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OPINIÓN

La Universidad de Colima, una institución antidemocrática (V)

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Escrito por: Manuel Salvador González Villa.

La FEC en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS)  entre los días 11, 12 y 13 de septiembre de 2019 convocó y realizó elecciones para  la formación e integración de la sociedad de alumnos del plantel, que al final de cuentas arrojó un resultado  adverso y no calculado tanto por la misma FEC como  por la dirección del plantel encabezada por Enrique Chairez Ramírez; un resultado que esencialmente representó una evidente y trascendente expresión de rebeldía e insubordinación estudiantil sobre todo ante la FEC, y a la vez  abrió  una situación políticamente inédita, poco usual y de pronóstico reservado a corto  plazo,  pero que en última instancia eventualmente mostrará  cómo se las gasta la máxima autoridad universitaria rectoral en su doble vertiente, tanto por el lado de la  dirección del plantel de Chaires Ramírez como por el  líder de la FEC personalizada por Joel Nino, por supuesto   siempre actuando en conjunto y coordinadamente.  

Pero esta situación electoral inédita en la FCPyS  no es posible desligarla de dos antecedentes muy sintomáticos para la U de C como una institución educativa que ha sido siempre antidemocrática  en cuanto al abuso del poder sin importar quién sea el rector en turno,  cuando:  en el año de 2012 surgió el denominado Movimiento Estudiantil Disidente (MED) siendo uno de sus principales reclamos  la renuncia ipso facto del  entonces Rector  Miguel Ángel Aguayo López,   quien  en ese entonces con “permiso” de la propia  U de C se había registrado electoralmente y estaba en campaña  como candidato a diputado  por el PRI,  y también el año de 2017 cuando fueron tomadas las instalaciones de la FCPyS por estudiantes para exigir la renuncia de la entonces directora del plantel de ese entonces Alejandra Chávez Ramírez, y que un año después en 2018 traería   como consecuencia a modo de castigo rectoral que la quitaran como directora del plantel y removida según lo dijo el Coordinador General de Docencia por “por razones de índole familiar”,  a la vez de  mover a  todo el personal administrativo del mismo plantel  a otras áreas laborales de la U de C. Y es que directora y personal administrativo adjunto para rectoría fueron incompetentes y descuidados para evitar la toma de las instalaciones en todo caso afectando la “imagen” de la U de C por tan bochornoso espectáculo político universitario.

Al respecto de estos hechos, siendo director del plantel Gerardo Hernández Chacón en su tercer Informe como director de la misma declararía ante la comunidad estudiantil que en la U de C no se toleraría más permitiendo que se volvieran a prender “focos amarillos” generados por hechos de rebeldía protagonizados por los estudiantes. 

Co estos estos antecedentes, los días de septiembre de 2019 mencionados, la FEC en la FCPyS organizó pues elecciones para la Sociedad de Alumnos 2019-20, siendo  inicialmente dos planillas de estudiantes participantes, una encabezada por la candidata oficial de la FEC de nombre Ariana Bejarano como presidenta de la planilla denominada Estudiantes Universitarios en Movimiento (EUM), y  otra  encabezada por Cristian Villaseñor como el candidato a presidente de la planilla denominada Fuerza Universitaria (FU); aunque esos mismos días  de elecciones y de último momento se incluyeron  para participar  estudiantes bajo  la denominación de Consejo Estudiantil (CE), a quienes sin embargo la FEC a través del estudiante Jesús Brizuela quien fungió como representante de la FEC y por lo tanto responsable oficial de la elección de la Sociedad de Alumnos en cuestión,  no sólo no  les permitió participar  por no aparecen registrada en la boleta electoral, sino que cuando en dichas  boletas algún alumno agregaba el nombre de CE para votar a su favor el propio  Jesús Brizuela las calificó  como un “voto nulo” genéricamente, por lo cual y a la vez  ese mismo día que se efectuaba la elección, los estudiantes organizadamente identificados  con la planilla CE  rápidamente se pusieron de acuerdo para votar en la papeleta por “voto nulo” a manera de protesta por la orden de la FEC de desconocerles el derecho como estudiantes de decidir por su propia cuenta por una sociedad de alumnos conveniente a su legítimos intereses y necesidades propias. Es también bajo este mismo contexto, que ya desde ese mismo día de estas elecciones dos estudiantes de la FCPyS rompen la boleta electoral en el salón de clases reprobando a la FEC como organizadora estudiantil electoral de la Sociedad de Alumnos del plantel.     

