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Colima, entre gobernadores y narcotraficantes

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Colima, México, Avanzada (08/05/2020).-  El narcotráfico lleva operando varias décadas en Colima, sólo cambia de capos y de gobernadores. A esta entidad se le ha llamado “el santuario” de los comercializadores de drogas, el paraíso, el limbo, el edén. Y lo era, pero ahora se convirtió en el infierno con miles de muertes con el sello del crimen organizado.

En sus períodos al frente del Ejecutivo en Colima, Elías Zamora Verduzco, Fernando Moreno Peña, Gustavo Alberto Vázquez Montes, Jesús Silverio Cavazos Ceballos, Mario Anguiano Moreno y José Ignacio Peralta Sánchez han conocido a los líderes criminales, en sus gobiernos han trabajado el tráfico de drogas; en ocasiones han sido sus “amigos”, otras veces sus víctimas.

A algunos les ha tocado dialogar con ellos, a otros lidiar. Hay exgobernadores que han tenido o tienen familiares presos por alguna relación con el negocio ilegal de narcóticos, a otros los han matado. La clase política en la entidad ha sido vinculada durante varias décadas con miembros del crimen organizado, principalmente con tres cárteles que han operado en el estado: La Familia Michoacana, el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel Colima.

No se puede pasar por alto que Manzanillo es un puerto estratégico de los grupos criminales por las ventajas geográficas que ofrece para el flujo de mercancías y drogas de Asía y Sudamérica hacia los países del norte. 

ELÍAS ZAMORA Y “EL COCHILOCO”

Múltiples reportes policiales e investigaciones periodísticas ubican la entrada del crimen organizado a Colima a finales de los años 70, principios de los 80. A partir de entonces y principios del 2000 era llamado “el paraíso del narco”, a los capos de la droga se les veía “pasear” por aquí, incluso hubo quienes vivieron en algún rincón de la entidad.

En ese tiempo –hace casi un decalustro-, hubo narcotraficantes que huyeron de Sinaloa tras la llamada “Operación Cóndor”. Algunos se fueron a Guadalajara, y Colima les representó un gran atractivo, sobre todo por el puerto de Manzanillo. 

Juan Manuel Salcido Uzeta, mejor conocido como “El Cochiloco”, fue uno de los capos que huyó tras ser perseguido por varios crímenes; llegó a la entidad, en donde vivió a partir de 1985 en el municipio de Coquimatlán, con el sobrenombre de “Pedro Orozco”. Aquí era visto por los habitantes como un próspero agricultor y ganadero, pero desde ahí operaba el negocio de las drogas. Elías Zamora Verduzco fue “quien le abrió las puertas al narcotráfico en Colima”, ha señalado el periodista Javier Montes Camarena. 

Durante el sexenio de Elías Zamora (1985-1991) –tiempo en que vivió el narcotraficante en el estado-, Manuel Salcido continuó con el negocio del tráfico de estupefacientes. La Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés),  lo había señalado como uno de los socios cercanos del colombiano Pablo Escobar en México.

En la opulencia por sus negocios turbios que operaba desde Colima, el narcotraficante organizaba fiestas en su rancho “Jayamita”, en Coquimatlán, a las que asistían empresarios y funcionarios públicos, entre ellos el gobernador, quien llegó a decir que el capo que era “un benefactor del pueblo de Colima”.

“Es cierto que tenía una relación estrecha con el Gobernador Elías Zamora, pero con un fin táctico, porque nunca se involucró de más con la perrada grande de la política de Colima.” Escribió Osvaldo Mendoza en su artículo “El Cochiloco de Colima” (Vida y obra del capo), quien confirma que el capo tenía contacto con los cárteles colombianos.  

De cierta manera, ante el contexto de un México con signos de corrupción y vínculos con el narco, el entonces mandatario estatal favoreció, convivió e hizo negocios con un narcotraficante al que le decían “El ingeniero”. En varias ocasiones la prensa registró encuentros entre ambos. 

