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El amor que se atrevió a decir su nombre

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Para Ángeles por su solidaridad.

Autor: Marco Antonio Pérez Gaspar*

La noche del jueves 30 de enero la Secretaría de Cultura en la Sala de lectura “Miguel Ángel Cuervo” se llevó a cabo un homenaje luctuoso al escritor colimense Salvador Márquez Gileta en donde familiares y estudiosas de su trabajo literario abordaron desde diversas vertientes la obra del homenajeado.

Para quien desconoce las novelas de Salvador aún puede encontrar en algunas librerías locales La pasión de la Señorita Clara Rivas, España, la calle y La más exquisita agonía, la primera de ellas editada en 1985 por la Universidad de Colima siendo después editada por Editorial Praxis; la segunda en 1995 por la Editorial Praxis y años después por Puerta Abierta Editores; la tercera por Editorial Praxis y el Archivo Histórico del Municipio de Colima en 2000, además cuenta con un libro de cuentos Nuestra Señora del Tivolí editado por el Archivo Histórico del Municipio de Colima en 2008; El día que vendrá poemario en 2015 edición familiar.

A pesar de ser tan estudiado por su obra literaria aún hay un lado desconocido de la vida de Salvador Márquez Gileta siendo uno de los hombres impulsores de los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres así como de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Travesti, Transgénero, Transexual e Intersexual (LGBTTTI) en el estado de Colima, su solidaridad a las luchadoras sociales acompañándolas en su lucha es algo que muy poco se abordado en el rescate de la historia regional.

Él tuvo a bien organizar la primera sesión informativa para que los gays y lesbianas de los 80’s de nuestra ciudad pudieran reunirse con Max Mejía, colimense de adopción, integrante del grupo Lambda de la Ciudad de México en una casa ubicada en la avenida Maclovio Herrera, el hecho salió publicado en la prensa local en la sección informativa siendo la noticia del día: la noche del evento relatan las crónicas publicadas después en este mismo medio referían que habían una larga de automóviles en la avenida en donde se encontraban personas adentro para ver quienes acudirían a este público reconociendo su disidencia sexual a la heterosexualidad.

De acuerdo con Carlos Monsivais “salirse del clóset es asumirse como tales, millones de gays, y lesbianas despojan a la conducta de las opresiones del silencio” en aquella época a pesar de solo contar un espacio de sociabilización La terraza azul, un bar en el centro de la ciudad en la calle Madero en un tercer piso enfrente del Jardín Gregorio Torres Quintero, algunos veían sus derechos humanos vulnerados por los cuerpos policiacos y por ciertos sectores de la clase política y de la sociedad colimense.

Siendo vecino del barrio de Salvador en la calle 16 de septiembre, me toco conocerlo en persona cuando estudiaba la licenciatura en Periodismo en la Universidad de Colima, de trato agradable, hombre culto que en una conversación podía transitar de la cinematografía mundial, pasar por la literatura colimense y terminar hablando de la gastronomía italiana, uno de sus platillos favoritos era el espagueti a la bolognesa sin faltar los sopitos de carne molida que tanto nos llenan de orgullo.

Durante años “los guardianes de las virtudes colimenses” impidieron que su obra llegara a sus lectores conviertiéndolo en un marginal de las letras en la entidad, evocar su nombre era anteponer su vida erótica afectiva antes que su persona, era escuchar risas burlonas con un dejo de admiración todo porque su vida se volvió pública para algunos vecinos admiradores de la paja ajena.

El avance de los derechos humanos de la comunidad LGBTTTI le debe a él que a través de las páginas de sus novelas no hayan sido invisibilizados por la historia oficial, sus novelas pusieron el dedo en la llaga en temas que aún siguen tan vigentes a diferencia de algunos de su compañeros de ruta, es por eso que su obra a pesar de más de 30 años son tan actuales y vigentes en el siglo XXI, hoy son poco los oídos sensibles que se sentirían abrumados por ese “amor que se atrevió a decir su nombre”.

Hoy pedimos “Que no se cierre esa puerta” que nos remite al poema homoerótico de Carlos Pellicer para que se reedite su obra literaria sea conocida por las nuevas generaciones colimenses, no hay mejor homenaje a un escritor que leer sus novelas y sacarlo del olvido.

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