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El frente de la impunidad

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Columna
El puercoespín 

En este vacío de poder, marcado principalmente por el impago del salario a los burócratas y la ausencia de liderazgo -en todos sentidos en Colima-, existe una calma chicha donde la tranquilidad de los habitantes ha sido ejemplar. 

La ausencia de liderazgo moral, ético, anímico y político del gobernador formal, en funciones, al dejar en manos de su secretario de Educación la conducción del delicado proceso del retorno a clases que, significa la restauración de la normalidad, o mejor dicho, el inicio de la nueva normalidad, demuestra el grado de desprendimiento de su persona como autoridad.

La ausencia del gobernador, entre otras cosas, ratifica el poco liderazgo real de los políticos en la vida cotidiana de la gente, y esa, es una buena noticia, pues ello, augura transformaciones, pues la gente está exigiendo cambios en los perfiles de los políticos.

Una institución que faltaba posicionarse frente a esta crisis de transición gubernamental, combinada con crisis financiera, era la Universidad de Colima y ésta ya lo hizo a través de su rector.

La postura de la Universidad la pone en un directo rompimiento con el gobierno de Nacho, si es que todavía existe un gobierno, o algo, que pueda llamarse gobierno de Nacho. En ese sentido el deslinde del rector, del actual gobierno, era necesario, pues de facto no hay gobierno. El problema es que, abiertamente, la gobernadora electa no asume tampoco un papel de liderazgo, pues sigue anclada en la vieja política del PRI corporativo que aconsejaba no moverse para no alterar a las fuerzas vivas, huelga decir, que eso ya no existe, por tanto, la falta de entrada en escena de la gobernadora electa es un error político que, muchos tiempo después entenderá que perdió momentos preciosos para enderezar el desastre de gobierno que recibirá. El tiempo es oro y se le está yendo de las manos.

La Universidad está en una coyuntura que, si la sabe aprovechar, podrá realizar maniobras para hacer un cambio generacional que ya hace falta en la Universidad. También tiene la gran oportunidad de redefinirse como una universidad que se dedique a lo suyo –la academia, la investigación y la divulgación de la cultura- y abandone su práctica insana de comportarse como partido político.  Son tiempos que la Universidad puede desarrollar transparencia en el ejercicio de los recurso públicos y ser plural, incluyente, tal como se define una universidad, precisamente, ser universal en pensamiento e inclusión de la diversidad de estos y sus consecuentes prácticas humanas y sociales. Su redifición, les compete a ellos como comunidad diversa, plural e incluyente. Sus tiempos, ellos los definirán y sabrán aprovechar. La coyuntura histórica les está tendiendo la oportunidad de hacerlo de una manera aterciopelada. Ellos tienen la palabra. Talento tienen y la oportunidad está tocando a su puerta. 

Por otra parte, las instituciones como el Poder Judicial; el Tribunal de Justicia Administrativa; el Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental del Estado de Colima; la Contraloría General del Estado; la Fiscalía Especialidad en el Combate contra la Corrupción; y el Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública; han decido, de facto, constituirse en un frente contra cualquier investigación que se le quiera instruir a Nacho Peralta, pues no fueron capaces de acordar, como Sistema Estatal Anticorrupción, un simple exhorto contra el gobernador que navega en un desastre de corrupción e ineptitud.

Su escaza voluntad política ha puesto en evidencia la farsa que montaron al crear un sistema anticurrupción que no sirve para nada. No pasaron la prueba como institución. El Sistema Estatal Anticorrupción es un rotundo fracaso y un fraude ético.

La Secretaría Ejecutiva del Sistema Anticorrupción del Estado de Colima nada más para desempeñar sus funciones se le presupuesto en este año (2021), registrado en el Anexo 6.27 del Presupuesto de Egresos del Gobierno del Estado, la cantidad de 5 millones de pesos; un millón de pesos para la organización funcional y otra para servicios personales (gasto corriente, salarios, teléfono, etc.).

A los colimenses nos quedó claro que: Bernardo Alfredo Salazar Santana, Andrés García Noriega, Indira Isabel García Pérez, Jesús Alejandro Silva López, Héctor F. álvarez de la Paz y Christian Velasco Milanés, de facto, al negarse a pedirle cuentas a Nacho Peralta están ubicándose  del lado de la impunidad y contra los ciudadanos.

Con personas como estas conduciendo las instituciones gubernamentales la corrupción tiene mucho futuro. 

Los nuevos actores políticos que conformarán la LX Legislatura deben poner en marcha la inmediata destitución de estos funcionarios, para así, poder combatir la impunidad y acotar la impunidad.

Si los nuevos actores políticos no los destituyen estarán conviertiéndose en cómplices de los responsables del actual gobierno que dejaron hecho un desastre las finanzas y el patrimonio del gobierno del estado.

Con este ritmo de hechos solo falta que en el próximo gobierno se les ocurra poner como secretario General de Gobierno a Jesús Orozco Alfaro, así se cerraría el círculo perfecto de la impunidad, pues con este nombramiento, Mario Anguiano y Nacho Peralta terminarían sus días muertos de risa de los colimenses que los tuvimos que aguantar como gobernantes.

Tal parece que se está conformando el frente a favor de la impunidad en Colima.

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