EDITORIAL. El colapso del sector salud en Colima

Uno de los saldos de las comparecencias del gobernador, José Ignacio Peralta Sánchez, y sus colaboradores ante el Congreso del Estado fue el descubrimiento de mentiras y contradicciones externadas en la tribuna legislativa por algunos funcionarios del gobierno estatal, en particular el secretario de Salud y Bienestar Social, Miguel Becerra Hernández.

Ante el Poder Legislativo, el funcionario del gobierno peraltista aseguró que a todas las comunidades rurales se brindan servicios de salud, a través de centros de salud y las caravanas de la Salud. Aunque reconoció que Colima es un estado que aún debe mejorar en salud y enfrentar problemas y deficiencias que tiene en la materia, es una entidad que goza en general de buena salud, lo cual, se puede demostrar con una autoevaluación respecto al pasado.

El funcionario estatal presumió que la Secretaría de Salud ha desarrollado acciones que permiten atender compromisos de gobierno con responsabilidad, procurando la protección en salud de la población colimense como un derecho fundamental del componente del desarrollo social.

Sin embargo, pasaron pocos días para que, como botón de muestra, la diputada Blanca Livier Rodríguez Osorio, del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), exhibiera públicamente la carencia de medicamentos, materiales y disponibilidad permanente de atención médica en el centro de salud del municipio de Minatitlán.

Casi enseguida, los trabajadores del Hospital Regional Universitario, el más grande que tiene a su cargo la Secretaría de Salud de Colima, realizaron una manifestación trabajando bajo protesta por no contar con los implementos y equipo necesarios para realizar su trabajo de atender a los pacientes que todos los días acuden a ese lugar en busca de los servicios para recuperar su salud.

En una visita realizada por la legisladora a este hospital, se determinó que hay escasez de medicamentos, antibióticos, anestésicos y todo tipo de materiales de curación, así como la deficiencia en sus equipos eléctricos.

Mientras la diputada se encontraba en el nosocomio, como se infornó en un comunicado, llegó el secretario de Salud, quien dialogó con ella sobre las carencias, que atribuyó a la falta de presupuesto.

Referente a la situación actual del HRU, Miguel Becerra reconoció que tampoco se están haciendo todos los estudios necesarios a los pacientes, como el Examen General de Orina (EGO). También se refirió a las diferencias que existen en situaciones “complejas” como lo son el abastecimiento de medicamentos a través de las Compras Consolidadas y las Compras (directas) por Excepción.

También, el funcionario se vio obligado a aceptar que el laboratorio no funciona adecuadamente desde hace al menos seis meses (desde mayo aproximadamente). Y explicó que no se encuentran preparados incluso para nuevos casos de diabetes e hipertensión que han surgido recientemente.

Estas evidencias constituyen por sí solas pruebas de que en Colima el sector salud no se está atendiendo como debiera, situación que amerita una investigación a fondo por parte del organismo de fiscalización del estado, para determinar el destino de los recursos económicos del presupuesto programados para este sector.

Podría ser que no sea suficiente el monto, podría ser que se tuvieron gastos extraordinarios por alguna razón, podría ser que subieron de precio los insumos inesperadamente, podría haber muchas explicaciones, pero lo que no tendría justificación sería que esos recursos faltantes hayan ido a parar a los bolsillos de alguien o a impulsar una candidatura.

Lo indiscutible aquí es que no hay razón para no investigar lo que haya ocurrido. La ciudadanía exige y merece una explicación.

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