Para octubre de 1991, el narcotraficante interceptó en Manzanillo el barco “Chimborazo”, del que robó 4 de las 8 toneladas de cocaína que transportaba con destino al país del norte. En consecuencia, el Cártel de Cali lo mató el 9 de octubre del mismo año en Guadalajara. 

Días antes de que Elías Zamora concluyera su periodo y tras la muerte del capo, la Procuraduría General de la República (PGR) realizó investigaciones sobre propiedades que fueron adquiridas por Manuel Salcido en Colima. El Gobierno del Estado respondió que no estaba dispuesto a solapar situaciones irregulares, y menos “de un asunto tan delicado como el narcotráfico”, declaró el entonces secretario general de gobierno, Jorge Armando Gaytán Gudiño. 

“El Cochiloco” fue uno de los hombres más temidos en el mundo del narcotráfico, había iniciado en la década de los 70’s al lado de Modesto Osuna, asesinado en 1972; y Lamberto Quintero Páez, muerto en enero de 1976. Manuel Salcido fue asesinado días antes de que Elías Zamora dejara el poder. 

FERNANDO MORENO Y “LOS AMEZCUA”

En la década de los 90´s Colima se había convertido ya en un corredor de drogas importante, la mercancía entraba y salía por el puerto de Manzanillo. Principalmente desde países asiáticos y sudamericanos hacia el mercado norteamericano. El trasiego de sustancias ilícitas también iba en aumento mientras Carlos de la Madrid Virgen gobernaba la entidad (1991-1997).

Los hermanos Amezcua Contreras fueron los pioneros en la distribución y comercialización de las metanfetaminas, Manzanillo fue pieza clave para que ello sucediera. El llamado ‘Cártel de los Amezcua’ ó ‘Cártel de Colima’, lo fundaron José de Jesús y Adán Amezcua Contreras a finales de los años 80. Después se incorporó su hermano Luis Ignacio.

Durante el periodo de Carlos de la Madrid, estos narcotraficantes fortalecieron las sustancias ilícitas a nivel internacional, se les conoció como “Los Reyes de las Metanfetaminas”. Reportes policiacos revelan que los barcos atracaban a los puertos de Manzanillo y Veracruz con efedrina, desde donde la trasladaban a laboratorios en Colima y Jalisco para procesar las metanfetaminas que luego mandaban a Tijuana para introducirlas a los Estados Unidos para su venta.

A la llegada de Fernando Moreno Peña al poder (1997-2003), el grupo criminal continuó operando y fortaleciendo su negocio. Si bien algunos de sus integrantes fueron capturados -en 1998 José de Jesús y Luis Ignacio Amezcua fueron detenidos en Guadalajara, quedando como líderes Adán Amezcua Contreras y Jaime Arturo Ladino Ávila ‘El Ojón’, éste último detenido en 2003, el año en que Moreno culminó su sexenio-; el cártel no dejó de traficar drogas.  

Durante este sexenio, fue conocida la relación del narcotráfico entre Colima y Tamaulipas. La droga llegaba a Manzanillo y era trasladada al estado fronterizo para distribuir después la droga con Estados Unidos.

En mayo de 2001 fue detenido Adán Amezcua Contreras, uno de los jefes del cártel que operaba en la entidad. Meses después, en diciembre, elementos de la Armada de México detuvieron al buque atunero “Macel” con más de ocho toneladas de cocaína, el cual llegó al puerto de Manzanillo. La droga procedía de Colombia y tenía como destinatario al cártel de los Arellano Félix y a la recién iniciada Sandra Ávila Beltrán, “La reina del Pacífico” y Juan Diego Espinoza Ramírez “El Tigre”, un capo colombiano buscado por la DEA.

Una vez que el priista culminó su periodo al frente del Ejecutivo estatal, en noviembre de 2003 la Procuraduría General de la República inició una averiguación previa para determinar si mantenía nexos con organizaciones de narcotraficantes, debido a que un desplegado publicado en diversos periódicos lo involucraron con los hermanos Amezcua y Arellano Félix. 

