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Expresidentes: por la educación, ¿merecen ser juzgados?

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Desde hace muchos años, se rumora por todos los rincones del país que al término de un gobierno de la república, el presidente  saliente y sus allegados se van con los bolsillos llenos de dinero, sus cuentas bancarias con muchos ceros a la derecha, etc.  Todo ello producto de los negocios que realizaron durante los seis años de gobierno en el país.

El próximo primero de agosto, el Instituto Nacional Electoral (INE) realizará una consulta popular para que las y los ciudadanos mexicanos decidan si se debe  enjuiciar a los expresidentes Carlos Salinas (1988-1994), Ernesto Zedillo (1994-2000), Vicente Fox (2000-2006), Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018) por actos de corrupción durante sus gobiernos.

Dicha consulta tiene como principal finalidad que los mexicanos decidan  si  se realizan o no las acciones legales pertinentes  para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas por los expresidentes antes señalados.

En lo que se refiere al ámbito educativo, se tienen elementos de sobra para juzgar a los pasados sexenios, la  Secretaría de Educación Pública (SEP)  se ha utilizado sistemáticamente  como caja chica del Estado, como trampolín político,  para perseguir y señalar a las y los docentes como los principales culpables de las falencias del sistema educativo y principalmente como derroche de recursos en proyectos inviables e impertinentes.

Carlos Salinas (1988-1994), fue un presidente abiertamente neoliberal, con él al mando del Estado Mexicano, se  iniciaron  las políticas educativas privatizadoras como el Programa para la Modernización Educativa (PME), en el que dieron pasos e impulsos a la privatización de la educación, pues este concepto fue concebida como una condición necesaria para el bienestar social, que de no ser atendida, perjudicaria el nivel de vida de las mayorías. En este gobierno se establece un lazo directo con el aparato productivo, privilegiando el área científica y tecnológica, teniendo así un objetivo común: hacer frente a los retos y oportunidades del mundo moderno. Es importante señalar que tuvo como Secretario de Educación a Ernesto Zedillo, su sucesor inmediato.

En relación al sexenio de Ernesto Zedillo (1994-2000), este dio continuidad al proyecto educativo de Salinas, caracterizado por el impulso a la privatización de la educación, de la disminución de la inversión a la educación, la crisis de la Universidad Autónoma de México (1999) y una clara reducción de la matrícula de estudiantes de todos los niveles educativos. Recordemos que en este sexenio se dio una de las crisis financieras que más ha afectado a nuestro país en la historia.

En cuanto a Vicente Fox (2000-2006) se le recuerda por el programa fallido denominado “Enciclomedia”, uno de los programas gubernamentales favoritos del entonces presidente, el cual consistía en equipar a las aulas con un pizarrón electrónico con acceso a Internet y con libros digitales e interactivos. El gran problema es que en muchas escuelas no había los insumos necesarios para dar el servicio a los estudiantes: ni luz, ni agua, ni tampoco se les capacitó a los profesores para emplear tan moderno artefacto. Ese proyecto costó 23 mil 498 millones de pesos según estimaciones del investigador Emiliano Zebadúa.

En el periodo de Felipe Calderón (2006-2012) fue evidente la alianza que se tuvo con Elba Esther Gordillo, en donde la relación corporativa que hubo con la lideresa sindical dio pauta a pactos que poco beneficiaron a la educación mexicana, pero sí al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) al establecer la Alianza por la Calidad de la Educación. Importante señalar que Josefina Vázquez Mota fue titular de la SEP y posteriormente candidata a la presidencia de la República por el PAN.

Finalmente en el sexenio de Enrique Peña Nieto (2012-2018), se impulsó la llamada reforma educativa, que realmente era laboral, así lo definió la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), y se caracterizaba por evaluar punitivamente a los docentes a través de la Evaluación del Desempeño Docente (EDD). Se recuerda  una franca persecución a los maestros y de responsabilizarlos del fracaso educativo nacional. Los secretarios de educación de este sexenio fueron Emilio Chuayffet y Aurelio Nuño, este último gastó en 2017, cinco millones de pesos en propaganda al día por el concepto de comunicación social de la SEP, según datos de la periodista Carmen Aristegui.

Como se puede revisar, han pasado sexenios en donde las decisiones desafortunadas de los expresidentes y de sus equipos de trabajo han evitado que la educación sea de calidad, equitativa e incluyente para todas y todos los mexicanos. También es de rescatar que a la llegada de cada presidente, vienen nuevas personas y con ellas, nuevas ideas y ello puede generar errores a la hora del diseño e implementación de reformas y procesos nuevos para la educación en México, lo anterior, es hasta cierto punto perdonable. Sin embargo, utilizar dinero de la educación para hacer actividades fuera de línea, es inmoral. Es decir, se puede meter la pata, pero no la mano. Si la sociedad decide juicio contra los expresidentes y en la investigación salen a la luz temas de corrupción en el rubro de la educación, veremos que tan dura será la sanción, “porque la educación no es un tema menor, ni nunca lo será”.

Colaboradores: Hesed Cisneros, Hugo Lopez, Liliana Rojas, Elmer Rodríguez, Saúl Gutiérrez, Gabriel Bravo y Christian García docentes en el nivel medio superior de la Universidad de Colima. Ricardo Pinto adscrito al Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Colima.

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