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Con los ojos en la cara. El pirata cojo

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Escrito por: Mtro. Ramiro Cisneros García

No está muy lejano el día en que nuestro querido país se convierta en un país de mancos, tuncos, cojos, lisiados y tullidos porque uno de los candidatos con “muchas” posibilidades de alcanzar la presidencia de la república tiene como una de sus propuestas, cortar los brazos a todos aquellos manilargas que tanto daño han causado a nuestra patria llevándose para su casa o al extranjero lo que no es de ellos. Pero, también es posible que, dependiendo de los resultados de la medida amputatoria, empiece luego a sacar  ojos, a cortar lenguas a los criticones, orejas a los que tengan un ligero parecido con un expresidente con poco pelo pero muy orejón y que dicen, no deja de meterse donde no lo llaman. No habla de cortar cabezas; esas volaron con la célebre guillotina sin importar que fueran reyes, reinas u otros figurones de su tiempo, influyentes se dice ahora. A este respecto Arturo Pérez Reverte dice que en España hizo falta la guillotina en la excelente novela que se llama: ”Hombres buenos”. Lo de excelente, es solamente mi punto de vista, motivo por el cual, puede no ser tomado en cuenta, sin embargo, la recomiendo. También en México hizo falta. Es claro que en nuestro país, habría muchos descabezados o decapitados pero no por el narco sino por la justicia que se fue de paseo y no sabemos a dónde. Volviendo al promotor de “La ley del Talión a la mexicana” su propuesta es altamente riesgosa para prácticamente todos los candidatos de ligas mayores y muchos de los repetidores o sea, los que van en cada elección ya sea a los gobiernos municipales, estatales que son muchos y en casi todos los estados y municipios. Son  esos que seguramente tienen fija la idea  de que sin ellos no somos nada, no somos nadie. Hasta he pensado que lo hacen por nuestro bien y para no dejarnos en la orfandad política e ideológica y por su generosidad sin par, arriesgándose a que les llamen dinosaurios o chapulines o peor, oportunistas o mucho peor, insaciables. Nadie se sacia de tener el poder y menos todavía si se combina con pingües ganancias y prebendas.

Hablar de la “ley del talión”, “lex talionis”,  es entender que se trata de un principio de justicia retributiva, en la cual, la norma impone un castigo que debe ser igual, “tal cual” al crimen cometido. No se trata solo una pena equivalente sino idéntica y de esa manera, se restringió el alcance de las venganzas y las represalias. En el libro del Éxodo, capítulo 21, versículos del 23 al 27 se explicita la mencionada ley. En el Código de Hammurabi, se dice: “si un hombre ha causado a otro hombre que pierda un ojo; uno de sus ojos debe ser eliminado…Igual, si un miembro, un diente… Sin embargo, los hombres de “rango” tenían la posibilidad de expiar su culpa pagando una cantidad de dinero al agraviado; ahora bien, si el daño era causado a una persona de “rango”  allí se aplicaba la ley sin ninguna consideración ni miramientos. Había niveles. Hay niveles. Habrá niveles pues.

Con respecto a los mancos, tuncos y los que tienen solo un muñón hay algunos que son muy famosos: Miguel de Cervantes Saavedra es conocido como el Manco de Lepanto y quien, pese a que no le amputaron el brazo, si le quedó un daño que le restó movilidad al brazo en el que fue herido en la guerra contra los otómanos. Sin duda que es también muy conocido el Capitán Garfio y yo tengo la preocupación de que el país se llene de mancos o tuncos  que sustituyan la falta de su miembro amputado con un garfio, lo cual los convertiría en un peligro adicional. Nada más imaginen que a la vuelta de una esquina solitaria y en la oscuridad de una noche sin luz de luna, te asalte una persona y te amenace con un garfio  acertadamente colocado y amenazante en la yugular.  Uy que miedo. Se imaginan ustedes: los piratas en la calle y a plena luz del día. Claro, también habría la posibilidad de que los garfios fueran hechos de los más diferentes materiales, dependiendo de los recursos del mutilado o la mutilada. Por ejemplo: el garfio de oro, el de plata, con incrustaciones de diamantes, rubies, esmeraldas  y otros metales hasta llegar a los de hoja de lata, aluminio y los hechizos de palo fierro, parota, cedro o primavera, pino, rosa morada. Eso de las clases sociales seguramente sigue vigente y yo, ingenuamente llegué a pensar que estaban superadas. Además, eso crearía fuentes de trabajo en las fábricas en que se elaborarían los más ingeniosos garfios artesanales . Todo esto que digo es producto de la imaginación desbordada y que seguramente y con razón el candidato que amenazó con las amputaciones no tomó en cuenta porque de otra manera, no lo hubiera prometido. Hasta he llegado a pensar en lo saturado que estarían los centros hospitalarios públicos y privados porque las cirugías o amputaciones y mutilaciones  deberán hacerse  con la mayor higiene posible y en condiciones de salubridad aceptables por aquello de los derechos humanos que ahora están más vigentes que nunca en las teorías y en los documentos. Además, estarían de por medio todos los asuntos legales; las propuestas de ley y la aprobación por todos los congresos. Peor aún, con las propuestas de desafuero.