El desplegado acusaba a Moreno Peña y al procurador de Justicia de su administración, Jesús Antonio Sam López, de haber recibido dos millones de dólares por dejar en libertad a Ramón Arellano Félix en 1998. La publicación agregaba que entre el 15 y el 17 de diciembre de 1998 se detuvo a un grupo de ocho personas en un operativo al mando del capitán Fernando Díaz Cendejas, entonces director de Seguridad Pública de la entidad, entre ellos Ramón Arellano Félix, quien en 2003 ya había fallecido.

La publicación se adjudicó a Aurelio González López, quien subrayó que había diversos intereses que ligaban a Elías Zamora Verduzco, Roberto Chapula de la Mora, Fernando Moreno Peña y Gustavo Alberto Vázquez Montes, para seguir en el poder y proteger tanto a los Amezcua como a los Arellano Félix, quienes supuestamente patrocinaban con dinero sucio las campañas políticas.

Tiempo después la PGR deslindó al gobernador Moreno Peña del narco. No obstante, las versiones sobre su presunto vínculo con el crimen organizado continuaron con mayor fuerza. 

Para mayo de 2013, el entonces senador, Javier Lozano, dijo que el entonces delegado del PRI, Fernando Moreno, tenía vínculos con ‘La Familia Michoacana’, al ligarlo con uno de los brazos armados de este grupo, el ‘Cártel de La Resistencia’, que peleó la entidad con el Cártel Jalisco Nueva Generación, los ex “Matazetas”.

Además, la relación con el narcotráfico también abrazó a su familia. Su sobrino Samuel Rodríguez Moreno, fue acusado por ser uno de los autores intelectuales del asesinato del exgobernador Silverio Cavazos Ceballos, debido a la vinculación con el capo Gerardo Mendoza Chávez. Samuel fue asesinado con disparos de arma de fuego en enero de 2016. 

Antes, a principios de febrero de 2015, había sido asesinado otro sobrino de Moreno Peña, Carlos Amador Moreno, quien fue ejecutado mientras circulaba en su automóvil por el municipio de Villa de Álvarez. 

Además, el propio exmandatario priista sufrió un atentado el 12 de octubre de 2015, mientras desayunaba en el restaurante Los Naranjos Campestre, en el municipio de Colima. Evento del cual logró sobrevivir a los cuatro disparos que recibió.

GUSTAVO VÁZQUEZ, SU PASO REPENTINO Y MORTÍFERO 

Luego de una elección ordinaria anulada y otra extraordinaria, finalmente el tecomense Gustavo Alberto Vázquez Montes llegó a la gubernatura de Colima, en donde sólo permaneció apenas unos meses (del 14 de julio de 2004 al 24 de febrero de 2005), pues murió tras caer el avión en el que viajaba. 

Su muerte continúa siendo una especulación. Hay quienes consideran que más que un accidente, fue víctima de un atentado. En ese tiempo, la lucha entre los diversos cárteles del narcotráfico, de las que Colima era uno de los actores centrales, suponían que había muchos los indicios para pensar que el incidente fue provocado. 

La zona serrana donde se desplomó el avión en el que viajaba el priista era considerada dominada por el narcotráfico. También se hablaba de una crisis entre su gobierno y el exmandatario Moreno Peña, debido a que a causa de éste último se anuló la elección ordinaria en la que ya había ganado, además de que el gabinete obedecía a dos personas, ya que gran parte de los funcionarios repetían en la administración estatal. 

Días antes de la muerte de Vázquez Montes, el 13 de febrero en el estacionamiento de un supermercado en Colima, fue acribillado a tiros el exprecandidato del PAN al gobierno estatal, Julián Martínez Ramírez, un abogado que había promovido un juicio político contra el exmandatario Fernando. El asesinato fue atribuido al crimen organizado.

Además, un hermano de Gustavo también fue víctima de la violencia años después. Jaime Vázquez Montes era delegado en Colima de la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorio y Urbano (Sedatu), cuando la noche del 06 de julio de 2016 lo acribillaron cuando viajaba en su camioneta en la capital del estado. 

