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Basurita, le dio una lección al Congreso

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Por Federico López Ramírez.

¿Y si Basurita hubiera sido gobernador?… Vicente Valencia Estrada nació el mismo año en que se fundó Telesistema Mexicano, el corporativo que antecedió a Televisa.

No conocí a Basurita, si acaso, me cruce con él en la vida, tres o cuatro veces, en el centro histórico de la ciudad de Colima.

Basurita creció paralelamente a la cultura basura que produjo Televisa; sin embargo, él fue un espécimen de los que  no sucumbió a la enajenación cultural de la televisora monopólica.

Televisa era: noticiarios que desinformaban; telenovelas que idiotizaban; programas de variedades que duraban eternidades; la telecultura que sólo se la creían ellos mismos que la producían. En la vida cotidiana había otra cultura de valores que hoy está emergiendo.

Basurita el 29 de octubre de 2015 fue al Congreso de Colima a decirles a los diputados que la risa es el mejor antídoto contra la corrupción porque la seriedad –como ausencia del buen humor- es la antesala de la corrupción. Basurita buscó a los diputados porque quería ser gobernador interino. Los diputados se rieron de Basurita, se murieron de la risa porque no concebían que un payaso pudiera aspirar a ser gobernador, un puesto muy serio, -según ellos y su seriedad-. 

Los diputados no entendían, entonces, que no representaban a nadie, que la sociedad ya estaba preparándose para despedirlos de los puestos público, como así terminó por suceder en la elección de 2018.

Vicente Valencia Estrada, ese mismo día 29 de octubre de 2015, se rio a carcajadas de los diputados y de su falsa representación que ellos se daban. Ese día de octubre de 2015, Vicente Valencia Estrada dio una lección de humor, civismo y política. Nos enseñó que los políticos ya no mandan más. Nos enseñó que el Congreso de los diputados no es nada si se distancian de la gente.

Vicente Valencia Estrada vivió una vida con muchas carencias pero, paradójicamente, vivió de la risa. Alguna vez dijo que anduvo persiguiendo, en sus años mozos, a los siameses más longevos del mundo Ronni y Donni, en el circo Fuentes Gasca y recorrió, miles de veces, la calle Madero vendiendo sus globos con figuras zoológicas.

A Basurita no le falló el corazón ni los riñones. A Basurita lo mató la pobreza.

Al morir Valencia Estrada, mejor conocido como Basurita, fue capaz de brindarnos otra lección. Muerto fue capaz de conmover a un político y éste le brindo su mano para que Vicente tuviera un lugar donde descansar eternamente. Un presidente municipal fue tan compasivo con Basurita que le regaló un espacio en su cripta familiar y Vicente Valencia Estrada tuviera un recinto funerario digno de un ser humano. 

En Colima, el Gobernador y 15 diputados, van dejando a su paso una serie de cadáveres insepultos (literalmente) y se dicen humanos.

A Basurita lo enterraron llorando sus amigos, los payasos, y lloraron tanto, que sus corazones tan apachurrados sólo atinaban a corear ¡Los payasos no lloran! ¡Los payasos no lloran! ¡Los payasos no lloran!

Y con la brisa de la amistad de sus mejores amigos y familiares, Basurita, bajó a la tumba que sólo un padre o hermano te brinda.

Basurita fue la historia de la precariedad que duele.

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