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Nacho Peralta entre el crimen de Los Tepames y el caso de los 41 del porfiriato

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Escrito por: Federico López Ramírez

Nacho Peralta es el gobernador protagónico del segundo parteaguas en la historia de Colima, que saca al estado de su aislamiento, y lo hace por medio del mayor escándalo de crimen, sexo, violencia y corrupción que la sociedad colimense haya vivido en su mítica vida social.

Enrique O. de la Madrid  fue el gobernador del primer parteaguas, que revolucionó la vida cotidiana de Colima, que colapsó como sociedad pacífica y de buenas costumbres. 

El Crimen de Los Tepames fue el reportaje periodístico, a manera de  novela, que puso a Colima en el mapa nacional porque exhibió el infierno de la impunidad y el cinismo del gobernador Enrique O. de la Madrid y su postura releccionista frente a la postura antirreeleccionista de J. Trinidad Alamillo.  Este caso donde dos hermanos mueren horrendamente asesinados (los hermanos Suárez a manos de los Anguiano) por órdenes del comandante de la policía, un tal Pizano, mientras ellos dormían. Ese crimen destapó las coladeras de todo el estado de Colima y su pestilencia fue tal que todo México la percibió. Colima había dejado de ser el paraíso y no todo era diáfano y transparente como su sol y su aire de eterna primavera. 

Los sucesos del crimen de Los Tepames dieron cuenta que Colima existía y era una sociedad viva y con ganas de actuar, eso es lo bueno; pero lo malo, es que su aparición en el contexto nacional lo hace de la peor manera: a través de mostrarse desnuda, vulnerable, corrupta, injusta y violenta. Los costos, a pagar, por ser parte de la vida nacional eran altos y Colima los pagó. Los tiempos de la vida aislada; de la hipocresía como regla formal de la moral; de la sociedad conservadora vertical y; de buenas costumbres, habían terminado.

Colima se vio como era: injusta económicamente hablando; violenta como forma de vivir y de dirimir sus asuntos políticos; e hipócrita y simuladora en su mascarada social.

 A Porfirio Díaz, a nivel nacional,  le estalló el mayor escándalo de inmoralidad y decadencia que la sociedad lo tomó para juzgar su régimen y vengarse de todos los agravios de la dictadura, se trata de El baile de los 41 maricones, que sucedió en noviembre de 1901 en la Cuarta calle de La Paz, en lo que hoy es el Centro Histórico de la capital y cerca de Palacio Nacional, la residencia del presidente Díaz. Desde entonces el número 41 suele asociarse en México a hombres homosexuales. El origen es un baile de 42 hombres realizado la noche del 17 de noviembre.La mitad vestía ropa de mujer y el resto trajes masculinos. Varios de ellos eran personas adineradas y formaban parte de la élite social de esos tiempos.El festejo fue interrumpido por la policía que arrestó a casi todos: sólo uno logró escapar. Quien logró escapar esa noche fue Ignacio de la Torre y Mier, yerno de Porfirio Díaz. El caso fue uno de los mayores escándalos sociales de la época y la sociedad hizo un escarnio fuertísimo que fue una suerte de venganza social contra lo que la gente llamaba: “la decadencia de los lagartijos”, el apodo de la burguesía mexicana de entonces. Los grabados de Guadalupe Posadas fueron muy ilustrativos de los odios desatados.

Nacho Peralta, en el segundo parteaguas de Colima, está siendo el protagonista del gran escándalo que está poniendo a Colima en el mapa nacional de la modernidad democrática. Colima vivía la marginación de la inexistencia económica por nuestra escaza contribución al producto interno bruto de la nación (0.6%), nuestra pequeña demografía y nuestra levedad en la cantidad de votos que aportamos a las elecciones.  No pesamos, no valemos; luego entonces, no existimos.

Pero nuestra marginalidad –inexistencia, según los que califican la economía- llegó a su fin el 4 de marzo del año en curso, después que una pléyade de muchachos y funcionarios públicos iniciaron una pachanga en el puerto de Manzanillo y vinieron a rematarla a la ciudad de Colima. La fiesta terminó como terminan las cosas donde hay excesos. Drogas, sexo, alcohol, violencia y muerte fue el resultado de los excesos, el abuso, la lascivia y la frivolidad con la que se manejan los funcionarios públicos del actual gobierno estatal. El escándalo nos puso nuevamente de regreso en la vida nacional. Y todo se lo debemos a Nacho.

Los resultados de la fiesta – o cómo deberíamos llamarla o lo que haya sido- son: el consumo y tráfico, al menudeo, de drogas por parte de funcionarios públicos; la corrupción de menores como un acto normal en la vida de los miembros del ejecutivo; y el asesinato como una forma de resolver sus diferencias –no sabemos a ciencia cierta si pasionales, económicas y políticas- entre ellos.

La reacción de la sociedad, en nuestros tiempos, fue idéntica a los tiempos del porfiriato al desatar las peores actitudes homofóbicas a manera de sentencia y a la vez castigo para los protagonistas, pero también, en esencia, es el coraje desahogado contra un gobierno mediocre y abusivo. Lo  central no es lo homofóbico, lo verdaderamente importante, es la expresión de hartazgo contra un gobierno desorganizado, inepto, abusivo y cínico. 

El cinismo de Nacho se acentúa con su evasión, pues después de los hechos éste decide, junto con un grupo de funcionarios, entre los que destacan el presidente del Supremo Tribunal de Justicia y el secretario de Fomento Económico, viajar a la ciudad de Los Ángeles, California, para realizar turismo político. Allí está en Facebook en una pequeña sala de un edificio del gobierno mexicano en una reunión de no más de 20 personas donde un tercio pertenecen a la comitiva del gobernador. Esos son sus grandes eventos en el extranjero. Patético, la verdad.

La decadencia de los gobiernos priista se aceleró con Gustavo Vázquez, la acentúo Silverio Cavazos, la profundizó Mario Anguiano y la puso en grado superlativo Nacho Peralta.

Nacho Peralta sintetiza la decadencia de un sistema en agonía: corrupto, decadente, abusivo y frívolo. Sin ningún pudor, por ejemplo, les dijo a los maestros que los problemas de su falta de pago se lo reclamen al  presidente, es decir, que de facto el gobernador ya renunció. Pero es una renuncia tipo permiso con goce de suelto. Hay que entenderlo: el dinero es primero para él.

Los ciudadanos colimenses cuando pagamos la tenencia; cuando liquidamos el predial; y cuando pagamos algunos derechos al gobierno, entre otros impuestos, sabemos y tenemos plena conciencia que cada peso que le damos a Nacho lo va gastar en sexo, drogas y viajes, pero también tenemos la esperanza que en la próxima elección tendremos nuestra primavera y mandaremos lejos, muy lejos a lo que queda de estos abusones. Porque hoy no tenemos instrumentos legales para correrlos del gobierno. La revocación de mandato no la podemos utilizar todavía, no aplica para este gobierno.

La madre de los hermanos Suárez, asesinados en Los Tepames, fue y regresó de la ciudad de México por vía férrea. El primer parteaguas de la historia de Colima viajó en ferrocarril.

La noticia de la diáspora de encuerados se difundió vía Facebook y WhatsApp. El segundo parteaguas en la historia de Colima viajó por la benditas redes sociales. En Colima ya vemos cerca la luz al final de túnel.

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