Antes, en 2001, cuando Gustavo Vázquez Montes era presidente estatal del PRI y gobernaba el estado Fernando Moreno, su hermano Luis Eduardo fue levantado al salir de un gimnasio y su cuerpo fue encontrado dos días después en el interior de la cajuela de un automóvil estacionado en el centro de la ciudad de Colima.

SILVERIO CAVAZOS, VÍCTIMA DE GERARDO MENDOZA

Después llegó al poder otro tecomense, Jesús Silverio Cavazos Ceballos, quien culminó el sexenio de Gustavo Vázquez, quien estuvo al frente de la administración estatal del 05 de mayo de 2005 y al 31 de octubre de 2009. Casi un año después, el 21 de noviembre de 2010, también fue asesinado por el narcotráfico. 

Desde antes de ser gobernador, al priista se le acusó de tener posibles nexos con el crimen organizado, la teoría estaba basada en que sus hermanos Francisco y Rafael, fueron señalados como presuntos operadores de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, entonces líder del Cártel de Sinaloa, también conocido como Cártel del Pacífico.

En operativo llevado a cabo por la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) se desarticuló un centro de distribución de droga en el que supuestamente participó Guillermo Rafael Cavazos Ceballos en 2003. Un año más tarde, fue arrestado por la PGR, Francisco Cavazos Ceballos, “El Pancholín”, otro de los hermanos del entonces candidato del partido tricolor. 

Durante el periodo del tecomense y tras el desmantelamiento del cártel de los Amezcua Contreras, fue el cártel de Sinaloa, encabezado por Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien heredó el negocio y tomó el control del puerto de Manzanillo, en donde había una nómina destinada a funcionarios federales que permitían que pasaran los cargamentos.

En 2009 se desbordó la violencia en Colima. Ese año comenzaron múltiples asesinatos semanales con la marca del crimen organizado, el fenómeno llegó hasta las más altas esferas del poder, cuando el domingo 21 de noviembre de 2010, a poco más de un año de haber concluido su periodo al frente del Gobierno del Estado de Colima (2005-2009), Cavazos Ceballos fue asesinado a las afueras de su casa.

A Silverio Cavazos lo mató el narcotráfico, así lo confirmaron las autoridades. Casi un año después del asesinato, el 19 de noviembre de 2011, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Colima (PGJE) identificó a  Gerardo Mendoza Chávez, de la cédula ‘La Familia Michoacana’, como el autor intelectual del homicidio. 

Cuando el asesino fue capturado, Alberto Elías Beltrán, encargado de despacho de la Procuraduría General de la República (PGR); expresó que Mendoza era “uno de los probables traficantes de droga sintética, marihuana y cocaína en el estado de Colima” hacia el país del norte.

El narcotraficante circuló por varios años en Colima. Había sido detenido en septiembre de 2001 por portación de un arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, motivo por lo que estuvo únicamente un mes en el Cereso de Colima, su abogado Samuel Rodríguez -padre de Samuel Moreno-, promovió un amparo. Y continúo en Colima, fue detenido en mayo de 2018 en su rancho en Ixtlahuacán. 

Ese abogado, de acuerdo con declaraciones de la exprocuradora general de Justicia, era Samuel Rodríguez Salas. A su vez, el hijo de Rodríguez Salas, Samuel Rodríguez Moreno, es señalado en medios de también haber fungido como abogado de Mendoza, y fue asesinado en enero de 2016 en la Avenida San Fernando de Colima capital.

Pero la versión de su viuda, Idalia González Pimentel, apuntan a que fueron políticos de altos niveles de gobiernos federal y estatal. Mientras que la versión no oficial, dicta que el priista, antes de dejar el poder, “vendió la plaza de Colima a dos grupos delincuenciales al mismo tiempo, al Cártel de Jalisco Nueva Generación y a La Familia” -cita el libro “Silverio Cavazos. Murió el ´jefe”, editado por Avanzada-, quienes se disputaban el puerto de Manzanillo.

