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Un estudio adicional que se pone en práctica es la aplicación de una inyección directa a los cuerpos cavernosos que contiene sustancias capaces de favorecer el ensanchamiento de las arterias del pene: al término de 10 ó 15 minutos tiene lugar la erección y el individuo puede sostenerla hasta por 60 minutos más; de no ser así, se puede inferir que hay pérdidas en las venas del pene o que éstas adolecen de las condiciones necesarias para contener dentro del pene el flujo sanguíneo. A veces la disfunción eréctil está propiciada por un funcionamiento anormal de la glándula tiroides, en un nivel bajo o alto de actividad, por la diabetes mellitus en personas no diagnosticadas y asintomáticas, por infección y anemia. Un estudio sencillo de sangre puede revelar la existencia o la ausencia de cualquiera de los anteriores trastornos.
A pesar de que durante los últimos años se ha intentado poner en práctica una cirugía que restaure el flujo permanente de sangre hacia el pene, lo cierto es que este procedimiento todavía continúa dando tropiezos. Sin embargo la disfunción eréctil puede corregirse, en la mayoría de los casos, sin el auxilio de una intervención quirúrgica. La terapia o la maniobra que se implemente deberá estar en función directa de la causa o las causas que determinan la alteración y de las condiciones físicas, psicológicas, sociales y ambientales de la persona que la recibirá.
Los especialistas en este tipo de trastorno (no psicólogos, por supuesto) recurren, en un número significativo de casos, a la utilización de vendajes y de aparatos de vacío con el propósito que la persona afectada consiga y sostenga una erección que le permita arribar a una relación sexual satisfactoria. A veces sin importar que estos procedimientos no sean aptos para individuos que atraviesan por complicaciones hemorrágicas o consuman medicamentos para evitar la coagulación de la sangre, como acenocumarol, heparina, enoxaparina, nadroparina o cumarina. Los vendajes, constituidos principalmente por bandas y anillos fabricados de piel, metal o goma, se insertan en la raíz del pene con la finalidad de que la sangre permanezca durante más tiempo dentro de las arterias de este órgano. Los aparatos o dispositivos de vacío están provistos de una cámara hueca y de manera opcional y complementaria por una bomba, por una jeringa o por un tubo; se instala a lo largo de la flacidez del pene y se propicia el vacío mediante el empleo de la bomba o de la jeringa o por succión con el tubo, todo dependerá de las características del instrumento. La fuerza ejercida por el vacío contribuye a que la sangre fluya hacia las arterias que irrigan el pene. Después de que éste ha alcanzado su ensanchamiento y dureza, para impedir que la sangre escape por las venas se acondiciona un vendaje. Por este medio se puede conseguir y sostener una erección de aproximadamente treinta minutos.
En algunas circunstancias, sobre todo cuando el vendaje se comprime más de lo indispensable, la maniobra desencadena una eyaculación retardada o la nulifica. Ante este inconveniente, y para evitar una lesión de mayor envergadura, el usuario sólo dispone de 30 minutos para mantenerse unido al aparato, no más. El uso repetido de los artefactos de vacío en lapsos muy cortos casi siempre producen hematomas, es decir, moretes. Aunque los dos mecanismos presentan las anteriores variantes, reúnen las condiciones de seguridad y efectividad. Sin embargo, en caso de una ligera disfunción eréctil bastaría la colocación de un sencillo vendaje. Un medio más disponible se encuentra en la aplicación directa en el tejido eréctil del pene de inyecciones que contengan sustancias como alprostadil; el procedimiento lo realiza la misma persona. La rigidez del pene empieza a dar señales en un lapso de 5 a 10 minutos y su vida activa no va más allá de una hora. Pero, como lo veremos más adelante cuando tratemos el tema de los efectos secundario de los medicamentos, el atrevimiento implica un alto costo; no me refiero al costo económico, sino al físico.
Un número muy limitado de fármacos producen una mejoría de la disfunción eréctil, pero ninguno de ellos ha probado hasta ahora una efectividad real y prometedora. Ante los fracasos repetidos en el empleo de las maniobras ya descritas, el médico a veces recurre a la instalación de prótesis o de implantes peneales fijos, porque pueden ser de bastante provecho en algunos casos. Estos últimos suelen aportar ventajas considerables, sobre todo cuando se trata de una disfunción eréctil total y permanente derivada de una lesión del sistema nervioso central ante una diabetes mellitus en evolución acelerada.
