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No hay gobernador

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Escrito por: Federico López Ramírez

Carlos Monsiváis presagió que cuando la sociedad mexicana documentara un caso de corrupción a un presidente mexicano, en funciones, entraríamos en un proceso de erradicación de la corrupción e iniciaría un proceso transición a la democracia.

Y lo que parecía imposible sucedió en el sexenio de Peña Nieto. Cuando Carmen Aristegui y su equipo de reporteros-investigadores documentaron el caso de la Casa Blanca a Peña Nieto y éste no renunció a su cargo de presidente ni el Congreso le instruyó juicio político ni ningún organismo autónomo –dígase de transparencia o de control- movieron un dedo para castigar los excesos comprobados al titular del Ejecutivo; sin embargo, de facto, la sociedad mexicana lo jubiló en servicio e inició un proceso de transición a la democracia. La elección del 1 de julio de 2018 fue la rúbrica de la sociedad. Con el 53% de los votos eligió erradicar la corrupción y comenzó con el apartamiento del PRI, del PAN, del PRD, del verde ecologista, del panal y de Movimiento Ciudadano del gobierno federal. El PRI, el PAN y sus aliados colaterales fueron duramente castigados y echados del poder. El PRI comenzó a morir de verdad.

En Colima la periodista Heidi de León documentó –yo diría brillantemente- la forma en que Nacho Peralta le mintió y engañó tanto al Congreso  como a la sociedad colimense al sostener que pagó a la Secretaría de la Defensa Nacional 200 millones de pesos por los terrenos de la zona militar ubicados en calzada Galván. En Colima Ignacio Peralta Sánchez no ha renunciado, porque en la clase política existe un gen en su ADN que los hace inmunes a la decencia.

En Colima, de facto, ya no hay gobernador pues éste ha engañado a todos y cínicamente continúa  en el gobierno porque sencillamente la sociedad colimense no es violenta ni le apuesta a la violencia, pero de ninguna manera acepta el engaño como forma de hacer política.

La ausencia de gobernador da el banderazo para el inicio de la sucesión gubernamental y los posibles candidatos.

Percibo que tres posibilidades se perfilan hacia la conquista de la vacante de gobernador: por un lado está la izquierda, encabezada por Morena, que por las tendencias nacionales y las políticas públicas sociales del Ejecutivo federal se coloca a la delantera; por otro la derecha (representada por el PRI y el PAN) se encuentran muy maltrechas y sin rumbo; además, existe una tercera opción liderada por Movimiento Ciudadano que a veces da color y otras tantas se decolora.

Mis percepciones son que la derecha del PRIAN terminarán por hundirse en lodo de su corrupción y sus errores políticos. Ello dará pie a la transición política en Colima que será histórica.

Veo una vertiente de Morena que está considerando una plataforma gubernamental capaz de gobernar y enderezar el cochinero del último gobernador priista: Nacho Peralta. La eliminación monopólica de la representación de los estudiantes por parte de la FEC (Federación de Estudiantes Colimenses) fue un excelente avance en este sentido. También resultó un buen síntoma haber conjurado los intentos porriles y distractivos de Peralta Sánchez de llevar porros al Congreso que nos hablan de que esa política violenta debe ser ya historia.  Aunque parte de Morena insiste en continuar en la modorra, en la inacción, y en tan sólo colgarse de los buenos oficios políticos de AMLO.

La opción de movimiento ciudadano se debate entre cuestionar el modelo federal y acercarse a los votantes de derecha (cercanos al PAN) o instrumentar una política creativa y anticorrupción propia para poder ser competitivos, que temen hacer, pues consideran en su cálculo político, que los votos de derecha los meten en la competencia. Yo considero que su cálculo político de acercarse al voto panista es precisamente su propia aniquilación. La defensa (simbólica) del edificio de la vieja central camionera es un ejemplo de lo que la gente quiere, la defensa de lo público y la propuesta constructiva de políticas públicas locales originales. Buscar el voto de derecha los saca de la jugada.

Literalmente hablando yo veo en Colima, que por un lado están emergiendo los cadáveres del PRI, que  desde los tiempos de Moreno Peña fueron enterrando y hoy surgen como testimonios del costo humano que tuvo la permanencia de ese régimen corrupto en el poder y, por otro lado, en lugares donde hubo cementerios, como fue la vieja central camionera, están surgiendo edificios restaurados, nuevos y funcionales.

Morena representa la posibilidad de reinventar la sociedad, exhumar los cadáveres que el PRI enterró para darles digna y justa sepultura y reconstruir nuestra maltratada sociedad.

El PRI por salud política debe irse. El PAN es un proyecto fracasado. Y Movimiento Ciudadano está deshojando la margarita, pero el tiempo se le acaba. 

A quien, definitivamente, se le acabó el tiempo es a Nacho Peralta, pues las malas lenguas sostienen que de las tumbas emergen cadáveres pero también surgirán flamantes centros comerciales (céntricos) cuyo financiamiento será producto de la inmoralidad.

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