Conecte con nosotros

LOCALES

O ahorcado o fusilado ¿Tú decides?

Publicado

el

Compartir:

Pedirle a un condenado a muerte que escoja entre morir ahorcado o fusilado no es un dilema, es una crueldad. Eso fueron las elecciones de los Estados Unidos ayer. Decidir entre un falso dilema.

Los imperios tardan en derrumbarse y lo que estamos viendo en los Estados Unidos es el derrumbe lento, pero seguro, del imperio gringo. Como diría Joan Manuel Serrat: sin prisa pero sin pausa. 

Una de mis grandes satisfacciones, entre otras, es ver caer un imperio que ha abusado de sociedades pequeñas e indefensas y ha cometido barbaridades dignas para el olvido. Me tocó ver, a través de la información periodística, como masacró a la sociedad vietnamita en los años setentas, lo vi destruir a la sociedad iraquí para quedarse con su petróleo y también me tocó ser testigo de cómo masacró a una pequeña sociedad centroamericana como fue Grenada, en 1983. Eso son ejemplos mínimos de cómo una “democracia modelo” de los conservadores trata al mundo.

El sistema electoral norteamericano está siendo cuestionado, cuando menos en forma abierta, desde hace aproximadamente 30 años por inoperante e injusto, porque no traduce el voto popular en representación equitativa y justa.

Para empezar la elección no es directa y algún candidato podrá ganar mayoritaria y contundentemente el voto popular pero perder la presidencia, como le ocurrió a Hillary Clinton, en 2016, por citar un caso -pero la elección es legal y válida-.

La elección indirecta y centralizada por un colegio electoral corresponde a otros tiempos y a otros contextos que ya no son válidos hoy. Por tanto el sistema de elección indirecta, desde hace cuando menos 30 años, debió revisarse a fondo, sin embargo, no se ha hecho por así convenirles a los dos grandes partidos políticos. Su sistema electoral es anacrónico como anacrónico es su “liderazgo” en el mundo.

Por otra parte la hegemonía de dos grandes partidos políticos excluye, de entrada, toda participación de la diversidad de género, étnica, económica y regional de los ciudadanos americanos. Lo americanos no tienen opciones de pensar distinto, están atados a dos sopas que están hechas con los mismos ingredientes y con las mismas porciones; o se alinean al capital financiero o capitalismo nacionalista. Demócratas y Republicanos son dos ríos que nacen en el mismo manantial y van a dar a la misma mar. No hay posibilidad de pensar distinto. ¿Es eso democracia? 

La pandemia les aceleró sus contradicciones políticas y económicas, pero sobre todo, étnicas. Los abusos de la policía, particularmente, sobre los afroamericanos, latinos o asiáticos, en contraste con el impulso de las ideas supremacistas blancas están generando una disputa étnica que está dando salida a las contradicciones policulturales que han subyacido en la sociedad estadounidense. La forma en cómo lo van a resolver de fondo, hoy, es un misterio.

La pandemia ha venido a acentuar las condiciones de precariedad económica de las etnias minoritarias  que ponen entre dicho la igualdad y la justicia de una supuesta sociedad avanzada y justa como se asume la norteamericana.

Sus contradicciones están aflorando a gran velocidad y en los próximos años veremos a los gringos evolucionar, a gran velocidad, hacia una sociedad más equitativa. Un fantasma recorre la sociedad norteamericana, el fantasma de la desigualdad y la injusticia.

Ayer, los gringos eligieron entre lo malo y lo peor. México ya está en otro nivel, por tanto, tomar partido entre las opciones, demócrata o republicana, no es tarea del gobierno de México. El gobierno mexicano debe actuar con serenidad e inteligencia, para defender nuestros intereses como nación y ser solidario con los mexicanos que habitan allende nuestra frontera norte.

En su decadencia el Imperio Romano se bifurcó entre el Imperio Romano de Occidente y el Imperio Romano de Oriente, el primero cayó en el año 476 d. C. con la destitución del emperador Rómulo Augusto por el jefe bárbaro Odoacro; sin embargo, el Imperio Romano de Oriente pervivió hasta 1472. Los imperios tardan en caer, como el Romano, pero a nosotros nos tocó el privilegio de vivir los principios  del fin del imperialismo Norteamericano. Que dará su coletazo pero las sociedades del resto del mundo lo vamos a aguantar. 

Los Estados Unidos están acelerando su proceso de caída, pero los imperios -recordémoslo con sabiduría- no se hacen ni caen de la noche a la mañana. Afortunadamente, en México, tenemos un gobierno legítimo, y por ende fuerte, y lo que venga será afrontado con dignidad y acorde a nuestros intereses nacionales.

Los conservadores mexicanos andan desatados apoyando candidatos externos. Eso sólo demuestra que están urgidos de decir algo cuando las derrotas los agobian. Quieren hacer suya una guerra, y sus batallas, a las que nadie los invitó y que nadie los toma en cuenta porque sencillamente no pintan.

Compartir:

Universidad de Colima

CONGRESO DEL ESTADO

AYUNTAMIENTO DE MANZANILLO

SAINZ AGENCIA DE PUBLICIDAD

AGREGADOS EL SEIS

RINCON DEL MAR

Más leidas

Copyright © Diario Avanzada.