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Los dos minutos de odio

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Columna
El purcoespín

En la novela 1984, de Eric Arthur Blair (mejor conocido como George Orwell),el Gran Hermano y su estructura opresiva organizan diariamente lo que llaman “Los dos minutos de odio”. Durante ese tiempo, las telepantallas emitían información sobre enemigos del sistema hacia los que los miembros del partido deben expresar su ira. Para aquellos a los que les parecen pocos estos 120 segundos de linchamiento, una vez al año, se celebra “La semana del odio”.

Los dos minutos de odio eran la oportunidad de sacar todo el odio interior hacia esa sociedad perfectamente organizada y controlada por un Estado autoritario, concretizada en el Gran Hermano.

La partidocracia en México encontró, en las elecciones, el juego perfecto donde se permitía a todos los partidos y candidatos decir lo que querían para echar  fuera todas sus frustraciones y represiones. Pero, además los partidos se dan licencia para expresar y publicitar toda la demagogia, habida y por haber, y cuando  terminaba el proceso electoral, se regresaba a la realidad o a la política real, donde todos vuelven a tomar las posturas de siempre, y las políticas de los neoliberales continuaban en curso sin ser alteradas. Terminada la elección los dos minutos de odio habían concluido y con ellos toda expresión que hiciera referencia a la realidad.

Al inicio del siglo XXI con el lema sacaremos al PRI de Los Pinos, Fox llegó a la presidencia de México. Prometió acabar con las tepocatas y víboras prietas, mensaje dirigido a la plana mayor del PRI. ¿Qué pasó?  Nada, pues en terminada la campaña, Fox se olvidó de su discurso de los dos minutos de odio y volvió a la política real, esas tepocatas y víboras prietas, fueron  reinstaladas en el poder y fungieron como gobernadores, alcaldes, senadores, diputados, jueces, magistrados, etc.; continuaron robando y jodiendo impune y descaradamente al pueblo, pues Fox aplicó el síndrome del mesero: se hizo pendejo con el cambio.

El día 15 de julio del año en curso, Fox tuiteó “Rosario, eres un verdadero ejemplo ante la injusticia, el atropello a tus derechos y el abuso del actual gobierno a obtener ´verdades` que no EXISTEN. Admire (sic) tu  HONESTIDAD e INTEGRIDAD a toda prueba.” Fox pasó de los dos minutos de odio a la real política -según los neoliberales- a la franca defensa de la corrupción, es decir su versión más actualizada y cínica.

En Colima en el pasado proceso electoral Virgilio Mendoza, destacado político al servicio del Prian, se dedicó en sus dos minutos de odio a criticar los programas sociales del gobierno federal desde perspectivas vulgares, mañosas, engañosas y francamente demagógicas. En pasando el proceso electoral y con la calificación del tribunal electoral local (falta el federal) Virgilio Mendoza, fiel a sus prácticas inmorales de la política, se muestra sin ningún pudor apoyando a la candidata  a la gubernatura virtualmente ganadora. Para él los dos minutos de odio que, fue la campaña electoral, quedó atrás y se inicia el periodo de la política real, es decir, el reparto del pastel. Para Virgilio, el Verde y Morena son buenos partidos; y el presidente, otrora inepto en campaña, ya se convirtió  en un buen un gran presidente, pues su interés por el botín que representa el gobierno del estado bien vale una misa. 

El cambio quedó archivado, Morena-Colima ha decidido entrar en lo que llaman la  política real o política palaciega, que es lo mismo a haber terminado los dos minutos de odio y regresar a la política de la transa y el contubernio. El cambio puede y debe esperar mejores tiempos.

El cambio en Colima, como lo he dicho en muchas ocasiones, tendrá que esperar algún tiempo para llegar a nuestro estado. Mientras tanto, tendremos que aguantar a los verdes aliados con los morenos que siguen aferrados a las políticas acedas del pasado y continuar con las políticas que dan continuidad a la corrupción y a las urdimbres de los políticos rancios de siempre.

Mientras tanto, en Colima, la derecha continuará con su política de odio por vocación y los corruptos, de la política real,  tejiendo el odio por interés político.

Virgilio Mendoza ya está en la foto, sin moverse, como diría el clásico. La corrupción empieza a tomar forma en la foto del poder real, obvio sin titiriteros. 

Espina uno.- Bien dicen que a cada santo le llega su función, y nunca llega ni más temprano ni tarde, sino todo a su debido tiempo. Por los delitos de falsedad en declaraciones judiciales en la modalidad de simulación de pruebas, la Fiscalía General de la República (FGR) inició una carpeta de investigación en contra de la activista Isabel Miranda de Wallace por presuntas irregularidades cometidas durante la investigación sobre el secuestro y desaparición de su hijo Hugo Alberto Wallace Miranda. El mundo de mentiras de Felipe Calderón se está derrumbando. La derecha muy predecible dirá que la señora Miranda es una perseguida política. Nada fuera del guion.

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