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Fecal, atrapado sin salida

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García Márquez en una reunión (comida) aprovechó para preguntarle a Bill Clinton si era verdad su aventura con Mónica Lewinsky. La respuesta, como buen infiel, fue: no. Un no, categórico. 

Felipe Calderón ha decido seguir la misma estrategia del infiel de Bill Clinton de negarlo todo. Clinton lo hizo en el caso de Mónica Lewinsky y Fecal lo hace en el caso Rápido y furioso con el objetivo de causar no su exoneración o desvinculación del asunto sino simplemente de generar la duda; sin embargo, Fecal fue descubierto en flagrancia y como todo buen mentiroso su reacción fue la del clásico “no es lo que tú imaginas”. A pesar de que está con todas las evidencias concretas en su contra.

Rápido y furioso fue iniciada por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, para vender armas a presuntos criminales y dejarlas pasar hacia la frontera mexicana con el objetivo de poderlas rastrear y darles seguimiento, esperando identificar a los responsables del tráfico de armas que posteriormente van a dar a manos de narcotraficantes. La controversia por Rápido y furioso surgió en diciembre de 2010, después de que dos rifles de asalto comprados por una persona, que ahora está presa, fueron utilizados en un tiroteo en Arizona donde murió el agente fronterizo Brian Terry; el 15 de febrero, fue asesinado en una carretera de San Luis Potosí, México, el agente norteamericano Jaime Zapata, de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), que se trasladaba de la CDMX a la ciudad de Monterrey.  Su compañero, Víctor Ávila, resultó gravemente herido.  La muerte de Zapata arrojó más datos de la operación al comprobarse que había sido muerto por un arma que formaba parte de Rápido y Furioso.

Lanny Breuer, funcionario del Departamento de Justicia de EE.UU., informó a investigadores legislativos,  que la ATF había permitido el ingreso a México de cientos de armas adquiridas ilícitamente en la operación, la cual era una polémica táctica llamada “dejar que caminen las armas”; sin embargo, el 20 de junio de 2012, Barack Obama, utilizó por primera vez en su mandato, el llamado ‘privilegio ejecutivo’ para impedir que el fiscal general, Eric Holder, entregara una serie de documentos a la comisión de la Cámara de Representantes, controlada por el Partido Republicano, que investiga el operativo que dio luz verde a la entrega de armas a cárteles mexicanos de la droga.

El viernes 8 de mayo el presidente de México le envió una  nota diplomática al gobierno de los Estados Unidos para que aclare esta situación pues Calderón dijo que era falso que existiera un acuerdo con los gringos.

Si Calderón dice la verdad, estaríamos ante el reconocimiento que hubo una intromisión ilegal de un gobierno extranjero violatoria de nuestra soberanía. La nota diplomática tendría el fin de aclarar si hubo o no cooperación con los americanos.

Si Calderón miente, quiere decir entonces que hizo un pacto secreto de “cooperación”, palmariamente violatorio de nuestra soberanía y caería en el supuesto que marca el artículo 123 de Código Penal Federal que dice textualmente: “Se impondrá la pena de prisión de cinco a cuarenta años y multa hasta de cincuenta mil pesos al mexicano que cometa traición a la Patria en alguna de las formas siguientes:

I.- Realice actos contra la Independencia, Soberanía o integridad de la Nación mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero; (…)

XII.- Trate de enajenar o gravar el territorio nacional o contribuya a su desmembración”.

Es decir, que si dice la verdad incurre en responsabilidades graves y si miente también. Está atrapado por sus propias mentiras o medias verdades, que es lo mismo aunque no es igual.

Barack Obama también desde 2012 ha estado obstaculizando todas investigaciones que tengan que ver con la operación Rápido y furioso porque todo el ruido que se ha generado en su contorno hace presumir que Obama tiene mucho que ver en este acto ilegal que causó la muerte de ciudadanos mexicanos y estadounidenses inocentes y puso en peligro a miles más.

Con la nota diplomática del gobierno de México por un lado y por el otro el juicio de Genaro García Luna en los Estados Unidos se cierra la pinza sobre dos personajes del pasado inmediato de la política americana y mexicana: Barack Obama y Felipe Calderón. 

Si a lo anterior le agregamos la urgente necesidad de Trump de encontrar distractores -por su pésimo manejo de la pandemia del coronavirus en su país- y con el objetivo de ganar su  reelección. Le urge enarbolar banderas que pongan en el centro de sus preocupaciones la defensa de los ciudadanos americanos y éste ya tiene en sus manos dos cabezas para el sacrificio político y relanzar su persona.

No olvidemos también que Donald Trump ha sido seriamente hostigado, amenazado y objeto de los embates demócratas a través, últimamente, del juicio político del cual salió bien librado el presidente en funciones.

Fecal y Obama no tienen salida, están atrapados, víctimas de sus mentiras,  y sus perversas acciones que han lastimado a los dos pueblos vecinos. Fecal, principalmente, está atrapado y sin salida. Mentir, mentir y mentir compulsivamente no siempre resulta bien. La verdad siempre aparece. El cerco se le cierra. El tiempo corre en su contra.

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