Conviene aclarar y resaltar que en la U de C la FEC promueve y mantiene soterradamente la política de rotación estudiantil, consistente en que estudiantes probadamente leales a la organización estudiantil, una vez que terminan sus estudios profesionales en una escuela , se inscriban en otras carreras con el propósito de mantener y asegurar continuidad y presencia a través de estos “cuadros políticos”  a lo largo y ancho de la U de C, pero sobre todo para intervenir y cuidar políticamente que el día de la  elección de las sociedades de alumnos sean estos quienes operan para garantizar que quienes son los candidatos oficiales de la FEC sean quienes resulten  triunfadores,  siendo en este sentido el caso ejemplar del propio Jesús Brizuela quien fue egresado de la Facultad de Contabilidad y ahora es estudiante de la FCPyS de la U de C.      

No obstante lo anteriormente señalado, la FCPyS  considerando en principio un total de 322 estudiantes, tuvo elecciones que arrojaron los resultados específicamente siguientes: la planilla oficial identificada con la  FEC denominada  EUM, sumó 75 votos; FU, sumó 70 votos, mientras que los“ votos nulos” sumaron 139 votos, es decir, los últimos constituyeron  el 43.16 % de los votos estudiantiles de un total de 284 estudiantes electoralmente participantes, por lo cual, con dicho  resultados,  ninguna de las dos planillas estudiantiles oficialmente reconocidas ni la planilla “no oficial” participante identificada bajo la consigna de “voto nulo”, obtendría  el 50 % más 1 electoralmente, por lo que  extraoficialmente   por el principio de mayoría ninguna podía ser declarada como triunfante por la FEC en calidad de juez y parte.   

En la misma FCPyS ese mismo día en que se celebró la elección de la Sociedad de Alumnos, pero ya por la noche el representante de la FEC Jesús Brizuela en el Salón de de Usos Múltiples del plantel, dio cuenta de los resultados electorales resultantes, cuidándose de señalar que los estudiantes que tuvieran interés en las votaciones recién efectuadas podía acudir desde el lunes 23 de septiembre al edificio de la FEC y solicitar dicha información correspondientemente. Sin embargo,  en esta misma reunión informativa a los estudiantes del plantel, quienes habían participado como CE y/o “voto nulo” le exigen al mismo Jesús Brizuela revisar y hacer un recuento “ voto por voto”, por lo que se determina trasladarse hasta las oficinas de la dirección del plantel y hacer válida dicha exigencia, asistiendo la estudiante Karla como representante del denominado CE, confirmándose no sólo los resultados electorales ya conocidos sino sobre todo obteniendo el propio CE el  derecho y el reconocimiento electoral por parte de la FEC.  

Pero, más allá de lo que para la FEC está en juego políticamente cada vez que hay una elección de Sociedad de Alumnos en la U de C, o más exactamente por lo que dicha elección más representa en cuanto al mantenimiento de la estabilidad u orden institucional interno, precisamente es en este nivel de la participación estudiantil donde la U de C muestra realmente el abuso del poder autoritario de quien gobierna y manda. Es decir, es en la participación de los estudiantes para nombrar a sus representantes en la Sociedad de Alumnos donde la U de C hace más evidente públicamente el talante más antidemocrático que posee.

Si un motivo  de indignante incomodidad y en parte injustificado fue que el actual rector José Eduardo Hernández Nava hasta recientemente haya financiado en forma salarialmente generosa una plantilla de más de 100 trabajadores denominada Brios en funciones permanentes de vigilancia policiaca portando camisas  tipo polo en los campus de la U de C, más indignante es cuándo el personal de seguridad supervisa sobre todo a los estudiantes en general, y más aún cuando entra en funciones durante los días que se realizan elecciones de Sociedad de Alumnos en las escuelas y Facultades de la U de C.  

