Conecte con nosotros

OPINIÓN

Hasta la mierda vuela: frase lapidaria del cuento Muerte constante más allá del amor

Publicado

el

Compartir:

“El senador comprendió. Escudriñó a la guardia soñolienta, escudriñó luego a Laura Farina cuya belleza inverosímil era más imperiosa que su dolor, y entonces resolvió que la muerte decidiera por él.

—Entra —le dijo.

Laura Farina se quedó maravillada en la puerta de la habitación: miles de billetes de banco flotaban en el aire, aleteando como la mariposa. Pero el senador apagó el ventilador, y los billetes se quedaron sin aire, y se posaron sobre las cosas del cuarto.

—Ya ves —sonrió—, hasta la mierda vuela.”

Así narra García Márquez, una escena, en su cuento Muerte constante más allá del amor. El momento en que Laura Farina se le entrega al senador Onésimo Sánchez como regalo de su padre, Nelson Farina, para que el senador le consiga un falso carnet de identidad para así burlar a la justicia.

Estoy viendo una foto, que dicen, fue tomada en el quinto informe del gobernador. Veo un grupo de gente bien vestida. Visten tan bien que parecen gente de verdad. Los hombres lucen trajes –supongo que caros pues se ven muy bien presentados-. Son en total nueve mujeres y nueve hombres. Se ven impecables. 

Al parecer lucen sus mejores galas. Imagino que ellos están impregnados de las mejores colonias caras de París, de donde vienen los mejores perfumes. Supongo que ellas llevan un perfume exquisito y caro que la ocasión amerita. 

Se les ve contentos, parecen seres humanos. Si alguien me dijera lo contrario a mí me extrañaría. Sí, parecen humanos. Parecen sensibles a lo humano.

Me cuentan que el señor de lentes de traje azul rey, el cuarto de la primera fila de izquierda a derecha es el gobernador de Colima.

Me platican que en su informe no informó de los 512 millones de pesos que debe cobrarle a Mario Anguiano. Un cínico gobernador que se los robó y no los quiere regresar a la hacienda pública. Me cuentan, los que saben, que las señoras y señores diputados que lo acompañan tampoco quieren cobrarle. Que les importa muy poco si paga o no, al fin y al cabo, ese dinero lo pagarán los colimenses.

Me enteran que ese señor Nacho, en su informe, no habló de la masacre de los 7 policías asesinados por criminales que a él y a sus acompañantes no les importan esas vidas, para ellos son desechables, daños colaterales diría el clásico. Les importa la ropa y los perfumes.

Me informan que, en su informe, no dijo nada de los 200 millones de pesos que solicitó a Banobras y las señoras y señores diputados que, lo acompañan, también van a recibir dinero de ese préstamo. Cuentan que de ese desvío ellos también son cómplices y que, además, le autorizaron pedir más préstamos hasta por 750 millones de pesos. A ellos no les importa endeudar al estado porque serán otros quienes pagarán.

Me notifican que estos señores bien vestidos, por las tardes, regalan papayas y cubrebocas a los colimenses pero antes, por las mañanas, autorizan multas, roban a la gente y hacen leyes injustas. Yo no lo puedo creer. Parecen seres humanos reales. Parecen gente decente. Parecen gente normal.

Estoy viendo fijamente la foto. La imprimí en mi impresora a color. Eso me hizo recordar una charla de Emilio Azcárraga Milmo, en los ochentas o noventas, y transmitida por canal dos –no recuerdo muy bien-, cuando la televisión estaba en su apogeo, que él comentó que les recomendó a los arquitectos hacer casas con espacios especiales para colocar los televisores. Bromeo sobre el nivel de desarrollo tecnológico de la televisión y no descartó que, algún día no muy lejano, la televisión pudiera transmitir olores y sabores junto con las imágenes y los sonidos. Eran tiempos cuando la televisión no tenía competidores, y donde parecía no tener límites, y su hegemonía iba creciendo y creciendo.

Estamos en la segunda década del siglo XXI y la televisión y ningún dispositivo masivo de comunicación es todavía capaz de transmitir imágenes asociadas con olores y sabores.

Tomé la fotografía y la hice pedacitos diminutos y los dejé a un lado de mi computadora portátil.

Me notifican que estos señores muy importantes que acompañaron al señor Nacho también suelen ir a los noticiaros pagados –creo le llaman gacetillas- a entrevistas a modo y platican que son gente buena. Que odian la corrupción. Que vigilan al señor Nacho para que no se robe nada del presupuesto de los colimenses. Platican en estos noticiarios muchas mentiras que ellos creen que todos creemos que son verdades. A nadie engañan. Hasta sus plumas alquiladas andan encendidos de coraje porque la gente se ríe de ellos y los ve raro.

El intenso calor y los zancudos acosándome me provocaban gran incomodidad. El sudor me brotaba de las sienes como lluvia y no aguante más, me levanté y encendí el ventilador. La ráfaga de viento producida por el ventilador fue como un ventarrón, pues estaba programado a la máxima velocidad, –cosa que yo no me había dado cuenta- el viento hizo volar la fotografía por lo alto de mi estudio, mejor dicho, hizo volar los cachitos de la fotografía por todo el estudio que parecía una lluvia de confeti, una fiesta inesperada. Entonces pensé que ese señor García Márquez tenía razón: “hasta la mierda vuela”, e instantáneamente, di gracias a la Divina Providencia que los dispositivos electrónicos ni las fotografías modernas pudieran transmitir imágenes asociadas a olores y sabores en forma simultánea.

Compartir:

Universidad de Colima

CONGRESO DEL ESTADO

AYUNTAMIENTO DE MANZANILLO

SAINZ AGENCIA DE PUBLICIDAD

AGREGADOS EL SEIS

RINCON DEL MAR

Más leidas

Copyright © Diario Avanzada.