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OPINIÓN

Efraín Angulo tiró una botella al mar

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Escrito por: Federico López Ramírez   

   Edgar Alan Poe, en su narración breve La carta, nos narra cómo a través del ingenio una objeto puede ser ocultado poniéndolo ante los ojos de todos para que éste se vuelva invisible. El texto de Poe es tan genial como simple la solución, dicho de otra manera, el ingenio del autor es directamente proporcional a la solución planteada. No hay artificios barrocos ni complejas tramas. El hombre es presa de sus propios deseos y aspiraciones que lo ciegan. Cuando éste ve la realidad con la simplicidad de un niño descubre cosas simples y maravillosas que allí han estado siempre y se habían vuelto invisibles a nuestros ojos porque el hombre se obsesiona en ver lo que quiere ver y no la realidad.

   Después del asesinato del joven en la calle de Los cocoteros de la colonia Las Palmas apareció en las redes una fotografía, que pretendía ser un mensaje de victimización y pasaporte a la exoneración y por ende a la salvación, y se volvió todo lo contrario, una prueba documental que incrimina a las supuestas víctimas.

   Que cuenta el mensaje de la botella: el mensaje es una foto, en ella, aparecen once personas desnudas con la excepción de dos; de la fila superior los primero cinco tienen los ojos cerrados y direccionan su mirada hacia abajo, como evadiendo la cámara invasora, y el sexto personaje –el central de la historia- dirige su mirada iracunda hacia el joven asesinado y su rostro con aparentes vestigios de golpes en ambos pómulos; en la fila inferior, el primero un supone (que difícil) que se trata del scort, él dirige su mirada a la cámara sin pudor, el siguiente –la víctima- aparece recargado en el siguiente individuo con los ojos cerrados y machas moradas en sus muslos, quien le sigue luce una playera color mostaza y también –al igual que el scort- dirige su mirada hacia la cámara y relajado aunque menos que el scort, el siguiente individuo de barba y con una marca en el cuello (aparentemente provocada por la hebilla de un cinturón), vestido con playera negra tipo polo y pantalón de mezclilla tiene los ojos abiertos pero su pupila la dirige hacia el finado, el último también tiene los ojos cerrados pero su actitud es de evasión.

   Qué cuentas estos personajes. Su lenguaje corporal es muy elocuente. Todos los que tienen los ojos cerrados y están tensos, además, en actitud evasiva –alguien podrá decir que pudorosa- nos dicen que acaban de participar en algo muy grave y que estuvieron en el lugar y el tiempo equivocados; el scort y el de playera color mostaza al estar relajados y al mirar directamente a la cámara nos dicen que no tienen nada que ver en lo ocurrido (nada debo nada temo, parecen decir) y finalmente el secretario y el barbón con playera negra al dirigir sus miradas a la víctima nos dicen que allí está el epicentro del asunto. La víctima, aparentemente, por su postura y las manchas moradas en sus muslos y los ojos cerrados nos dice que ya está muerto. La foto destruye toda la narrativa inverosímil de Gobierno estatal.

   La narrativa del asalto, el robo, las humillaciones, vejaciones y defenestraciones a las víctimas pierde su sentido porque la fotografía sugiere otros tiempos.

   Entonces surgen las siguientes preguntas: ¿a quién o quienes está protegiendo Nacho Peralta? ¿Por qué poner todos los recursos del Estado para encubrir un asesinato, corrupción de menores y uso de drogas? ¿Hasta dónde está involucrado Nacho Peralta?

   Si se trata de un simple asesinato, éste no es sino un delito más del fuero común que con la detención de los actores, su interrogatorio y unas cuantas pesquisas se tendría para deslindar responsabilidades y vincular a proceso a quién o quiénes resulten responsables.

   Dicen que ya se le aplicó prisión oficiosa a un sujeto de 29 años como probable responsable del homicidio. Ojalá no se esté tratando de construir un chivo expiatorio. Porque a como se ha venido manejando el asunto los verdaderos responsables habitan en Casa de Gobierno. 

Angulo tiró una botella al mar con una fotografía en su interior. Los antiguos náufragos que lograban llegar a islas pequeñas y deshabitadas lanzaban botellas al mar con la esperanza que éstas empujadas por las corrientes marinas llegaran a tierra firme y alguien la tomara y, eventualmente, el náufrago era rescatado; sin embargo, la botella que lanzó al mar Efraín Angulo, parecía una jugada genial que demostraría la inocencia de las “víctimas”, que generaría empatía (por aquello de las neuronas espejo) con la sociedad al mostrar las vejaciones, maltrato y sufrimiento del que fueron objeto. Pero algo falló. La sociedad no creyó nada de la narrativa oficial y leyó de otra manera la fotografía. La botella no resultó ser una y sola una, ni uno ni sólo uno el mensaje, la fotografía fue leída de otra manera y los enfiestados jóvenes, el ex secretario y el gobernador (el gran encubridor) fueron enjuiciados y declarados culpables –pues la autoridad no dio ni argumentos ni datos creíbles-

   Angulo lanzó la botella a un mar equivocado. La lanzó al mar de las redes sociales donde sus navegantes son gente pensante que les está diciendo que la ideotez y la corrupción está en otra parte.

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