Conecte con nosotros

LOCALES

“A nadie le interesan los migrantes… los niños siguen muriendo”: Virginia Romero

Publicado

el

Compartir:

Colima, México, Avanzada (31/07/2019).- La nueva política migratoria de cierre de fronteras, así como las muertes de migrantes en el trayecto y las extorsiones, pueden empezar a cambiar el imaginario de la migración y desdibujar el sueño americano de que Estados Unidos es la panacea y que ahí espera el paraíso, señaló la doctora Virginia Romero Plana, profesora investigadora del Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Sonora (Unison).

No obstante, la académica consideró que los flujos migratorios no van a parar porque “se ha creado durante muchas décadas la idea de que migrar es sinónimo de éxito, de bienestar, de mejorar la calidad de vida y de subir de posición social”.

Añadió que, en las actuales circunstancias, en las que “hay un quiebre con toda esa violencia, las deportaciones, con los niños encerrados en puestos fronterizos”, a los gobiernos “no les va a quedar más remedio que buscar otro tipo de estrategias”, porque muchas personas la única vía que tienen para mejorar es migrar, ya que donde viven no tienen fuentes de trabajo o lo que les pagan no les alcanza para vivir.

Romero Plana se encuentra en esta ciudad como parte de una estancia académica en el Archivo Histórico del Municipio de Colima, donde ofreció una conferencia sobre los resultados de su investigación “Rasgos masculinos: Experiencias migratorias ancladas en Sonora”, iniciada en 2016 mediante la caracterización de migrantes mexicanos y centroamericanos que transitan por la ciudad de Hermosillo.

En entrevista, advirtió que si se desea disminuir los flujos migratorios, esto no se va a lograr con políticas represivas, pues se requiere que los gobiernos de los países expulsores de migrantes ofrezcan otras opciones a sus habitantes y que Estados Unidos invierta realmente en cooperación, desarrollos locales y desarrollo regional en los países de origen, de lo contrario existe el riesgo de que los pueblos se rebelen y haya estallidos sociales.

“Es muy fuerte la situación que viven países como Honduras, por ejemplo, para que las madres saquen a sus hijos de sus cunas y se vayan a la aventura a ver qué pasa, la gente literalmente se está muriendo de hambre”, indicó.

De nacionalidad española, Virginia Romero tiene estudios de antropología social y derechos humanos en Europa, además de que cursó el doctorado en Estudios Mexicanos con especialidad en Antropología de la pobreza en el Centro de Estudios Superiores e Investigación de Colima.

A su juicio, “a nadie le interesan mucho los migrantes y esa es una realidad; mientras a nosotros no nos toque migrar los tratamos de pobrecitos, qué mala suerte, pero nos vamos a casa, tenemos nuestro trabajo, estamos en nuestro país, etcétera”.

—¿La comunidad internacional ha sido omisa e indiferente ante lo que está sucediendo?

—Los niños se siguen muriendo en los centros de detención de migrantes, hace tiempo murió una niña a la que no le dieron medicinas y salía la madre llorando, una chica de Guatemala… es muy bonito soltar una lágrima viendo las noticias y demás, pero realmente qué está haciendo la comunidad internacional. Mira cómo está Siria, por ejemplo, y Europa está cerrando las puertas. Y como Estados Unidos no se mete allá, Europa tampoco quiere meterse acá, Canadá tampoco.

—¿Cómo queda México frente a esta realidad?

—A México le ha tocado vivir una situación un poco compleja, porque es país de tránsito, país de migrantes y país de acogida, porque muchos europeos que hemos tenido que salir también hemos llegado aquí. Ha sido difícil para México porque se ha visto como en una encrucijada. México es el que peor lo tiene, yo no sabría cómo actuar si fuera presidente, porque sí es una situación grave de que en mi propio país no puede sustentarse y estar migrando a otro país, donde los están rechazando.

