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OPINIÓN

Insurrección ciudadana

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Escrito por: Federico López Ramírez

Lo ocurrido el pasado uno de julio de 2018 fue una insurrección ciudadana, que harta de la corrupción y la ineptitud de los gobiernos priistas y panistas, decidió dar un giro a la izquierda y optar por un gobierno anticorrupción y contra la ineptitud, así como a favor de una mejor distribución de la riqueza, por la paz y, en general, por un país más justo. Lo ocurrido fue una verdadera insurrección ciudadana que el actual presidente la denominó la Cuarta Transformación.

El pasado 8 de julio el Congreso de Baja California aprobó con 21 votos a favor y uno en contra la ampliación del periodo gubernamental de dos a cinco años lo cual es palmariamente antidemocrático e ilegal.

La aprobación la realizaron la mayoría de diputados del Congreso que son del PAN  y asociados con los del PRD, Movimiento Ciudadano y tres diputados de Morena, que son minoría en dicho Poder.

La oposición, en su papel, inmediatamente alzó la voz para oponerse a esa medida y responsabilizó infamemente a Morena y al Presidente de haber hecho un acto ilegal y antidemocrático, y todavía más, acusó a los diputados de haber sido sobornados.

Pero olvidaron un pequeño detalle. Quienes habían votado dicha iniciativa fueron los diputados de sus propios partidos. Ante ello optaron por descalificar a sus propios diputados y declarar que los expulsarían, añadiendo a la lista de sancionados a los miembros de los cabildos de los municipios de Ensenada, Playas de Rosarito y Tecate, también por haber aprobado la citada ley, por cierto, los tres municipios más pequeños, de los cinco, que integran la entidad poblacionalmente hablando.

Como la contradicción era tan obvia decidieron responsabilizar al presidente de la República por no haber condenado la iniciativa con energía y dureza que ameritaba dicho acto, según ellos.

La realidad es que esta oposición desvencijada no tiene ni pie ni cabeza ni ideas ni posturas políticas sensatas. 

Si el Presidente la hubiera descalificado y rechazado lo habrían acusado de autoritario y dictador, por lo menos, pero no les dio el gustó y lo acusaron de tibio y beneficiario pasivo porque tal vez estaba haciendo un ensayo de un experimento reeleccionista a futuro –declararon sin ningún pudor, fundamento o presunción fundada-.

La verdad es que la respuesta serena de la Presidencia de la República fue precisa al apelar al curso normal del proceso a través de la Suprema Corte, es decir, confiar en las instituciones.

En síntesis la oposición se comportó fiel a su espejo, golpista y antidemocrática, y pretendió a través de sus personeros endosarle la factura a Morena. 

PAN, PRI, PRD Y Movimiento Ciudadano continúan en su papel conservador y reaccionario obligando a sus defensores, los comentócratas, a convertir su reputación en una portentosa caricatura.

Sin embargo, al ver en su conjunto los hechos uno puede luego entender el porqué la sociedad desprecia a los partidos políticos en su conjunto –con Morena incluido, aunque estos últimos no lo quieran ver así-.

La sociedad en su conjunto ha dejado bien claro que este tipo de acciones antidemocráticas y golpistas no le gustan y las va rechazar una y otra vez que los partidos políticos pretendan imponerlas y así beneficiarse. Eso ya se acabó y no quieren entenderlo ningún partido político. Yo estoy cierto que la gente invariablemente los va a rechazar y poner en su lugar y la facción de Morena a nivel local y nacional, que apoyaron estas acciones, serán rechazados en el interior del partido y si éste no lo hace lo hará, en su momento, la sociedad cuando presente sus candidaturas ante la sociedad abierta. La cultura priista es la que está a prueba de permanencia o cambio, si algunas facciones de Morena pretenden continuar con prácticas políticas priistas éstas serán relegadas por la sociedad, pues la sociedad no permitirá más estas acciones ni utilizar los recursos para hacer campaña personal, como en Colima lo están haciendo. Yo estoy convencido que la sociedad los va a poner en su lugar porque la insurrección del uno de julio de 2018 no fue de origen morenista sino una revolución, vía electoral, que la sociedad escogió a Morena porque este partido y su candidato presidencial hicieron suyas las demandas de la sociedad civil.

La insurrección del uno de julio de 2018 fue una insurrección ciudadana que ya no tolera más las prácticas culturales prianistas.

Dos notas al margen.-

Uno. El joven abogado Jesús Rodarte lanzó su candidatura en búsqueda de la dirección política municipal en el PAN, ojalá tenga buena suerte este joven abogado, porque si un instituto político necesita de gente joven y honesta es el PAN y Jesús Rodarte es una buena carta política. Suerte y bien por él.

Dos. La presidenta municipal de Manzanillo, Griselda Martínez, destituyó a Martha Sosa de la Comisión de Hacienda del Cabildo. Muy bien por la presidenta municipal y por el municipio manzanillense. Y Dios castigó a Martha Sosa al convertirla en una vividora del gobierno, es decir, en lo que decía odiar y combatir. ¿Qué pecado mortal habrá cometido?

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