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OPINIÓN

¿Y… Batman? ¡No salió Batman!

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Escrito por: Federico López Ramírez.

No voy mucho a las salas de cine. Mi sistema respiratorio me lo impide. El aire acondicionado y las cientos de traspiraciones de los otros espectadores me lo impiden. Soy muy delicado para soportar tantas bacterias en un ambiente tan cerrado.

Sin embargo, por alguna extraña razón acepté acompañar a mi esposa y a mi hija Susana a ver Joker de Todd Phillips. 

Me predispuse a ver una película de parque temático como las clasificó, todas estas películas de superhéroes, el cineasta Martin Scorsese. Mi mente se puso en modo animación cibernética y a escuchar los sonidos envolventes de la sala. 

El tiempo pasaba y yo cada vez estaba más intrigado. La película que yo anticipé no apareció.

A los cuarenta minutos del film me di cuenta que no estaba ante una película más de comics sino ante una película durísima y cruda que me estaba hablando de la violencia brutal, descarnada y sórdida de unos pobres seres humanos que no saben verse, o lo que es peor, que no quieren verse, que son incapaces de tenerse un poco de composición entre ellos. Una excelente manera de proyectar la violencia individual y mórbida de los individuos y la violencia social producto de la inequidad económica y social. Gotham City, que no es otra ciudad que Nueva York, sucia y grafiteada, que me recordó la película Taxi driver. Mi conclusión inmediata fue: esto no es otra cosa que la realidad violenta y profunda de la sociedad norteamericana que no se atreve a verse en el espejo y prefiere inventarse imágenes falsas y, uno entiende con más claridad, porque el odio y la violencia raciales tiene hoy tanto éxito que Donald Trump capitaliza en los Estados Unidos y la derecha histérica liderada por el PAN en México.

Después leí un texto del documentalista Michael Moore donde él explica que la película da cuenta de la realidad que actualmente vive la sociedad estadounidense en estos momentos y yo estoy totalmente de acuerdo. Moore dice textual: “Joker está ambientada en los años 70 u 80 en Gotham City, y los cineastas no se esfuerzan en ocultar lo que en realidad es: la ciudad de Nueva York, la sede de todo mal, de los ricos que nos gobiernan, los bancos y las corporaciones para las que servimos, los medios de comunicación que nos alimentan con una dieta diaria de noticias que creen que debemos consumir”.

Esta explicación tan concisa de Moore se observa con toda nitidez en las escenas donde Arthur Fleck se asoma desde lo alto de una sala-teatro donde un nutrido grupo de capitalistas financieros, uniformados de frack, sibaritas, impecables como debe ser, observan divertidos una película de Charles Chaplin donde éste patina despreocupado y divertido en un tapanco y en los las elipse que hace su trayectoria, en repetidas ocasiones, pasa al filo del precipicio y los ricos financieros sonríen divertidos por la candidez del personaje de Chaplin que ignora el peligro en el que se encuentra y los ricos ríen precisamente cada vez que el personaje canéfora rosa el peligro inminente de caer al abismo. Luego, Arthur Fleck aparece en el baño impecable del teatro, la limpieza extrema de estos lugares contrastan con las sórdidas calles, el tren subterráneo  y  los edificios donde hace su vida Arthur Fleck. En el baño Fleck le pide al papá de Batman, Thomas Wayne, que lo reconozca como lo  que él cree ser, su hijo. Wayne como respuesta lo golpea brutalmente. Estas escenas son, para mí, la contrastación del odio y la violencia de dos mundos carentes de la más mínima compasión. 

El dinero es la diferencia entre los dos mundos que está en un frágil equilibrio entre quienes todo lo tienen y los que viven en la precariedad económica. El patinador es la metáfora. Y el director Todd nos dice que el equilibrio está por romperse –si es que no se rompió ya- y los capitalistas financieros no lo ven y, todavía ríen de lo que se avecina, aunque lo que viene es algo terrible, pero no sospechan el tamaño de lo que pueda ocurrir. La violencia los tiene invadidos y no la ven. 

En México padecimos la dictadura del neoliberalismo por treinta años, desde la llegada al poder de Salinas de Gortari. En México aplica muy bien la máxima de Ryszard Kapuscinski, el autor de Ébano, que dice: “Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante.” Que por cierto publicó en su muro mi amigo René O. Santos Torres y de allí la tomé.

El manejo de la información por treinta años casi destruye nuestro país, no lo lograron, pero saquearon gran parte de nuestro patrimonio. Televisa, TV Azteca, Grupo Imagen, MVS, entre otros, nos alimentaron con mentiras, que llamaban noticias y que decían que debíamos consumir.

A México nos costó 30 años madurar y tirar del poder pacíficamente a estos sinvergüenzas llamados neoliberales. Esta madurez y el haber recuperado el gobierno no es gratuito, nos costó más de lo que imaginamos (fobaproa, desmantelamiento de Pemex,  entre otros casos). Corrimos a los priistas, panistas y perredistas pacíficamente. Ahora ellos siguen alimentando la violencia vía los mal llamados anarquistas. Intentas descarrilar un proyecto de los ciudadanos mexicanos. No es fácil mantenerlos distantes del poder. No se van rendir fácil pero debemos mantenerlos a raya. La violencia no debe ser la vía. Alimentaron la violencia, la potenciaron geométricamente y la siguen alimentando. Hoy es nuestro mal endémico.

Joker es una excelente película que ayuda a visualizar a quién o quiénes beneficia la violencia, no es una película que emerge del comic, es una visión humanista, que sostiene que el ser humano sólo puede ser salvado por los propios seres humanos. Los que seamos capaces de tener compasión y vernos al espejo de nuestras carencias y nuestra morbilidad urbana vamos a sobrevivir como humanos y lo vamos hacer con todos nuestros valores y pasiones. Es una película que expone con toda su crudeza el eufemismo del estrés como sinónimo de explotación, para llamar así la brutal explotación del hombre por hombre o su otro nombre desde su antónimo el disfemismo: locura asesina.

Yo iba a ver una película de Batman con ruidos y efectos especiales al por mayor y encontré otra cosa más fina, más cinematográfica. La actuación de Joaquín Phoenix es excelente, está irreconocible.

Mis hijas Susana y Alejandra me aclararon que la película está muy finamente contextualizada con el comic y que sí salió Batman. Yo estuve de acuerdo. Su demostración fue impecable.

Pero, bueno yo quería ver a Batman con su traje oscuro y todo. Y no salió.

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