MARIO ANGUIANO, CONTINÚA “EL CHAPO”

Como había sucedido en la elección pasada, en 2009 también el candidato del PRI fue cuestionado por tener vínculos con el crimen organizado. De igual forma la detención de algunos familiares, ahora de Mario Anguiano Moreno, empañaban las aspiraciones del colimense. 

El hermano de Mario, Humberto Anguiano Moreno, pasó siete años en la cárcel por vender metanfetaminas, y su primo Rafael Anguiano Chávez había sido arrestado en Los Ángeles, California, en 1997, donde encabezaba un cártel que distribuía metanfetaminas y cocaína de costa a costa, vinculado a los Amezcua Contreras. 

Además, una prima, Isaura Anguiano Chávez, ha sido señalada por la PGR en 2009, de tener vínculos con el crimen organizado, principalmente en la exportación de minerales de hierro de manera ilegal en el puerto de Manzanillo.

Ese año de elecciones, en 2009, versiones aseguraban que el narcotráfico estaba inmerso respaldando candidaturas de aspirantes a presidencias municipales, a diputaciones federales y al gobierno del estado, estando detrás los cárteles de Joaquín “El Chapo” Guzmán y de los hermanos Amezcua, quienes venían trabajando ilegalmente desde los gobiernos anteriores. 

Durante el sexenio de Mario Anguiano Moreno (2009-2015), los escándalos de corrupción y muerte de funcionarios continuaron. Su primer año fue empañado por el asesinato del exgobernador Silverio Cavazos, pero no fue el único crimen.  Del primer círculo también fue ultimado en febrero de 2011 Saúl Adame Barreto, Coordinador de Asesores del Gabinete estatal. En este período también asesinaron a los sobrinos de Fernando Moreno. 

Al líder del CJNG en Colima, Leoncio Francisco Montaño González, capturado en Pihuamo, Jalisco, se le relacionó con el crimen contra Saúl Adame Barreto. Dos meses después, en mayo de 2011, la PGR dio a conocer que el presunto líder de ‘La Familia Michoacana’ en la entidad, Gerardo Mendoza, planeó la ejecución del exgobernador Silverio Cavazos.

En el mismo año que mataron al doctor Saúl Adame Barreto, José Cárdenas Anguiano, sobrino del titular del Ejecutivo en Colima, fue liberado de un secuestro e hizo público un mensaje de un supuesto grupo criminal que acusó a Mario de proteger al ‘Cártel Jalisco Nueva Generación’.

Siendo todavía gobernador, en mayo de 2015, Anguiano Moreno reprobó la prueba del polígrafo –detector de mentiras-, cuando se le preguntó sobre vínculos con el narcotráfico. Mientras, la sociedad aseguraba que por algunos restaurantes de la entidad se podía ver de vez en cuando a ‘El Chapo’, sin ningún problema, bajo la complacencia de las autoridades.

Para 2015, el último año de gobierno de Mario Anguiano, con cientos de personas asesinadas en las calles del estado, Manzanillo fue controlado por el Cártel de ‘La Familia Michoacana’ y por los ‘Caballeros Templarios’. Pero la disputa continúo por el ‘Cártel Jalisco Nueva Generación’ y el ‘Cártel de Sinaloa’.

Los primeros días de junio de ese año, con un narcomensaje colocado junto a un hombre decapitado en Manzanillo, el Cártel de Sinaloa anunció su incursión a Colima, y amenazó con “cazar” a integrantes del CJNG. Se podía leer: “Esto les va a pasar a todos los secuestradores, violadores, rateros, extorsionadores y todos los que trabajen para el CJNG, y al gobierno le pedimos haga bien su trabajo y no encubra y defiendan a miembros del CJNG”.

Antes de que Mario Anguiano culminara su sexenio, el grupo delictivo Jalisco Nueva Generación mantenía el control de Colima, con miembros como José González Valencia, hermano del Abigael ‘El Cuini’, exoperador financiero de la organización y cuñado de Nemesio Oseguera ‘El Mencho’, líder del cártel.

