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Nacho, un descalabro más

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EDITORIAL

Todavía falta más de un año para la transmisión de poderes en Colima y el gobernador, José Ignacio Peralta Sánchez, se aprecia cada vez más solo y aislado. Sin duda, las últimas semanas han venido para el mandatario cargadas de malos momentos, que no pueden ser resultado más que de una conducción errática y caprichosa del gobierno estatal, en la que han tenido mayor peso los intereses particulares que el bienestar social.

Aunque Peralta de vez en vez ha tratado de dar golpes de espectacularidad que lo coloquen como un gobernante con luz propia en el panorama nacional, cada que lo intenta le ha salido el tiro por la culata.

Así ocurrió cuando quiso encarar al presidente Andrés Manuel López Obrador durante su visita a Manzanillo, donde con un discurso retador disfrazado de demócrata, el gobernador le echó en cara al tabasqueño la disminución de los recursos federales y lo que se ganó fue una indiferencia inicial y después le fue recetado un listado de apoyos directos a la población colimense, además de demostrarle que la federación no le debe participaciones al gobierno colimense.

Y así, en medio de encuestas que le recuerdan el rechazo popular, reflejado en los últimos lugares que ha ocupado a lo largo de su periodo en la calificación que le da la población colimense a su gobierno, Peralta Sánchez sufre actualmente un descalabro más, en el tema del uso del cubrebocas.

Creyendo que la compra de votos de diputados en el Congreso local, para la autorización del endeudamiento por 740 millones de pesos, significaba que tendría al Poder Legislativo a su favor, el pasado 4 de agosto envió una iniciativa para establecer la obligatoriedad del uso del cubrebocas en la vía pública, con sanciones que iban hasta arrestos y multas por más de 40 mil pesos a quien no acatara esa disposición.

De inmediato, el mandatario recibió críticas de diversos sectores por considerarse una medida represiva que en lugar de obtener buenos resultados podría generar mayores problemas sociales. El propio subsecretario de Salud Hugo López Gatell emitió en cadena nacional una fuerte crítica a esa medida.

Y la tarde de este jueves ya se perfiló el descalabro hacia José Ignacio Peralta, con la aprobación de un dictamen de la iniciativa que retiró las sanciones extremas, lo que hace prever que en la sesión del Congreso local de este viernes el mandatario sufrirá otra derrota a su ánimo represor.

Según el dictamen aprobado al interior de las comisiones de Salud y de Estudios Legislativos y Puntos Constitucionales, persiste la obligatoriedad del uso del cubrebocas, pero no se impondrán sanciones más fuertes.

En el transporte público de pasajeros el uso de cubrebocas será obligatorio y cada unidad deberá, además, contar con alcohol en gel para los usuarios y las unidades deberán ser desinfectadas al finalizar la ruta.

Las sanciones a las que se hará acreedor quien no porte el cubrebocas, será una amonestación con apercibimiento, la entrega de material médico por el equivalente a 25 Unidades de Medida y Actualización (UMA) y multa por el equivalente a 25 Unidades de Medida y Actualización (UMA).

Sin embargo, estas sanciones sólo podrán ser aplicadas a los concensionarios y/o permisionarios de las unidades del servicio de transporte público de pasajeros; los propietarios y/o administradores de los establecimientos comerciales, industriales, empresariales, de negocios o de servicio y los servidores públicos.

Por lo visto, esta vez serán los legisladores locales quienes enmendarán la plana al gobernador, marcándole un alto a sus ánimos autoritarios.

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