Tal es por ejemplo las elecciones recientes efectuadas en la FCPyS este septiembre de 2019, pues en principio ante la presencia de representantes de los medios de comunicación, cierto  personal de seguridad identificable por traer camisa con el logo oficial de la U de C  entra en funciones actuando para no permitir que un grupo de periodistas independientes y críticos, entre los que pude identificar a Pedro Zamora Briseño y otros más, hicieran su trabajo profesional de observar y hacer entrevistas a estudiantes ese día de la elección, con el argumento de que la U de C es “una universidad privada” y se necesita un permiso de la oficina de “Comunicación Social” de la misma U de C para poder ingresar a las instalaciones.  

A la vez, es personal de seguridad al servicio de la rectoría el que interviene en un papel claramente intimidante cuando hay elecciones, al ser los encargados de realizar labores de vigilancia a todas luces reprobables y condenables, como cuando a los estudiantes clasificados como “disidentes” se les toma fotos, se les acosa y persigue hasta cuándo van al baño, y cuando se les acercan a los estudiantes para decirles que quieren “hablar” con ellos. En este mismo sentido,  en la FCPyS desde que se realizaron estas  elecciones de la Sociedad de Alumnos y hasta semanas después, se ha visto al viejo Maximino Cortez Ibarra  en calidad de coordinador de las funciones de vigilancia y seguridad interna, y por supuesto hombre de confianza personal del rector Hernández Nava; este señor Cortez Ibarra no sólo estaría presente cuando fueron las elecciones sino que también ha coordinado un promedio de seis elementos que se han turnado para seguir realizando  tareas de vigilancia todo el día en los alrededores de la FCPyS  silenciosamente y portando aparatos de comunicación en la cintura.  

Por su parte, también quien dirige a la FCPyS Enrique Chaires Ramírez hace su trabajo al pretender coartar la libertad de expresión  y de ideas ante los  estudiantes “insumisos”, destacándose entre cosas por:   prohibir bajo amenaza a los estudiantes disidentes pegar en las instalaciones del plantel cartulinas de contenido político y de reivindicaciones de sus  derechos; por ordenar a ciertos profesores del plantel no dejar pasar a clases a los estudiantes rebeldes, e incluso hasta intimidando personalmente  a  estudiantes del plantel como es el caso de la joven  Karla del CE,  a quien palabras más palabras menos como director del plantel le hizo saber que el límite de la tolerancia  estaba llegando a su fin y que iba a tomar estrictas medidas para evitar que la rebeldía y movimiento estudiantil del CE continuara vivo y activo, con  el argumento de que ello afectaba  la “unidad” y “tranquilidad” del plantel, cuando en realidad hasta la primera quincena del mes de octubre de 2019 no ha ocurrido ninguna interrupción de las clases, excepto por los profesores flojos que no asisten a dar clases por motivos personales. 

Hay que agregar que no solamente  el director Enrique Chairez Ramírez y Joel Nino líder la FEC el lunes por la tarde  23 de septiembre se entrevistaron a puerta cerrada en las oficinas del primero,  sino también resaltar que las funciones del director con relación al movimiento disidente existente en el plantel han ido más allá de una índole académico- administrativas, es decir, que su comportamiento resulta esencialmente político,  por lo que debería tener cuidado como director, incluido  cuando en base a su nombramiento de director cae en  abuso de poder al ordenar al personal administrativo subordinado  de realizar tareas que laboralmente no les competen. 

Resulta incluso el colmo de una ideología comodina, el ejemplo de profesores de la Facultad de Economía de la U de C, que frente a grupo expresan opiniones en contra de la lucha de los estudiantes del CE cuando declaran que estos  no saben en lo que están metidos, y que las autoridades universitarias cuando lo decidan de “cualquier forma” apagarán dicha rebeldía para que no siga habiendo riesgos”.  