Cuando la disfunción eréctil es ocasionada por una alteración psicológica, la recomendación más acertada consiste en poner en práctica el método de sensibilización focal en tres estadios de Masters y Johnson. En el primer estadio o fase se le da importancia relevante al juego de las caricias: la exigencia máxima estriba en que la pareja debe orientar sus cinco sentidos a procurar un placer mutuo, pero sin llegar a estimularse las áreas genitales. En el segundo estadio se admite que los genitales y otras zonas erógenas sean palpadas, sin embargo el acto sexual no podrá realizarse. En el tercer estadio debe estar presente la idea de llegar al coito. Para poder efectuar de manera satisfactoria todo el proceso de esta técnica, los involucrados deberán experimentar un estado de comodidad y entera satisfacción en cada fase antes de saltar a la otra. Si después de haber recorrido los estadios elementales de este método sin que se haya logrado un resultado óptimo, tal vez sea de gran utilidad una terapia psicológica de pareja.
Efectos secundarios de los medicamentos.- Como se dijo anteriormente, ninguno de los fármacos empleados hasta ahora en la disfunción eréctil ha probado ser una vía de solución al problema, producen cierto alivio, pero dejan en cambio una serie infinita de reacciones secundarias. Frente a una impotencia leve o moderada, es decir, cuando el individuo presenta erección durante las horas nocturnas, tal vez el médico se incline por la aplicación en los cuerpos cavernosos de una inyección que contenga, de manera individual o combinada, papaverina, fentolamina o alprostadil (prostaglandina E1).
La papaverina, aunque es un alcaloide opiáceo de escala menor que la morfina, puede causar estreñimiento, cólico biliar, retención urinaria, comezón o urticaria, náuseas, vómitos, mareos, confusión, delirio, dependencia física y psicológica; presión baja cuando la persona se pone de pie, latidos lentos, temperatura corporal baja, sabor amargo y resequedad de la boca. Con el consumo de fentolamina, palpitaciones, congestión nasal, baja presión, dolor de cabeza, falta de aire, conjuntivitis, insomnio, depresión, dolor y entumecimiento del pene. Con el empleo de alprostadil, el resultado puede ser dolor, salpullido y acumulación de líquido en el pene; inflamación de glande, hemorragia, comezón e hinchazón en el sitio de la inyección, sangrado por la uretra y aumento de la temperatura del pene, entumecimiento, erección dolorosa y eyaculación anormal; dolor e hinchazón en testículos, baja presión, dolor localizado en el trasero, piernas, genital y pélvico, etc. Cuando se intenta el alivio a través del fármaco sildenafil, los efectos nocivos pueden ser dolor de cabeza, mareos, dispepsia, congestión nasal, alteraciones de la visión, una percepción mayor de la luz o visión borrosa; con testosterona, una erección dolorosa y permanente del pene, escasa o total carencia de espermatozoides y disminución del volumen de eyaculación.
INDICACIONES
1.- En primer lugar, bajo ninguna circunstancia caiga en un estado desesperación.
2.- Si la causa está en un desajuste psicológico, hable con su compañera sin límite de tiempo acerca del problema. Ponga en práctica el método de sensibilización descrito líneas arriba. En caso de que no se obtengan resultados importantes después de 6 u 8 sesiones, busque, junto con su pareja, la asesoría de un psicólogo.
3.- Antes de ir al médico, haga un repaso detallado de todos los factores de riesgo que aparecen aquí, luego vaya descartando cada uno con el propósito de que se acerque con mayor certeza al origen del trastorno. Además, cuando hable con su médico, no tenga miedo hacerle cualquier confesión.
4.- Recuerde, no importa cuál sea el origen de la disfunción eréctil, usted contará siempre con una vía de solución de mediano o de largo alcance. Todo dependerá de lo oportuno que llegue al tratamiento.
5.- Intente llevar una vida apacible. El trabajo mental intenso también puede provocar una disfunción eréctil, evítelo.
6.- Elimine de su dieta los excitantes como café, té, tabaco y alcohol. Haga ejercicios todos los días, sobre todo caminatas de por lo menos una hora diaria.
7.- Revise su alimentación, tal vez esté cursando por una anemia.
TRATAMIENTO ALTERNATIVO
1.- Prepare por lo menos 2 ó 3 veces por semana una ensalada con 100 grs. de berro y 200 grs. de aguacate.
2.- Consuma 200mcg. (microgramos) de ácido fólico y 2mcg. de vitamina B12 (cianocobalamina).
3.- Ingiera una cápsula de vitamina E 400 U. I. por día.
4.- A un litro de agua agregue 30grs. de coclearia, 50grs. de zarzaparrilla, 50grs. de saúco y 30grs. de pasiflora. Deje que hierva durante 10 minutos. Haga tres partes y consúmalas antes de los alimentos.
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