Hay una celebérrima escultura conocida como la Venus de Milo divinidad cuyo equivalente es la diva griega, Afrodita. Aquí en México es conocida como “la mona de los cerillos”. Irreverentes que somos. Esta famosísima escultura fue encontrada en Milo, isla griega del mar Egeo el siglo segundo antes de Cristo y al parecer se encuentra en el Museo de Louvre para su exposición.

Aquí entre nos, a los que les falta un dedo, una mano, un brazo les decimos, “mochos” y por lo general las amputaciones han sido el resultado de un accidente de trabajo o de cualquier otra contingencia.  Mocho se dice de las personas o animales a los que les falta un miembro preferentemente extremidades superiores e inferiores. A muchos perritos les cortan la cola También en nuestro país, el término “mocho” se aplica a las personas, mojigatas, fanáticas de sus creencias religiosas. Luego, del verbo mochar proviene aquella otra palabra también importante en el tema que nos ocupa: la mochada pero ese es un tema que requiere un trato especial. Hay quienes dicen: “móchate”, “mochilas” y ya un poquito fuera de lugar “salpica”.

He estado pensando que lo dicho por el candidato, fue producto del momento, la calentura y  la irreflexión ante la presión de quienes  amablemente condujeron el debate y ante la mirada dulce pero amenazante de los contrincantes, quienes además, manejan el arte de la ironía  de manera magistral.

En nuestro país y probablemente en otros países de nuestra área también fue muy reconocida la película, ”El tunco Maclovio” en la que  el protagonista utilizaba un vestuario similar a las películas de caballitos hechas en Italia y dirigidas por Sergio Leone pero, la originalidad estaba en que le faltaba un brazo. Aun así, era rápido con el revólver y sus enemigos le temían y cuando llegaba a algún lugar, se escuchaba como un eco: “ el tunco Maclovio…el tunco Maclovio…el tunco Maclovio… clovio…ovio..

También es importante recordar que en algunos países la mutilación es una práctica cotidiana sobre todo cuando a los trabajadores de las minas de diamantes en algunos países africanos, se les ocurre trabajar con la competencia. Para que escarmienten, les cortan una mano. Para que aprendan a ser esclavos y lo acepten sin remilgos. No faltaba más. Es el poder del gran capital y la defensa del mismo por encima de los derechos de los demás, por encima de todo

En el evangelio de San Marcos, así dice Jesús; “Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que con las dos manos ir a la gehena, al fuego que no se apaga, Y si tu pie te es ocasión de pecado córtatelo, Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies ser arrojado a la gehena. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres solo con un ojo en el  Reino de Dios que, con los dos ojos ser arrojado a la gehena, donde su gusano no muere y el fuego no se acaba”. El mensaje es que, no debemos dejar que el mal nos seduzca porque eso nos llevará a apartarnos del proyecto de Dios. En San Lucas este mismo pasaje pero más breve termina diciendo: “Cuídense de ustedes mismos”. Esto último es  muy interesante porque entonces tendremos que cuidar todo aquello que decimos y hacemos no sea que, escuchemos de alguien aquello que gustaba decir y aplicar cuando era necesario, el Señor Obispo don Rogelio Sánchez González: “ no hay pichón que no tenga cagado el nido”.

Los señores candidatos tendrán que hablar mucho, debatir mucho pero solo es cuestión de que recordemos aquello que la sabiduría popular dice: En boca cerrada no entra mosca; Cae más pronto un hablador que un cojo; El pez por su boca muere; calladitos se ven más bonitos. Aguas con lo que decimos porque no se trata de hablar porque tenemos boca. Luego, más temprano que tarde los señores candidatos pueden incurrir en contradicciones y al final van a correr a los brazos de quien dicen van a encarcelar y terminarán diciendo: “. Se trataba de mera retórica y es que… estaba enojado, ¿me perdonas?”

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