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El futuro de la 4ª transformación

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Escrito por: Mtro. Abel Palomera Meza

¿A qué se refieren el Presidente Andrés Manuel López Obrador y sus aliados cuando hablan de la 4ª transformación? Sin duda no es sólo una frase o un eslogan de gobierno que invita a más mexicanos a sumarse a un proyecto de gobierno y político, el que, dicho sea de paso, se confeccionó desde la campaña electoral y no al iniciar su mandato como Presidente el 1 de diciembre de 2018. Quizá es más preciso mencionar que el comienzo de la 4ª transformación podría referirse con mayor certeza al día de la elección en que resultó electo el actual Presidente de México, el 1 de julio de 2018. Se trata más de un deseo por hacer historia, por marcar un antes y un después en la vida política, pero también social y económica de México. Es la búsqueda, altamente ambiciosa, por comenzar una nueva etapa de país, la cual claramente se desea sea totalmente distinta a cualquier otra acontecida anteriormente.

¿Por qué se llama 4ª transformación? El Presidente Andrés Manuel López Obrador ha hecho referencia a tres acontecimientos históricos que no sólo marcaron sino cambiaron el rumbo del país. El primero de ellos, la Independencia de México, proceso que duró 11 años, de septiembre de 1810 a septiembre de 1821, cuyo resultado fue la consumación de un México libre del dominio y control externo que ejercía España. El segundo, la reforma, con el que durante tres años, de marzo de 1858 a enero de 1861, se enfrentaron liberales y conservadores por imponer, cada cual, su ideología en el sistema gubernamental y político del país; que concluyó con el triunfo de los liberales. El tercero, la revolución, que inició en noviembre de 1910 y terminó en febrero de 2017, provocó el derrocamiento de Porfirio Díaz y la promulgación de la Constitución Federal de 1917, vigente hasta este día.

Para el Presidente Andrés Manuel López Obrador, más que hechos históricos para rememorar, como es la costumbre institucional, se trata de las transformaciones más importantes del país. Estas tres grandes transformaciones de México fueron armadas, significaron un cambio de régimen, se trataron de luchas ideológicas entre los que debían irse y quedarse, se erigieron como peleas entre los buenos y los malos, y se pueden calificar como exitosas debido a que el objetivo que se plantearon en su inicio, un cambio profundo en el país, se cumplió. Con los matices y cuidados interpretativos que deben tenerse, ¿podrán el proyecto de gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador y el proyecto político del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) convertirse verdaderamente en la siguiente gran transformación del país?

Comencemos por entender las similitudes y diferencias respecto de los hechos pasados. La primera es que la llamada 4ª transformación es un movimiento y proceso pacífico e institucional, no violento, en tanto se cambiaron las armas por los votos y la guerra por la elección. Lo segundo es que quienes impulsan la 4ª transformación ya se encuentran en el poder, teniendo bajo su control la Presidencia de México, el Congreso de la Unión –en ambas cámaras-, distintas gubernaturas, otra cantidad diversa de congresos estatales y una cantidad muy relevante de presidencias municipales. Así, los buenos y que deben quedarse (MORENA y aliados) ya están en el poder y los malos y que deben irse (PRIAN y aliados) se encuentran, en su mayoría, fuera de las estructuras de gobierno. En este sentido, se les terminaría de desterrar si su discurso y legitimidad quedan, de una vez por todas, bajo el repudio de la población.

Lo tercero es que la 4ª transformación podría haber tenido su inicio formal el 1 de julio de 2018, día de la elección en que resultó electo el Presidente Andrés Manuel López Obrador, y quizá su final, o de una primera etapa de ésta –podría haber reelección o continuidad-, sea el 1 de diciembre de 2024, fecha de término de la administración federal que encabeza el actual Presidente de México. Así, la primera transformación del país duró 11 años, la segunda 3 años, la tercera 17 años y se espera que la cuarta transformación, en caso de tener éxito, tenga un alcance temporal de 6 años y 4 meses. Lo quinto es que la desigualdad social y económica, así como el deseo de perpetuación en el poder o los altos niveles de corrupción son las dos principales causas de las primeras tres transformaciones, mismas motivaciones de esta 4ª transformación.

Dicho esto, ¿qué se requiere para que la 4ª transformación tenga éxito? En principio es necesario que quienes forman parte de ese proyecto de gobierno y político conozcan y entiendan qué es, para convencerse a sí mismos de que se trata de lo que el país requiere, así como sean capaces de proponerlo y persuadir de ello a sus cercanos, quienes al mismo tiempo tendrían que ser capaces de compartirlo con más personas. Esto es profundamente difícil porque no se ha explicado de manera abierta y completa en qué consiste esta 4ª transformación, pero sí existen algunos indicios de lo que podría constituir. El Presidente de México la refiere como una “…transformación ordenada, pero profunda y radical…” que significa el desmantelamiento del modelo neoliberal en el país, es decir, un cambio de régimen en lo político, lo gubernamental, lo económico, lo social y lo cultural, en las formas de pensar y hacer en todos los niveles, estratos y geografías del país. Por ello, quizá podría considerarse más una revolución cultural y no sólo una lucha de poder. 

¿Cuál es el futuro de la 4ª transformación? Aunque el Presidente Andrés Manuel López Obrador señaló, en septiembre de 2019, durante la rendición de su primer informe de gobierno, que las bases de la 4ª transformación ya están sentadas, es prematuro aún imaginar el éxito que le espera. Se trata de un proyecto bastante ambicioso que, a decir mío, necesariamente tiene que pasar por renovar las instituciones, lo que incluye a las sectorizadas al Poder Ejecutivo Federal, a los Poderes Legislativo y Judicial, a los órganos constitucionales autónomos, entre los que están el INE, el INAI, entre otros, así como a partidos políticos. Una 4ª transformación del país debería tocar, al menos en las reglas, a todo el andamiaje institucional de carácter público y político, así como alcanzar a los sectores económico, social y cultural. De no suceder esto, podrá ser llamado proyecto de gobierno, reforma sexenal o hasta transformación sexenal, por definitivamente no una 4ª transformación.

Cada una de las tres primeras transformaciones de México se ha consolidado con la llegada de una nueva Constitución Federal, o una reforma profunda a la misma, siendo ésta la Ley Suprema del Estado que está por encima de todo el ordenamiento jurídico del país y que marca, de fondo, las reglas que nos rigen. Este debe ser el objetivo más deseado de una verdadera 4ª transformación, cambios puede haber muchos, pero del calado e importancia que ha anunciado el Presidente de México desde campaña, obligadamente debe pasar por una nueva Constitución Federal o la reforma casi completa de la actual. Sin duda se trata de una apuesta en apariencia imposible, pero eso sólo la historia que se escriba nos lo dirá. Hasta aquí mi participación de este día, nos leemos en la siguiente.

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