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LOCALES

Malos, muy malos, peores y lo que sigue

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Colima votó entre candidatos malos, muy malos, peores y lo que sigue. Con su voto el ciudadano colimote hizo malabares para votar entre muchas opciones pero pocas alternativas.

Todos los candidatos no fueron capaces de dar una visión de su ámbito de competencia. Unos ganarán perdiendo y otros perdiendo ganan.

Lo más destacable de la elección es la sensible baja de votación en unas elecciones intermedias: en la elección de 2009 votó un 63.48% a nivel local y un 44.68% a nivel federal, resultando triunfador a la gubernatura Mario Anguiano con el 50.9% de la votación; en 2015 el promedio de votación a nivel local fue del 63.34% y a nivel federal la concurrencia fue del 48%, resultando ganador Nacho Peralta con 39% de los sufragios; y en el 2021 la votación a nivel federal logró una concurrencia del 52.5% y a nivel local asistió el 50% de los colimotes y la candidata aventaja tiene un 32% de la intención de voto.

¿Importa esta estadística en política? La respuesta es sí. Por qué, porque sencillamente es una base enorme de legitimidad y gobernabilidad.

Para poder gobernar bien, o aplicar reformas sustanciales -que obviamente el estado necesita urgentemente- se requiere, aparte de autoridad moral, expresada en forma cualitativa, y legitimidad política que se adquiere en las urnas en forma cuantitativa.

La sociedad repartió el poder estatal en forma, más o menos, equitativamente: el poder Ejecutivo lo depositó en Morena y el Legislativo en la coalición Va por Colima y  el resto de partidos dejando minoritariamente la representación de Morena.

Desde mi perspectiva la sociedad colimense se debatió entre cambiar el régimen o el continuismo.  Finalmente la mayoría de votantes decidió que Morena representa un cambio de gobierno, aunque no de régimen, –peor es nada, pensarían-; sin embargo, debemos de considerar que un 13.42% que votó en las presidenciales de 2018 decidió no votar en las elecciones a gobernador, algo atípico en Colima, pues mientras a nivel nacional decrece en forma natural la votación en las elecciones intermedias en Colima por tener la elección del Ejecutivo siempre despertaban mucho interés y la concurrencia a votar era constante a diferencia de los otros estados que, solo acudían a votar por diputados al Congreso, resultando entendible que bajara el interés.

Yo sostengo que en Colima, el electorado que no asistió a votar (13.42%), lo hizo porque no encontró motivación en las ofertas políticas como opciones para convertirlas en alternativas. Muchos candidatos, pocas opciones realmente. La mayoría de la gente vio en la coalición Va por Colima al PRI y al PAN  de siempre y en el Verde, Movimiento Ciudadano y Morena también el continuismo del PRI, pero con un disfraz que simulaba ser otro, aunque representando a los mismos de siempre, es decir, que finalmente no existe un dilema de cambio sino una opción de cambio simulado o continuismo con máscara. 

La sociedad, nada más por joder, votó por el cambio simulado que es una forma de manifestar su hartazgo. Pues dilema no había, reitero, muchas opciones, pero los mismos de siempre como alternativas.

En el próximo gobierno no habrá liderazgo moral, por tanto ni político; además con una votación ínfima que será su principal obstáculo para operar cambios de trascendencia política importante, será un gobierno atado de manos. Su minoría en el Congreso no será problema pues si uno echa un vistazo a los futuros diputados y, considerando la historia del poder Legislativo y su nula independencia del  poder Ejecutivo, entonces uno concluye que los diputados tienen un precio.

Basta observar la actual legislatura y uno puede ver con mucha claridad el precio de cada uno de ellos. Legislar y fiscalizar es lo que menos les importa.

Los actuales, virtuales diputados, no serán muy distintos y soy capaz de apostar doble contra sencillo que lo primero que harán será aprobar un crédito al futuro gobierno.

Nadie espera nada bueno ni nuevo pronto. Ni justicia ni seguridad ni nada. Por ejemplo, Griselda Martínez Martínez, presidenta municipal de Manzanillo, que sufrió en carne propia un atentado del crimen organizado escribió lapidariamente en su muro del feis, en relación al caso de una joven profesora asesinada, recientemente, en El canal de la muerte:

“En Colima nos matan, nos secuestran, nos extorsionan, nos desaparecen, nos asaltan, nos roban, gracias al manto protector de la impunidad que otorga la fiscalía del Estado de Colima.

Sueño con que un día el pueblo se canse, se levante y exija Justicia ya!!!” 

Ella no ve en el corto plazo, como miles de colimotes, ni seguridad ni justicia. Solo impunidad. Colima, mi patria chica, es muy amarga por dentro y los políticos pensando solo en el dulce  poder y el dinero por fuera.

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