  el caso por ejemplo de la secundaria núm. 8 para mujeres, y por  unir fuerzas para enfrentar y presionar coordinadamente sobre todo al gobernador de entonces ANP (1974-79) como ya lo mencioné. Fueron presidentes de la FEC entonces: Zenen Campos; Arturo Campos, Arturo Aguilera, Fidel Alcaraz Checa, Alfonso Muñiz, Barbosa, etc., subrayándose en este sentido que fue cuando la FEC se consolidó como fuerte organización estudiantil que hizo de la presión, el chantaje, y la negociación su principal carta de presentación tanto en relación con los estudiantes como frente al rector López Llerenas. 

Fue este contexto porril que definía y envolvía a la FEC, cuando en 1974 estudiantes disidentes realizaron por la fuerza la toma de las instalaciones del Bachillerato Único de Manzanillo (BUM), exigiendo la reinstalación de los catedráticos José Cárdenas Pallares y Sergio Castillo, quienes habían sido despedidos injustificadamente por el contenido crítico de sus enseñanzas filosóficas y humanísticas. Era FMP entonces presidente de la FEC, y en el auditorio del BUM tendría en lo personal que negociar, lográndose la reinstalación laboral de ambos profesores, sin omitir desde luego que, en los días previos a este éxito político estudiantil, quienes participamos directamente en esta huelga estudiantil estuvimos sujetos a rumores de que caravanas de porros de la FEC iban a desplazarse hasta Manzanillo para disuadir a nuestro movimiento violentamente, aunque finalmente nada pasó que lamentar. Agregar, sin embargo, que por este rumor padres de familia nuestros fueron solidarios con nuestra lucha estudiantil.      

Otro importante movimiento estudiantil disidente bajo ambiente porril sucedió a finales de la década de los ochenta, cuando en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales el denominado grupo estudiantil “Morelos”, le ganó al candidato oficial del FEC la presidencia de la Sociedad de Alumnos,  obteniendo por respuesta la orden final rectoral de entonces se impusiera al candidato oficial de la  FEC., lo que a la vez propició  que el grupo estudiantil “Morelos” fuera disuelto y sus integrantes  presionados  a salir del plantel.          

Pero en  la historia de la U de C, el segundo y más decisivo momento sucedió cuando surgió el denominado grupo político “Universidad”, destacándose JHSO -abogado y normalista-, FMP -estudiante de la ciudad de México-; AOG -profesor-, y JJFF -abogado y normalista-; además de completar el grupo: Salvador de la Mora, Enrique Abaroa el “plateado”, Arturo Figueroa, Jesús Zepeda, Zenén Campos, Arturo Aguilar el “ muñe”, entre otros.  Este grupo político tendrá a JHSO como figura principal y a JJFF como el “cerebro”, y los dos objetivos esenciales que lograría fueron:  tejer una orgánica y definitiva interrelación entre la FEC y la rectoría entonces presidida por Alberto Herrera Carrillo con JHSO detrás, y a la vez convertir a la FEC en brazo armado y/o fuerza política universitaria. 

Lo más elocuente a lo anterior fue cuando JHSO ya rector tendrá debajo de él en segundo lugar de importancia a:  JJFF jefaturando la Tesorería universitaria; a AOG en la jefatura de Servicios Escolares, y a FMP como jefe de Servicios Sociales universitarios, incluyendo también a otros porros entre por ejemplo Jesús Zepeda al frente del deporte universitario.

De cualquier modo, la U de C iniciará la época en que una orden y decisión de cualquiera de estos cuatro personajes a quienes defino como los” cuatro fantásticos”: HSO;JJFF; AOG; y FMP se volvieron  determinantes, como por ejemplo: en aquellos casos en que alumnos mal vistos no podían  inscribirse y continuar sus estudios en la U de C;  en aquellos cuando una joven atractiva que aspiraba a trabajar en la U de C para lograrlo tenía que pasar por su  “decisión” personal ; o en aquellos de la desaparición de expedientes escolares estudiantiles. Fue en este contexto, cuando por ejemplo destaca el caso en FMP que frente a un grupo de estudiantes increpantes de Tecomán en la biblioteca central universitaria, sacó y levantó el expediente escolar de uno de los estudiantes ahí presente diciéndole que tal expediente pendía de “un hilo delgado”. Fue la década de los ochenta, cuando también el actual rector José Eduardo Hernández Nava (JEHN) empezaba a laboral desempeñándose como auditor interno en la U de C.     