En base a lo dicho, en mi condición de profesor que soy de la cátedra  Democracia en México, pero sobre por  conocer ya por varias  décadas a los estudiantes de la U de C y de otras universidades e instituciones públicas donde he impartido clases, puedo decir fundadamente al señor rector José Eduardo Hernández Nava, que  los jóvenes estudiantes por su  propia naturaleza:  son rebeldes, inquietos, idealistas, y hasta violentos en ciertos casos, pero nunca ser calificados de salvajes, vándalos, desmadrosos por que sí, irresponsables peligrosos, y ni siguiera delincuentes porque para ello  les falta mucho, por lo que es deducible que sea posible que tengan el claro interés de constituirse en una amenaza para  las instalaciones universitarias, y ni siquiera quisieran específicamente actuar para infringir daño físico a algún  directivo o funcionario del nivel medio, superior, o hasta a Ud. mismo señor rector. 

Sin embargo, y por el contrario Ud. Hernández Nava como rector se comporta como el peor que hemos tenido desde el año de 1990 que entré a trabajar a la U de C; el peor por: incurrir en el abuso del poder que le inviste su cargo temporalmente, y tratar en forma   inmerecida e injusta a los estudiantes sobre todo dándole instrucciones a los jefes del personal de seguridad de la U de C para realizar actos policiacos con la intención franca e intimidante dentro de las mismas instalaciones universitarias. Decirle que, en todo caso las formas de censura u modos de apagar mediante métodos psicológicamente coercitivos la libertad de expresión y reprimir eficazmente la inquietud y el discurso del estudiantado, no son propios a una sociedad democrática.

Mi propuesta por el contrario sería tratar de crear una atmosfera donde los estudiantes no estén condicionados por lo trasmitido mediante formas directivas esencialmente represivas y a la vez practiquen valores fundamentales como la libertad de expresión, asociación, de petición, etc.

Independiente a esto señalado, hasta el día 4 de octubre de 2019 de efectuadas las elecciones de la Sociedad de Alumnos de la FCPyS, y por qué no hay una planilla estudiantil ganadora, ésta escuela enfrenta un escenario abierto a dos desenlaces posibles: 

El primero escenario es que la FEC finalmente imponga por la fuerza  declarando ganadora a la planilla estudiantil encabezada  por la alumna Ariana Bejarano que apenas obtuvo 75 votos de 284 estudiantes electores, lo cual, no solamente  sería burdamente autoritario, a la vez   que ahondaría azuzándolo más el encono estudiantil prevaleciente en contra de la FEC,  mientras que el otro escenario es que la FEC asuma la demanda del  Consejo Estudiantil para que sean realizadas nuevas elecciones para integrar la Sociedad de alumnos 2019-2020.

Y aunque respecto del primer escenario, la dirección del plantel encabezada por Enrique Chaires Ramírez entre otros errores políticos profiere amenazas en contra de los estudiantes disidentes del CE para indirectamente favorecer a la planilla oficial promovida por la FEC, también resulta contundente que los jóvenes disidentes del CE tienen todo la razón y disposición para exigirle a la FEC nuevas elecciones. 

Sin embargo, mientras que para la FEC aceptar tal exigencia le podría significar sentar un precedente político inconveniente a futuro, para los estudiantes del CE significaría el principio de sembrar una forma de organización estudiantil alternativa que responda a los intereses, necesidades e ideales reales de los propios estudiantes.     

Finalmente subrayaría en lo personal que: en la FCPyS la revuelta estudiantil representada principalmente por el CE constituye el germen incipiente que podría convertirse en la vía u cimiento para la construcción de una democracia estudiantil futura, aun considerando que dicho CE en términos de poseer una conciencia e ideología política definida aún le falta mucho y así consolidarse sobre bases firmes y definitivas. 

Lo más real y evidente es sin embargo es que sea el rechazo a la propia FEC y sus métodos políticamente desaseados, la principal fuente del reclamo y revuelta estudiantil que mantiene alerta a las autoridades universitarias.    

Del caso de la Facultad de Derecho con su rebeldía estudiantil hacia la FEC, requiere específicamente de otro texto diferente que en su momento abordaré.

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