Cabe destacar que integrantes del ‘Cártel de Colima’, que encabezaban los hermanos Amezcua, se unieron a la estructura operativa del ‘Cártel Jalisco Nueva Generación’ y participan en la administración y producción de drogas sintéticas, al servicio de Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’.

NACHO PERALTA Y “EL MENCHO”

Recientemente circularon videos a través de las redes sociales –y fueron retomados por algunos medios digitales- donde presuntos narcos del Cártel Jalisco Nueva Generación se graban entregando despensas en Manzanillo y Tecomán, como ayuda para enfrentar la contingencia sanitaria por el Covid-19, a nombre de Nemesio Oseguera Cervantes ‘El Mencho’.

En el material, se aprecia la entrega de bolsas de plástico transparente, con alimentos y artículos de higiene, etiquetadas con la figura de Jalisco y un gallo sobre ésta; en ellas se puede leer: Señor de los Gallos, El Mencho. Ni los gobiernos municipales, ni el gobierno de José Ignacio Peralta Sánchez, han dado algún posicionamiento al respecto. El hecho ha sucedido como si no existiera control gubernamental en la entidad. 

Luego de una elección anulada, el priista Ignacio Peralta volvió a ganar en la elección extraordinaria de diciembre de 2015 y se convirtió en gobernador de Colima a partir de febrero de 2016. 

A inicios de ese año, ya estando como titular del Ejecutivo en la entidad, se dio a conocer un perfil en Facebook titulado “Sinaloa ya está en Colima” en donde que se advertía de la presencia en la entidad del grupo de narcotraficantes, ahora encabezado por Ismael “El Mayo” Zambada, y amenazaba con que “había llegado la barredora” en contra del Cártel Jalisco Nueva Generación, liderado por Nemesio Oseguera ‘El Mencho’.

El CJNG nació como una célula criminal del Cártel de Sinaloa identificados como los “Matazetas”, en referencia a Los Zetas, el brazo armado del Cártel del Golfo para combatir a sus enemigos -principalmente al Cártel de Sinaloa-, y que posteriormente se desprendió como un cártel independiente.

Tras la detención y asesinato del líder del llamado ‘Cártel de Colima’ –y de ‘La Familia Michoacana’ en el estado- Gerardo Mendoza Chávez; la plaza de la entidad fue disputada por el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Jalisco Nueva Generación, cuyos jefes están entre los capos más buscados de México y Estados Unidos

Desde la rivalidad entre ambos cárteles, el sexenio de Peralta Sánchez se ha visto manchado de sangre. Ambos grupos han buscado tener el control de Colima para pasar la droga por el puerto de Manzanillo y la violencia se ha disparado enormemente, convirtiéndose Colima en el estado con más homicidios dolosos en el país, y teniendo a municipios con la violencia más grave.

También en el actual período gubernamental han acribillado a políticos. En agosto de 2017 ultimaron a balazos al del director de la Comisión de Agua Potable, Drenaje y Alcantarillado de Manzanillo (CAPDAM), Daniel Cortés Carrillo. Dos meses después fue asesinado el alcalde del municipio de Ixtlahuacán, Crispín Gutiérrez Moreno, mientras circulaba en su camioneta por la autopista Colima- Manzanillo. 

En febrero de 2018 la víctima fue el regidor del Ayuntamiento de Tecomán, Martín Cázares Zárate, quien sufrió un ataque de pistoleros. Y el 26 de julio de 2019, la alcaldesa de Manzanillo, Griselda Martínez Martínez, fue víctima de un atentado a balazos. La presidenta salió ilesa, pero uno de sus escoltas resultó herido en el lugar, en una de las principales vialidades del puerto.

Los gobiernos estatales no sólo han sido testigos de la violencia en Colima, de la presencia del narcotráfico en la entidad, sino que además, en algunos casos, han sido omisos o cómplices. El crimen organizado opera en la entidad desde varias décadas atrás, sólo se ha dado el relevo de cárteles y líderes de grupos criminales, pero el problema sigue, a pesar del control que deberían tener nuestros gobernantes.

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