Sin embargo, el grupo “Universidad” quedará dividido y a la postre definitivamente fragmentado cuando habría que definirse la sucesión rectoral del propio JHSO, y decidiéndose éste por FMP.

En realidad, esta sucesión rectoral por su naturaleza será la única y más violenta de la historia universitaria, dotada también por el desenlace final de extraordinario significado sobre todo para asegurar que las sucesiones rectorales futuras fueran tersas, pero a la vez y sustancialmente también terminaran de consolidar una tendencia universitaria interna de convertirla definitivamente en una institución universitaria gobernada por un rector de poder casi omnipotente.

Los hechos, en torno a esta sucesión rectoral especial sucedió en la segunda mitad de la década de los ochenta, y  el detonante esencial fue  la decisión de JHSO de inclinarse por FMP, por la cual JJFF se sintió traicionado por JHSO en un doble sentido, pues JJFF ocho años antes a HSO le había cedido el lugar de ser rector, a la vez y por lo tanto JHSO a JJFF le desconocía el derecho “natural” de ser el rector sucesorio. Entonces el grupo “Universidad”, quedó dividido en dos frentes políticos en abierta  confrontación política, quedando por un lado  la alianza HSO y FMP rectoral, y por el otro lado la alianza AO y JJFF acuartelada en el edificio de la FEC, aglutinando esta última a casi todos los exdirigentes de la FEC y a muchísimos estudiantes provenientes de  Facultades de Medicina, Derecho, etc., bajo un alto grado de tensión  sobre todo por existir el  rumor de que un grupo de choque tlaxcalteca venía a Colima con  la intención de asaltar y tomar el edificio de la FEC y sacrificar estudiantes. Entre quienes se encontraban en el edificio de la FEC de entonces estaban estudiantes de Derecho como Ulises Álvarez, Mario Villa, Jaime Vargas. Por cierto, Ulises Álvarez traicionaría al líder del SUTUC Leonardo Cesar Gutiérrez Chávez años después. 

Pero más allá de lo sucedido en torno a la desintegración violenta del grupo “Universidad”, subyace lo visionariamente logrado principalmente por JHSO a lo largo de la década de los setentas, y que fue, no sólo haber logrado la estructuración orgánica entre la rectoría y la FEC, sino también por tener la iniciativa de crear el sindicato blanco denominado SUTUC y poner como primer secretario general a Juan Mesina a la Torre  gran amigo del propio JHSO; y finalmente por lograr en 1980 el objetivo más importante cuando logró la aprobación por decreto de la segunda Ley Orgánica universitaria, y que hasta hoy 2019 ha regido a la U de C., cuando fue  Griselda Álvarez Ponce de León  la gobernadora de Colima 

De esta nueva Ley Orgánica esencialmente otorga más de 20 atribuciones que al rector de la U de C lo definen y convierten en el “jefe nato” universitario, tanto en materia presupuestal y patrimonial como en términos laborales, siendo por supuesto JHSO siendo rector entre 1979- 1989 establecería y consolidaría en lo interno la política laboral universitaria del “quitar y poner”; “entrar y salir” y “subir y bajar” del trabajador universitario promedio y siempre en forma determinada e inapelable. 

Pero también volviendo a la violenta sucesión rectoral particular que terminó con el grupo “Universidad” y que a la vez condujo a FMP a la rectoría, sus consecuencias fueron  tres saldos relevantes: lo primero, que FMP gobernó a la U de C sobre las bases institucionales creadas y heredadas por JHSO; lo segundo, la proyección de FMP rector de habilidad fácil y del regate para la  gestión política de los recurso públicos dándole un nuevo impulso modernizador a la U de C;  y lo tercero,  que cuando  FMP dejó la rectoría, simultáneamente se convirtió en el “hombre fuerte” detrás de los últimos nombramientos rectorales que ha tenido la U de C como  Carlos Salazar Silva (CSS), Miguel Ángel Aguayo López (MAAL) y el actual JEHN.

