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OPINIÓN

Las vacunas y el egoísmo humano

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Escrito por Federico López Ramírez.

135 países no tienen acceso a las vacunas. De los 72 que la tienen, México ocupa el lugar 16  en la aplicación a su población con 710 mil  dosis –que comprende al personal de Salud-. Estados Unidos ocupa el lugar número uno con 42 millones de dosis y Brasil el primer lugar en América Latina con un poco más de 3 millones de dosis aplicadas. Los países que la están aplicando en forma acelerada, son los que la está produciendo, por lo mismo, tienen acceso inmediato y seguro a la vacuna.

México, junto con otros trece país, fueron de los previeron, y en su momento oportuno, contrataron vacunas y dispusieron de sus recursos para hacerlo. Nuestro país, incluso, arriesgó mucho al establecer un convenio con AstraZeneca y la Universidad de Oxford cuando se encontraban estas instituciones, apenas en su fase II de investigación, no está demás decir, que la vacuna puedo haber fracasado y la inversión perdido, cosa que afortunadamente no ocurrió. Posteriormente firmó contratos con los laboratorios de Pfizer, CanSino y, finalmente, suscribió un contrato con el laboratorio Gamaleya que produce la vacuna Sputnik V que tanto revuelo ha causado en todo el mundo. Un debate más ideológico y de disputa de mercado disfrazado de debate científico.

En México la derecha ridícula ha planteado un debate decadente, vulgar, estéril y más propio de lavadero que de reflexión y propuestas de solución o aportes prácticos para la solución del enorme problema colectivo que enfrentamos.

Lilly Téllez, a la vanguardia del pensamiento conservador, se apresuró a descalificar la vacuna rusa cuando en el mundo existe una realidad: los laboratorios están produciendo muy poco y en consecuencia son ampliamente rebasados por la demanda mundial. El ridículo se esta mujer se hizo más grande cuando la revista británica The Lancet hizo públicos los resultados de las investigaciones del laboratorio Gamaleya de su tercera fase clínica de investigación y el jefe de la diplomacia europea Josep Borrell afirmó que Sputnik V es “una buena noticia para la humanidad”. Le taparon la boca a la derecha mexicana que solo tonterías sale a decir públicamente en defensa de los intereses mercantiles de los laboratorios farmacéutico que monopolizan el mercado mexicano.

Ante la fallida propaganda antivacunas de la Téllez los intelectuales encabezados por Aguilar Camín y Enrique Krauze publicaron una carta, 7 de febrero, solicitándole al Ejecutivo federal la cancelación de los proyectos más importantes del actual régimen el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto Felipe Ángeles. Que muy atinadamente Jairo Calixto (escritor humorista de Milenio) calificó la carta como “una más de las exigencias de una banda de plagiarios que una contribución desinteresada por el bien de la patria.”

Dentro de este esquema de descalificar la estrategia del Gobierno de México está la publicidad que, a diario, León Krauze hace a través de tuiter en el que marca cuántos se vacunan en los Estados Unidos y cuántos en México. Paola Rojas, también, está en este juego de los periodistas basura que ven en la vacunación de los gringos la generosidad y eficiencia de un gobierno para con sus gobernados. Se les olvida un pequeño detalle. Los países como EE. UU., Gran Bretaña, Israel y la misma Unión Europea han acaparado las vacunas, para primero vacunar a sus ciudadanos, y, deliberada, discriminatoria y criminalmente están obstaculizando la distribución de las vacunas hacia los países pobres. Es una propaganda del egoísmo y lo antihumano. O una de dos: se parecen tanto a los nazis y no parecen darse cuenta o son tan conscientes que presumen, sin ningún pudor, su fascismo descarnadamente.

De ese tamaño son sus sentimientos y sus propuestas ideológicas y políticas.

Los intelectuales como Aguilar Camín y E. Krauze saben muy bien que lo que le están pidiendo al gobierno en su carta, del día 7 de febrero, es pedirle al gobierno que se suicide, que haga una estupidez del tamaño del mundo. O estos intelectuales son unos idiotas o definitivamente perdieron el juicio. Ahora entiende uno porque estuvieron a punto de desarticular a todo el país. El presidente simplemente los bateó diciéndoles que si elimináramos el chayote podríamos comprar más vacunas. Incluso Fabricio Mejía hizo un ejercicio aritmético y preciso que “Con el subsidio a las revistas de Krauze y Camín alcanzaría para un millón 37 mil 500 vacunas de Pfizer.”

La verdad es que México tiene contratadas 77 millones de dosis con AztraZeneca; 34 millones con Pfizer; y 32 millones con el laboratorio ruso Gamaleya. Más las que se obtendrán vía Covax. 

Covax es un mecanismo ideado por la coalición de 172 países para distribuir 2 mil millones de vacunas en forma equitativa hacia finales de 2021. Todos los países que formen parte del mecanismo, independientemente de sus niveles de ingresos, tendrán el mismo acceso a estas vacunas una vez que se desarrollen. 

Es dramático que 135 países del mundo no tengan acceso a la vacuna y los periodistas, políticos e intelectuales de derecha en México celebren el egoísmo e inciten a la codicia y abandonen todo sentido humano en aras de salvar sus vidas individuales, egoísmo disfrazado de preocupación por vidas nacionales, es decir, que proponen un nacionalismo mezquino y antihumano.

Si los Estados Unidos e Israel, por ejemplo, han optado por el egoísmo, allá ellos con su deshumanización, nosotros no podemos seguir ese ejemplo que nos regresa a la época de las cavernas. 

El Gobierno de México tiene contratadas más de 151 millones de dosis para su población pero no podemos ser ajenos a lo humano, debemos compartir con el resto de los países, pues ello nos hace más humanos y mejores. Lo otro es degradación y decadencia. Aguilar Camín, León y Enrique Krauze,   así como Paola Rojas  son ejemplos de la apuesta por lo animal y retrograda.

Fotografía tomada del portal www.enriquekrauze.com.mx.

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