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OPINIÓN

AMLO ganó por unanimidad la Guardia Nacional

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Escrito por: Federico López Ramírez

   Con la aprobación, por unanimidad de la Guardia Nacional, la oposición al gobierno votó para salvarse ella misma. La gente en términos coloquiales lo dice: no les quedaba de otra. Si el PAN, PRI, MC y PRD no hubieran votado a favor, sencillamente hubieran transitado con mayor velocidad al basurero de la historia.

   La sociedad mexicana está muy atenta al desempeño de los políticos –de todos- y procura la implementación de su agenda y evita la posible aplicación de la agenda de los partidos de oposición y sus dirigentes políticos.

   Con la invención de la radio –a principios del siglo XX- la sociedad vio en ello el optimista panorama de una sociedad informada y participativa en la toma de decisiones de los gobiernos; pero, algún tiempo después vio con decepción que los intereses de los magnates controlaban la opinión y el manejo de la información. Con la invención del cine en la última década del s. XIX lo positivista vieron con regocijo la invención del cine, pues vieron en este invento, la solución a demostrar con las imágenes en movimiento la solución a la descripción objetiva de los acontecimientos y de los hechos sociales y naturales; sin embargo, cuando descubrieron que la imágenes podían ser editadas y, por tanto, manipulables se decepcionaron.

   Cuando entró la televisión en sociedad, allá por la década de los veintes del siglo pasado, los ciudadanos vieron con asombro que su opinión era importante e importantemente tomada en cuenta en las decisiones públicas y en la elección de los futuros funcionarios públicos; sin embargo, la ilusión se desvaneció cuando  los dueños del dinero, los financistas de los noticiarios y los contenidos programáticos, empezaron a manipular la información y todos los contenidos de la ya denominada caja idiota.

   Los periódicos, radio, el cine y la televisión ya quedaron atrás como los principales creadores y constructores de opinión. Hoy estamos en la época del internet y las redes sociales. Los ciudadanos nos hemos mirado cibernéticamente y hemos concurrido al ágora digital y nos hemos reconocido y hemos hablado con pasión con verdades y con mentiras. Hemos descubierto que lo que se comenta en Mérida, Yucatán, es muy parecido a lo dicho en Tijuana, Baja California. Y la verdad de los políticos; los comentarios de los analistas políticos de los periódicos;  algunos estudios de ciertas universidades; múltiples y variadas encuestas;  informaciones “serias y bien documentadas”; no eran sino basura y vil mentira, pero eso sí, bien presentada y disfrazada de verdad contundente y por tanto muy persuasiva. Hoy cuenta mucho la opinión de los ciudadanos que se encuentran y dialogan en el ciberespacio.

     Según opiniones (patito o referenciales) que se registraron en El Economista el 58% de los ciudadanos están a favor de la Guardia Nacional; según Alejandro Moreno de El Financiero el 80% está de acuerdo; y de conformidad con los resultados de las encuestas de Lorena Becerra del Reforma el 82% aprueba la Guardia Nacional. Esto significa, que en el peor escenario (58% de aprobación), la Guardia Nacional obtiene una mayoría absoluta y siete puntos más y en el mejor de los escenarios la aceptación de la Guardia Nacional obtiene una mayoría calificada (82% de aprobación) y siete puntos más, lo que socialmente puede considerarse unanimidad, ya que, quienes se oponen lo hacen por sistema o por franca apatía y, en el mejor de los casos por postura ideológica.

   Lo anterior significa, que en la sociedad existe un consenso por la creación de la Guardia Nacional, porque la sociedad entiende que por primera se estaría creando un cuerpo profesional de alcance nacional dedicado a la seguridad de los ciudadanos, y según los indicios, ésta gradualmente adquirirá mayor importancia que el mismo Ejército poniéndose la seguridad de los ciudadanos por encima de la seguridad de la gente adinerada. En otras palabras: el dinero de los ciudadanos se va a gastar en el cuidado de los propios ciudadanos.

   Luego entonces, uno entiende porque los partidos políticos, que rabiosamente, e inclusive con una rudeza innecesaria, pretendían chantajear al gobierno federal al amenazar con no votar la guardia porque -según ellos (demagógicamente por cierto)- se estaría militarizando el país; sin embargo, éstos lograron observar que la postura firme del Ejecutivo federal y la opinión contunde y unánime de los ciudadanos los estaba aislando. Se estaban exhibiendo como lo que son: vividores de los dineros públicos y un obstáculo para desarrollar políticas públicas a favor de la seguridad y de la integridad de los ciudadanos. No les quedaba otra que votar a favor de la Guardia Nacional porque el basurero de la historia los persigue como un destino casi inminente. Al final de cuentas no están votando (PRI, PAN, PRD Y MC) estos partidos por apoyar a México sino que están votando por salvarse ellos mismos para seguir viviendo del presupuesto. 

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