Sobre estas consideraciones históricas relevantes,  la U de C durante las últimas cinco décadas (1980-2019) ha sido  gobernada y regida por  una figura rectoral central cual factótum, expresado en una cultura del manejo presupuestal poco transparente y difuso -FOSAP; SAT; INFONAVIT; FONACOT; recursos estatales; APPS; estafa maestra, etc.- y  una política laboral desigual, discrecional y vil, en relación a salarios, despedidos, ascensos, descensos, remociones,  deducciones, patrimonio universitario, etc., siempre según ha sido  el estilo, personalidad, sensibilidad social, y ética-política del rector en turno.

Por cuestión de espacio y a manera de ejemplo solo destacar el caso del actual rector   (JEHN), quien suma ya siete años como tal, y que cuando inicialmente asumió el poder rectoral hizo el compromiso de aclarar y transparentar el tema del FOSAP sin que hasta la fecha  lo haya cumplido, por lo que los universitarios desconocen aún ¿qué pasó? y/o ¿dónde está? la bolsa millonaria universitaria creada y heredada por JHSO en 1989 para pensiones y jubilaciones universitarias; si hay  un reglamento del FOSAP porque no se cumple al pie de la letra e irrestrictamente;  e incluso resulta una real chicanada haber “logrado negociar“ con el SUTUC en incrementar  a 7.5 la deducción correspondiente a este concepto a partir del 15 de octubre de 2019 según el nuevo Contrato Colectivo de Trabajo 2019-2020.                     

Como no advertir lo tortuoso del FOSAP que Miguel Ángel Aguayo López cuando fue rector a través del periódico El Comentario ordenaría imprimir una plana entera para sugerirle no meter las narices y así literalmente callar al exrector JHSO cuando este hizo declaraciones públicas acerca de este fondo pensionario universitario creado por él cuando fue precisamente rector de la U de C de 1979 a 1989. 

En cuanto al tema laboral: la familia del rector JEHN sobre todo no sufre del desempleo, ya que un hermano de JEHN Lic. Carlos Hernández Nava es subdirector de Cultura Física y Deporte de la U de C; el hermano de la esposa del rector JEHN Dr. Carlos Daniel López Preciado es PTC de mercadotecnia y director de Innovaciones y Cultura Emprendedora de la U de C; el hijo del rector JEHN Carlos Hernández López  trabaja como responsable del Centro de Divulgación de las Artes Virtuales de la Pinacoteca Universitaria; pero de plano a quien el trabajo universitario le “sobra” y “mucho” es a la propia esposa de JEHN señora Alicia del Carmen López de Hernández quien funge como presidenta del Voluntariado Universitario y a la vez es directora general del Centro de Desarrollo para las Familias Universitarias (CEDEFU), que entre los varios programas y direcciones que maneja dentro del CEDECO destaca el Mirador de la Cumbre entre cuyos objetivo está el repartir despensas popularmente, pero que según el personal secretarial, dichas despensas  las hacen con artículos que les quitan propiamente de sus propias  despensas universitarias. Así pues, la esposa del rector tiene bajo su disposición laboral una sofisticada estructura institucional universitaria que hasta le permite lucir más fotografiada cual imagen de moda y que hasta al mismo rector JEHN arroja al segundo plano en imagen. Si esta situación laboral familiar no se llama nepotismo rectoral, entonces no sé cómo calificarlo. 

En presupuesto universitario tan sólo ejemplarmente el manejo del FOSAP millonario a la vez no transparente y de corrupción implícita, estructuralmente es aun de origen desconocido por los universitarios, situación en parte favorecido por la cobija de la autonomía. 

En la U de C de cualquier modo ser “jefe nato” y poder excepcional es y representa una fuente de codicia, encanto, atracción, y reverencia por naturaleza social.  

Así y para terminar este largo apartado solo concluir que, comparativamente, respecto al México contemporáneo, refiriéndome al sistema político mexicanos en cuanto a la génesis, desenvolvimiento y consolidación configurándose como el gobierno de un solo hombre central institucionalizado, llamar la atención que entre el PRI y la U de C se reflejan  tiempos aproximados, el primero entre 1928-1940 y la segunda entre 1962-1980. 

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