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El fraude electoral como resistencia

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La detención del general Salvador Cienfuegos Zepeda abre un camino sin retorno. Con la detención del general la 4T no tiene posibilidades de retorno. La sociedad va empujando hacia adelanta y hacia adelante se va a seguir en su lucha contra la corrupción.

 El carro completo de Coahuila y las elecciones municipales de Hidalgo nacieron anacrónicas y sin posibilidad de pervivir. Los prianistas están desafiando al Gobierno de México como un estertor de un cadáver que se niega a morir. El Instituto Nacional Electoral, un juez, que juega dentro de la cancha de los narcopartidos y sus anexos, amenazan con perpetuar el fraude, como una forma de decir que todavía respiran. Cerraron su círculo de lucha: la mentira como método político y el fraude electoral como legitimación de su corrupción.

En Bolivia ya se vivió, en noviembre de 2019, un golpe de Estado provocado por la derecha denunciando un fraude electoral falso y con el apoyo del Ejército. Es decir: uso la mentira y la violencia como método para apropiarse ilegítimamente del poder. A fuerza de votos el pueblo de Bolivia recuperó, el 18 de octubre de 2020, el poder político.

Las elecciones del pasado domingo 18 de octubre, en México, es una vuelta al fraude electoral de los mismos de siempre: el PRI y el PAN. La jornada estuvo caracteriza por el acarreo, la intimidación por medio del patrullaje de grupos de choque y la compra de votos vía tarjetas y en efectivo. En algunos municipios como en San Agustín Mezquititlán (Hidalgo) se quemaron doce casillas, además las instalaciones del Consejo municipal. La jornada electoral contó con el activismo muy destacado de Ciro Murayama haciendo el papel de intimidador hacia los miembros de Morena. El árbitro del lado del fraude. Para el árbitro no hubo incidentes graves.

Las elecciones de Coahuila e Hidalgo son una grosera y vulgar manera de la derecha de decir que no están dispuestos a ceder el poder en el país y que sus prácticas corruptas tendrán vigencia mientras ellos sean gobierno, así sea, en el último pedacito de tierra del país.

Salvador Riquelme Solís, un hombre sin escrúpulos, llegó a proclamar la victoria de PRI sin ningún rubor y haciendo gala de lo mejor que sabe hacer, robarse una elección. Riquelme Solís carece de escrúpulos pues la gubernatura la “ganó” (2017) con base en trampas y puras malas artes en contubernio con los órganos electorales locales –y en ese entonces los federales también-. Les hizo fraude a los panistas, pero estos como buenos cómplices, terminaron por aceptar el fraude.

Después del 1 de julio de 2018 es inconcebible una elección de carro completo, si entonces lo era, hoy con mucha más razón resulta insostenible. A parte de corruptos se les pasó la mano o de plano perdieron todo sentido de la realidad.

El INE, en forma descarada, está trabajando a favor del fraude electoral y´ los demostraron el 18 de octubre, no nos extrañe las futuras actuaciones burocráticas para cubrir el fraude y en asociación con el Tribunal Superior del Poder Judicial de la Federación intentarán, a toda costa, borrar el rastro de la instrumentación del fraude para reivindicar que el pasado existe y se niegan a irse. Sus privilegios están por encima de todo, parece ser su mensaje.

Tratarán por todos los medios hacernos creer que no hubo fraude e imponer su voluntad autoritaria y ruin. Ciro Murayama ya inició este esquema distractor acusando a la secretaria General de Morena, Citlalli Hernández, de actuar ilegalmente.

La idea no es decir que perdió Morena su objetivo es desafiar al Gobierno de México.

El Gobierno de México tiene en sus planes que las elecciones intermedias de 2021 sean las más limpias en todos los sentidos. Con esta elección, los narcopartidos, mandan el mensaje que con ellos no se cuente.

Los gobiernos de Coahuila e Hidalgo, como punta de lanza de los gobernadores “Federalistas” le están lanzando al Gobierno de México esta provocación. Yo pensé, originalmente, que se trataba de un desafío, pero la verdad que es una grosera provocación y vulgar acción política en la que se está desperdiciando recursos económicos y humanos que tanto requiere el país en la actualidad. No se midieron.

Están calando al presidente. Pretende demostrar –cavilo yo- que el presidente no les aplicará la ley electoral que considera el fraude electoral como delito grave porque ellos alegarán, si esto sucede, represión política y tildarán al presidente de mal perdedor. Yo sostengo que se equivocan. El camino es largo, pues Morena tendrá que acudir a las instancias locales y luego las federales, y ellos, lo que precisan es tiempo para imponer su narrativa. El presidente como líder de la 4T les dará una respuesta contundente –así lo veo- porque el fraude electoral ya se acabó. Fox lo pudo haber terminado después del 2000 pero resultó ser un cobarde y traidor que optó por afirmar su alianza con el PRI.

En México existen tres poderes fácticos reales que influyen fuertemente sobre nuestra realidad: los dueños del dinero, los Estados Unidos y el Ejército mexicano.

El actual gobierno está golpeando fuertemente a los señores del dinero para lograr la separación del poder económico del poder político y distribuir más democráticamente el presupuesto; a los Estados Unidos se la ha jugado con mucho tacto y, hasta ahora, Donald Trump no ha significado un riesgo para el avance de nuestro proceso democrático; sin embargo, la detención del general Salvador Cienfuegos vino a poner en riesgo, en forma verdadera,  la estabilidad de nuestro país -hasta ahora todo va bien- pero se necesita ser muy hábil para evitar el nerviosismo de este sector, que es todo un misterio para la sociedad. Los que saben del arte de la guerra recomiendan no abrir dos frentes a la vez. A México, en forma aleatoria, se abrieron dos frentes y debemos de tener mucha prudencia con el desarrollo de nuestra vida política.

Por ello cité el caso de Bolivia. Bolivia había tenido un desempeño impecable en su desarrollo económico y político pero la derecha, también allá moralmente derrota, con base en mentiras y apoyados por los medios nacionales y extranjeros, además de inconformes del régimen, en el interior, desestabilizó al país alegando un falso fraude electoral que terminó por tirar el gobierno de Evo Morales. Un factor que llevó a hacer esto realidad fue el ejército. Éste se prestó a las maniobras golpistas y Bolivia lo pagó, con cuando menos 60 muertos. En menos de un año la derecha no supo manejar la pandemia, la economía se les está descomponiendo y fueron incapaz de articular un proyecto de nación.

La derecha eso busca en México. Afortunadamente tenemos un ejército muy institucional y el golpe de Estado se ve muy lejos de suceder; sin embargo, la detención del general Salvador Cienfuegos crea una gran incertidumbre, pone al país en una situación ciertamente de riesgo. Recodemos que en Bolivia fue el factor que descompuso su buena marcha. El riesgo está ahí, latente. No lo podemos perder de vista. La lucha contra la corrupción, por este hecho, ya se volvió una ruta sin retorno.

Por otra parte, Morena debe poner orden en su interior, porque, independientemente, de las acciones fraudulentas del Prian existe responsabilidad de Alfonso Ramírez Cuellar como dirigente nacional. Éste debe rendir cuentas al partido y pronto.

El fraude debe pasar al basurero de la historia, pero la desorganización de Morena debe acabar por el bien de todo el país. No es un asunto de ellos solos, es un asunto de orden nacional. 

La provocación de los gobernadores al presidente, en general, y de Miguel Riquelme, en particular, no deben pasar por el bien de la República.

El fraude perpetrado en Coahuila e Hidalgo es una provocación al presidente y es una forma de resistencia de las fuerzas conservadores. El fraude es parte de su identidad.

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