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Pacificar al país, pactar con el narco ¿o salvar el sexenio?

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Cuando llegó el presidente Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la república, pidió un informe y el resultado que arrojó fue que su enemigo lo superaba en capacidad bélica, organización y poder.

Una de las primeras preocupaciones que tuve cuando mis hijos varones comenzaron a crecer, fue instruirlos para evitar que tuvieran peleas con otros niños, les expliqué que si su rival era más grande perderían, si tenían su altura podrían ganar y si era más pequeños seguramente ganarían.

La anterior explicación viene al tema porque eso fue lo que el presidente analizó, encontró un país en el que los narcopolícos, los lavadores de dinero y las organizaciones delictivas tenían tanto poder que era un tema muy sensible que podría derivar en ese famoso “golpe de Estado” del que tanto nos han hablado.

Cuando analizas el tema a profundidad, notas que la oposición está dispuesta como moneda de cambio político, a tomar las decisiones que el presidente ordene, los empresarios, como su Dios dinero se lo ordena estarían felices con hacer negocios al amparo del poder, pero los que no estarían dispuestos a perder lo ganado son las organizaciones criminales, los verdaderos dueños de la política y las empresas en el país.

Entonces, el primer paso que dio el presidente fue convocar a los ciudadanos a sumarse a un gran ejército “patriota”, para sumar fuerzas y equilibrar en armamento, capacidad de movilización, inteligencia, reacción y demás virtudes al crimen organizado.

En segunda instancia, el presidente notó que el empresariado podría ser reemplazado por “nuevos ricos” que su administración generaría y llamó a diez que hasta el momento continúan haciendo negocios en su administración.

El problema sería pacificar al país, entonces se produjo un fenómeno en el que los candidatos de Morena tuvieron un presunto acercamiento con personas que ingresarían a las campañas de su partido político dinero de procedencia “extraña”, claro, nadie se enteraría, pero el resultado está ahí, los estados del país en el pacífico que ganaron las gubernaturas tienen altos índices de violencia

Entonces podría suponerse que los gobernadores que llegaron tendrán el enlace con las organizaciones criminales para negociar la “pax narca”, la idea original era pacificar el país, está en camino, lo que nos tendríamos que preguntar es ¿a cambio de qué?, porque si todo sale conforme a lo planeado seremos felices, caso contrario:

Los criminales adquirirán más poder que antes, ganarán espacios en la función pública (más) que les permitirá involucrar a otros como ellos, erigiéndose como verdaderas organizaciones político-mafiosas que arrebatarán el poder a las personas que se involucren en la política, inhibiendo su participación, amedrentándolas o asesinándolas. Quizá ya estamos en ese nivel.

Entonces, si la estrategia para pacificar al país falla, las consecuencias serán devastadoras para todos. Porque el tamaño de los Zambada, Amezcua o el que usted imagine adquirirá tal dimensión, que ahora si, viviremos en un narcoestado, sin retorno.
¿Salvar al sexenio?

Dudo que el presidente se de por vencido, lo considero un hombre bien intencionado. Asumo que su contribución al país será esa, dejar la paz negociada, para que futuras generaciones puedan prosperar y lograr lo que todos anhelamos, progreso y una vida sin sobresaltos.

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