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OPINIÓN

Protección a periodistas colimenses, en juego

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El gremio periodístico de Colima vive momentos importantes y decisivos en torno a la definición de las personas que ocuparán durante el siguiente periodo los dos principales cargos directivos de la Comisión General de Protección del Ejercicio Periodístico (Copip), organismo responsable de contribuir a garantizar dos cuestiones fundamentales: la libertad y la seguridad de la labor informativa en el estado.

Pasaron ya dos años desde que el gobernador, José Ignacio Peralta Sánchez, nombró a los compañeros Juan Carlos Flores Carrillo y Arnoldo Delgadillo Grajeda presidente y secretario ejecutivo de este organismo, respectivamente. Conforme a la legislación en la materia, se cumplió el plazo para renovar o ratificar por un periodo más los nombramientos.

Aunque inclinarse por una opción u otra es facultad legal del jefe del Ejecutivo, creo que los nuevos tiempos políticos en Colima y en el país reclaman una decisión sustentada en un ánimo republicano, ajena a eventuales filias o fobias personales y políticas, anteponiendo sobre todo el sano desarrollo de la actividad periodística y, por ende, el beneficio del interés general de la sociedad.

En mi opinión, como un primer paso para tomar la decisión, el gobernador podría aplicar un criterio que actualmente se utiliza para sustituir o ratificar a un magistrado del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, esto es, en primera instancia analizar a conciencia si existen razones de peso para que quienes ya vienen ocupando un puesto que permite reelección deban dejarlo. Y obviamente, si no existen motivos para ello, proceder a la ratificación para permitir que siga fluyendo el trabajo de la instancia correspondiente.

Tras la emisión de la convocatoria para ocupar ambos puestos en la Copip, ya se hicieron públicas las legítimas aspiraciones de varios colegas. Con el respeto que me merecen todos ellos y sin demeritar sus perfiles, sus trayectorias y su trabajo, en lo personal me inclino por la ratificación de Juan Carlos Flores y Arnoldo Delgadillo en la Presidencia y la Secretaría Ejecutiva de la Copip.

Considero que en este periodo, en el que han trabajado sin recursos ni personalidad jurídica propia recorriendo un camino que no tenía precedentes en Colima, el saldo de la labor del organismo es bueno, con diez quejas resueltas y tres en trámite.

Además de la atención a casos concretos, el presidente y el secretario ejecutivo de la Copip han dado muestras, desde esos puestos, de independencia de los poderes, al margen del signo partidista del que éstos provengan. Un ejemplo de ello se dio cuando propusieron exhortar al Ejecutivo, de origen priista, a cumplir con el establecimiento de lineamientos claros y objetivos para la asignación de la publicidad oficial, pero en este caso la mayoría de comisionados se opusieron (eso es tema aparte). Otro se dio cuando la actual legislatura, de mayoría morenista y sus aliados, exhortó a las empresas periodísticas en relación con los contenidos de la información sobre violencia, y la Copip defendió públicamente la libertad editorial de los medios de comunicación.

También es importante mencionar las gestiones realizadas por la dirigencia de la Comisión ante la anterior legislatura (donde no hubo respuesta) y la actual (en la que se esperan resultados) para lograr una reforma a la ley que fortalezca y dé independencia a este organismo y, por lo tanto hay certeza para su trabajo.

En suma, considero que la actual directiva puede conducir a la Copip a una mejor situación, en busca de que el periodismo colimense cuente con una instancia más fuerte de protección. El gobernador tiene la palabra. Lo menos que merecemos los integrantes del gremio periodístico de su parte es una decisión razonada y transparente.

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