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La “selfie” de Indira con un exgobernador amigo de un narco

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Colima, México, Avanzada (20/07/2021).- Después de ganar la elección del pasado 6 de junio, la gobernadora electa, Indira Vizcaíno Silva, se ha dejado ver en fotografías con diversos personajes del poder en Colima, muchos de ellos vinculados o que formarían parte de la “chiquimafia” que tanto mencionó en campaña, pero de la que poco a poco dejó de especificar los nombres de los personajes a quienes se refería.

Una de las fotos que más han circulado en redes es la selfie que se tomó, con una franca sonrisa, divertida podría decirse, al lado del exgobernador priista Elías Zamora Verduzco, quien encabezó un sexenio plagado de despilfarros y grandes beneficios para sus allegados, pero en perjuicio del pueblo en general.

Podrá decirse que la próxima mandataria colimense no tiene edad para recordar por sí misma los excesos del poder que ejerció Elías Zamora Verduzco durante su sexenio. Es más, en 1985, cuando empezó el gobierno de ese personaje, Vizcaíno aún no nacía y cuando concluyó, en 1991, apenas tenía 4 años de edad.

Sin embargo, la simple lectura de los hechos de la historia contemporánea tendría que bastarle a Indira Vizcaíno para saber con quién está tratando y cuál es el historial de cada personaje. La pregunta clave es: ¿No lo sabe Indira? ¿O aún a sabiendas de ello se está vinculando a esa “chiquimafia” para apoyar en ella su gobierno? Cualquier respuesta tendría que ser preocupante para los colimenses que votaron esperanzados en un cambio.

Y es que entre los aspectos cuestionables del gobierno de Zamora Verduzco destaca el que se destapó en los últimos días de su gobierno, cuando en octubre de 1991 fue asesinado en Guadalajara el capo del narcotráfico Manuel Salcido Uzueta “El Cochiloco”, quien durante los seis años previos, justo el periodo del mandato de Elías Zamora, había vivido en el rancho Jayamita, del municipio de Coquimatlán, bajo la falsa identidad del ingeniero Pedro Orozco.

Tras el escándalo, brotaron los cuestionamientos porque múltiples personajes de la política local habían sido invitados especiales de don “Pedro Orozco” en el rancho incómodo, incluido el gobernador Elías Zamora, quien ante la evidencia no pudo negarlo y sólo atinó a afirmar que no conocía la verdadera identidad del anfitrión, algo poco creíble en un gobierno donde el PRI mantenía el dominio y el control de toda la vida pública.

El diario estadounidense The Washington Post publicó en noviembre de 1991 un reportaje después del asesinato de El Cochiloco, firmado por el periodista Edward Cody, del que se reproducen los siguientes párrafos:

“No había nada que pasara desapercibido en el estilo de vida de El Cochiloco en Coquimatlán, un pueblo pacífico justo debajo de las montañas Nahual y Mina, a seis millas al suroeste de Colima, capital del estado del mismo nombre. Su rancho principal de 1,000 acres, Jayamita, que compró en 1985, estaba entre los más exuberantes de la región, repleto de caballos árabes de pura raza, fragantes limoneros y toros registrados que prestó para rodeos.

“El alcalde Germán Espinosa Villalobos, quien entabló una estrecha amistad con el hombre que conocía como “El Indio” Orozco poco después de asumir el cargo en enero de 1989, era un invitado frecuente en las barbacoas junto al lago artificial elegantemente ajardinado en una esquina del rancho. Mientras él y sus invitados disfrutaban de un festín y conversaban, podían admirar los pavos reales pavoneándose en los céspedes cuidadosamente cuidados de los islotes artificiales del lago. Los monos mascotas charlaban en su jaula. Un par de llamas y media docena de ciervos deambulaban, tan dóciles que los niños podían acariciarlos.

“’Parecía una persona extraordinaria, una persona muy agradable’, recordó Espinosa. ‘Fue muy amable con todos, muy respetuoso y le ofrecí mi amistad’.

“Espinosa no estaba solo. Elías Zamora Verduzco, exgobernador de Colima, también se presentó en el rancho para almorzar en varias ocasiones. Isabel Martínez, quien dirige el restaurante Los Portales en la capital del estado, recordó la vez que preparó una comida especial de langosta para ‘Don Pedro’ Orozco, Zamora y varios otros funcionarios locales invitados al rancho para lo que ella llamó una tarde ‘confidencial’.

“Según funcionarios judiciales locales, periodistas y Martínez, la lista de invitados en un momento u otro durante los últimos años también incluyó al jefe de la policía estatal, José Luis Barragán, recientemente reemplazado, alcaldes de otros pueblos cercanos, legisladores y ejecutivos locales del gobernante Partido Revolucionario Institucional. A cambio, El Cochiloco fue invitado a varias funciones oficiales, incluido el informe anual de Zamora al estado en el palacio del gobernador y la recepción del día de la independencia de Espinosa el 15 de septiembre en el Ayuntamiento.

“Alejandro Maldonado Loyo, delegado de Colima del fiscal general federal, dijo que todos los que ha interrogado sobre sus tratos con El Cochiloco dicen que no tenían idea de que su anfitrión era algo más que un ranchero adinerado y sociable. Zamora, cuyo mandato terminó el 1 de noviembre, dijo a la prensa que no se ‘arrepiente’ de su amistad con el narcotraficante porque en Colima no se sabía nada de ese lado de su vida.

“Espinosa dijo que la amistad de El Cochiloco también fue beneficiosa para Coquimatlán. El ranchero compró uniformes para la liga de voleibol de la aldea, ayudó a financiar las celebraciones de la clase de graduación de la escuela local y prestó equipo pesado para pavimentar un tramo de dos millas de la carretera que une Coquimatlán con la siguiente aldea. Fue en la inauguración de esa vía donde El Cochiloco conoció por primera vez al gobernador, recordó Espinosa”.

En el anterior texto del periódico estadounidense quedaron evidenciados los nexos del exgobernador Elías Zamora con ese capo del narcotráfico, una relación que independientemente de que haya sido investigada a fondo, de que encierre o no complicidades inexplicables, deja inevitables suspicacias en los ciudadanos.

Y suspicacias parecidas surgen también luego de ver la imagen de Indira Vizcaíno en una convivencia tan cercana con el exgobernador Elías Zamora Verduzco. Si Vizcaíno no está previendo apoyar su gobierno en alianzas con personajes cuestionados del priismo, ¿qué necesidad tiene de andarse mostrando públicamente con ellos?

El texto completo del reportaje de The Washington Post puede leerse completo en la siguiente liga:
https://www.washingtonpost.com/archive/politics/1991/11/17/mexicans-violent-death-exposes-double-life/6113c4db-c109-45f9-b76a-9a3f30894fd3/

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