De acuerdo con Romero Plana, en el tema de la migración “nos centramos siempre en las políticas migratorias y ésta tiene que ir ligada con las políticas de bienestar social de todos los países y de las propias regiones de América Latina. Se trata de ofrecer herramientas para que en lugar de migrar puedan las personas subsistir en su propio lugar de origen. Creo que el problema lo estamos desviando. Todo mundo habla de políticas migratorias, pero esos son simplemente lineamientos de entrada a un país, pero creo que el problema es mucho más complejo”.

—¿México está entre la espada y la pared en este momento ante el tema migratorio?

—Sí, podría ser entre la espada y la pared. Por eso digo que es la posición más compleja, que al cabo los habitantes de Centroamérica no tienen nada que perder entre comillas, tienen una situación tan mala que son capaces de sacar a sus hijos y traerlos horas bajo el sol caminando sin agua con tal de encontrar algo, entonces, por eso ha habido posicionamientos tan encontrados y lo hemos visto en las redes sociales: ha habido mucho como llama Adela Cortina aporofobia, rechazo al pobre, que da inseguridad, mientras México también sigue exportando migrantes.

Como parte de su estudio, de carácter cualitativo, la investigadora realizó entrevistas con 27 migrantes en el desayunador San Luis Gonzaga, de Hermosillo, catorce de ellos mexicanos, diez hondureños, uno de Belice, uno de Nicaragua y uno de El Salvador, con el objetivo de conocer las condiciones y necesidades que vivían, así como sus expectativas y proyecciones de vida.

Una primera diferencia que detectó entre los migrantes mexicanos y los centroamericanos que pretendían cruzar a Estados Unidos, fue que “no es lo mismo proyectarte una travesía, un proceso migratorio de un par de días dentro de tu país, donde todo el mundo conoce tus rasgos y habla como tú, a diferencia de un viaje que puede durar meses; es una gran diferencia, el cansancio, la discriminación y las vivencias negativas se van acumulando… no es lo mismo entonces para un mexicano que para un centroamericano”.

Por otra parte, explicó que otra diferencia radica en que México tiene una tradición más fuerte y más acentuada de migración en Estados Unidos, porque las redes sociales le dan sustento, ya que hay mucho más mexicanos en el país del norte que guatemaltecos, hondureños o salvadoreños, por lo que es más sencillo poder contactar.

En lo que se refiere a las expectativas, Romero indicó que el mexicano no sabe cuánto tiempo se va a quedar en Estados Unidos, pero si le va bien puede hacer vida ahí, por lo que hay muchos casos de mexicanos que se han asentado, que sus hijos pueden estudiar, traer dinero a la familia e invertir en las fiestas patronales del pueblo, mientras que en el caso de los centroamericanos no tienen tanto asentamiento, pues ellos quieren irse un año, cinco años o diez, hacer dinero y regresarse.

—¿De qué manera deberían atender los países el tema de la migración?

—La solución es volver a plantearse cuál es la causa de que la gente sale. No se trata de poner medidas migratorias más blandas para que todo mundo pueda cruzar por las fronteras, sino irse a donde está el meollo del problema e implementar programas de apoyo, que toda persona que tenga un contrato tenga un seguro médico y un mínimo de ingreso por tantas horas trabajadas.

“Creo que esas son las soluciones, a nadie le gusta migrar porque sí. No se soluciona con medidas migratorias más flexibles, más amplias o más abiertas, se soluciona atacando el problema de raíz, y el problema es que hay violencia, inseguridad, desempleo, y los niños tienen que dejar la escuela para trabajar en empleos informales que obviamente no les permiten subsistir bien”.

Compartir:

Congreso del Estado

Ayuntamiento de manzanillo

universidad de colima

aires acondicionados de occidente

Atención

Agregados El Seis

Sainz Agencia de publicidad

Bordados

rincón del mar

Más leidas

Copyright © Diario Avanzada.