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No es lo mismo pero es igual

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Escrito por: Federico López Ramírez

Las investigaciones periodística denominada Estafa Maestra cada día se concentran  más en la persona de Rosario Robles.

También el discurso de los comentócratas se han ido transformando según los intereses de los políticos inmorales del prian. Hayan sido lo argumentos que hayan esgrimido, en todos los casos, siempre subyace dos argumentos constantes: “se trata de un chivo expiatorio” y “se trata de una mujer y por ello la atacan”.

Sin embargo, existe dos constantes, la primera  es que Robles presuntamente robó y en sus acciones involucró a un conjunto de instituciones, entre otras: secretarías de Estado, universidades públicas y al Partido Revolucionario Institucional.

La segunda constante: los presuntos delitos cometidos por Rosario Robles son graves por muchas circunstancias: se trata de un robo; involucró a varias secretarías de Estado; benefició al PRI; y los recursos sustraídos pertenecían a uno de los programas destinados a los pobres entre los pobres.

En síntesis, no tuvo escrúpulos para involucrar a instituciones tan nobles como las dedicadas a la academia y, presuntamente robó, para utilizar los recursos para hacer políticas, es decir, que la Estafa Maestra es un conjunto de crímenes que se van concatenando para poner todos los recursos de los mexicanos para acto ilícitos (concretamente para manipular las elecciones a favor del PRI).

Ojalá que las mujeres, que se dicen feministas, no vayan  a argumentar que se trata de una persecución machista sobre una pobre mujer que se está abriendo paso entre un mundo abusivo de hombres. No, Rosario Robles robó y la cacharon y debe de asumir las consecuencias. En lo más mínimo se trata de un “chivo expiatorio” y una persecución de género. Es una mujer, simple y sencillamente, que orquestó un banda de maleantes –no le puedo llamar de otra manera- y tendrá que asumir las consecuencias. No te preocupes Rosario, le dijo Peña, pensando que los mexicanos íbamos a seguir tolerando sus agravios.

En Manzanillo la presidenta municipal Griselda Martínez fue objeto de un atentando. Su vida estuvo al límite, dos personas resultaron lesionadas: un escolta y una maestra jubilada. Estas acciones pusieron al descubierto el nivel de descoordinación que existe entre los municipios y el Gobierno del estado, en materia de seguridad, lo que da como resultado los niveles de homicidios, desapariciones, robos y violencia generalizada que vive el estado y pone al descubierto la ineptitud de Nacho Peralta, que a estas alturas del partido, ya raya en el extremo.

El diputado federal Mario Delgado –coordinador del grupo parlamentario de Morena-  y un conjunto de legisladoras federales le otorgaron todo su respaldo y solidaridad a la presidenta municipal de Manzanillo, como debe ser, pues la lucha es contra los cárteles de la droga, los malosos y los rateros.

En este respaldo dejaron bien en claro que su respaldo responde a la valentía con la que presidenta municipal ha enfrentado a los cárteles locales. Que bueno que los diputados y diputadas federales le otorguen su respaldo a quien ha decidido enfrentar a los maleantes, al extremo de poner en juego su vida. Ella pudo haber nadado de muertito y voltear hacia otra parte y sobre llevar la inercia en su administración, como lo han hecho sus antecesores, sin embargo, decidió combatir al crimen y los ciudadanos debemos de agradecérselo. Que bueno que alguien, que algunos la critican por ser anticlimática y políticamente incorrecta en su práctica, está haciendo algo por sus gobernados. La verdad es que los ciudadanos ya estamos hartos de los políticos que hacen todo políticamente correcto pero nada a favor de los ciudadanos. Bien por Griselda Martínez.

Por su lado el Gobierno del estado, que encabeza el inepto de Nacho Peralta, sólo atinó a emitir descalificaciones y vulgares conceptos como: insultos, mentiras, burlas y cero política. El Gobierno del estado sólo atina a hacer politiquería, que no tendría ninguna transcendencia sino estuviéramos cursando momentos tan difíciles como los actuales en materia de seguridad.

Sandeces como las siguientes fueran expuestas por los voceros oficiosos del Gobierno del estado: el asunto se pudo haber evitado (claro si el gobierno colabora con el narco no le pasa nada); es responsable –la presidenta- de los heridos, tanto del escolta y la maestra heridos (el hubiera no existe, si todos nos quedamos en casa no pasaría nada); y si ella colaborara con el Gobierno estatal su municipio no estaría así de violento (qué significa lo anterior, no lo sé, o lo que ello signifique, la seguridad en el estado es un desastre, ya lo sabrá el inepto gobernador); además, se burlan de ella y la tachan de mentirosa, bueno, los conceptos anteriores van muy ad hoc con el Gobierno estatal que está en los últimos lugares de calificación en su desempeño político-administrativo.

Rosario Robles es una ladrona y modelo de corrupción y cinismo que deja muy por los suelos la reputación de las mujeres.

Griselda Martínez es todo lo contario es una política que ha decido actuar, aun poniendo en riesgo su propia vida, que rescata la reputación de las mujeres. Bien por Griselda, mal por Rosario.

Ambas son políticas y su desempeño debe ser calificado más allá del  género. Una es una presunta ladrona más allá del género y otra es una heroína, a pesar, de pertenecer al mal llamado sexo débil.

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