Edición: 09 de Julio del 2010 - Ver última edición
MEDICINA ALTERNATIVA
Cálculos en riñones (Litiasis renal)
M.N Profr. Rubén Alcántar

 
Los cálculos urinarios son pequeñas estructuras sólidas, semejantes a una piedra, que pueden originarse dentro o fuera de los riñones, como en los conductos que llevan la orina hacia la vejiga llamados uréteres, por ejemplo. Producen un intenso dolor en las partes bajas de espalda y abdomen y en los genitales, una micción complicada, sangrado por la uretra u orificio de salida de la orina, en el pene en los hombres y en la vulva en las mujeres y, a veces, infecciones.
Cerca del 80% de los cálculos se forma a partir de oxalatos de calcio; el restante 20%, de estruvita, cistina y ácido úrico. La incidencia de esta afección es muy alta: se estima que 1 de cada 1000 adultos (de 21 años en adelante) ingresa a un hospital con un dolor intenso producido por el bloqueo de una o varias piedras en las vías urinarias. Las piedras pueden producirse cuando la orina contiene cantidades extremadamente elevadas de sales o cuando las sustancias naturales que impiden su formación descienden o no están presentes. En una misma persona pueden generarse, simultáneamente, cálculos que van desde el tamaño de la cabeza de un alfiler, o menores, hasta los que desarrollan 2.5 centímetros de diámetro o más.
Muchos de los cálculos, pero en particular los de un tamaño pequeño, pueden pasar desapercibidos. Otros, como los que tapan el uréter o alguno de los conductos por donde pasa la orina, pueden desencadenar una punción o un cólico renal en la región lumbar o parte más baja de la espalda, junto a los glúteos. Éste se singulariza por un dolor tan devastador, que la persona aquejada tiene que doblase sobre su cuerpo; después de presentarse, la trayectoria abarca espalda, abdomen y, en ciertos momentos, los genitales y la cara interna del muslo. Los cálculos localizados en la vejiga urinaria irradian el dolor hacia abajo del ombligo. Cuando la piedra va en tránsito por el uréter, el individuo siente una imperiosa urgencia por orinar a cada rato. Fiebre, vómito, sangre en la orina, abultamiento del abdomen, náuseas y escalofríos son otras de las manifestaciones más frecuentes.
Las piedras formadas por estruvita, una amalgama de fósforo, magnesio y amoniaco, reciben también el nombre de cálculos infecciosos, porque aparecen nada más cuando hay una infección en la orina. En sentido inverso, un cálculo puede ser una respuesta a una infección de las vías urinarias. Ante una retención anormal de líquido, las bacterias se almacenan en la orina, por arriba del taponamiento, hasta convertirse en un proceso infeccioso; si la obstrucción permanece largo tiempo, la orina tiende a regresar hacia los canales interiores del riñón y, mediante la presión que ejerce sobre las paredes, puede producir una lesión grave mayor en el órgano afectado. En muy raros casos los cálculos de calcio derivan de enfermedades como el cáncer, la sarcoidosis, la acidosis tubular renal, el exceso de vitamina D o por un funcionamiento anormalmente alto de la glándula tiroides.
El carácter de este trastorno se determina por el cólico renal y la consiguiente trayectoria dolorosa por la región lumbar, en la ingle y testículos, cuando no hay otro motivo del que se tenga conocimiento. Los exámenes de orina en el laboratorio pueden detectar la existencia de pus o sangre o minúsculos cristales precursores de piedras. El hallazgo de los pequeños cálculos puede ocurrir cuando se realiza un análisis de orina por una circunstancia de otra índole. Los estudios complementarios se justifican sólo si el dolor va más allá de algunas horas o las manifestaciones descritas no dan certeza para formular el diagnóstico. De ser así, el siguiente paso consiste en reunir la orina de las últimas 24 horas y tomar muestras de sangre. A través del análisis de estas tomas se sabe qué cantidades de ácido úrico, cistina y calcio están concentradas por arriba de los valores considerados normales; además, puede detectarse la presencia de otros elementos que son también formadores de piedras. Cuando los cálculos son de calcio o de estruvita, una radiografía de abdomen puede mostrarlos. En un procedimiento más sofisticado, el urólogo o especialista en las vías urinarias recurre a la urografía endovenosa: inyecta un líquido radiopaco en una vena y espera hasta que la sustancia pasa por los riñones, para luego realizar una radiografía; en ésta se aprecia el tamaño y la forma de los cálculos de ácido úrico. Otras veces esta maniobra se ejecuta aplicando la sustancia por la uretra u orificio por donde se desecha la orina.
Dentro de la medicina convencional se dispone de diversas técnicas en el control de los cálculos. El rompimiento de las piedras de un centímetro hacia abajo, asentadas en la parte superior del uréter o en la cavidad baja del riñón que se comunica con éste, puede efectuarse mediante ondas de ultrasonido, con un aparato llamado litotritor; después de ejecutada la acción, las piedrecillas salen junto con la orina. Sin embargo, no siempre ocurre así y el médico se ve obligado a realizar un pequeño corte sobre la piel para eliminarlas. Cuando los cálculos están ubicados en la región baja de uréter, próximos a la vejiga, el procedimiento de extracción consiste en meter un tubo flexible por la uretra, que enseguida pasa por la vejiga, hasta que llega al punto de localización. Recurren a la cirugía sólo en caso de que sean demasiado grandes y obstruyan las vías urinarias; lo que puede traer como consecuencia, si no se atiende a tiempo, una serie de complicaciones, entre ellas una lesión extensa o la pérdida del riñón involucrado.

Efectos secundarios de los medicamentos.- Por razones aún incomprensibles, un gran número de especialistas en esta materia optan por procedimientos invasivos como la cirugía abierta, el litotritor o el endoscopio, a pesar de que los cálculos presentan un tamaño minúsculo, no causan cólico renal ni obstruyen las vías urinarias. Otros, más conservadores y menos ávidos de una respuesta rápida y transitoria, su tratamiento lo dirigen a la ingesta de fármacos. Sin embargo los medicamentos también tienen sus inconvenientes.
Ante un cólico renal, el tratamiento de elección de un médico consiste en administrar analgésicos opiáceos como la morfina. Con el uso frecuente de este medicamento los efectos colaterales son náuseas, vómito, mareos, sedación, depresión respiratoria, confusión, delirio, dependencia física y psicológica; además, estreñimiento, retención de la orina, cólico biliar, prurito, urticaria, latidos lentos del corazón, sabor amargo y sequedad de boca y baja temperatura corporal. Cuando la conformación de las piedras responden a un exceso de oxalatos de calcio y no van más allá de un centímetro de diámetro, recurren de inmediato a los diuréticos tiazídicos como la hidroclorotiazida, sola o en combinación con el amilorida. Sin embargo nadie escapa de las reacciones secundarias y adversas de este fármaco. Con su consumo pueden aparecer, en menor o mayor grado, dolores de cabeza, malestar general, dolor de pecho y espalda, latidos acelerados de corazón, angina de pecho, náuseas, anorexia, vómito, diarrea, estreñimiento, dolor abdominal, hemorragia gastrointestinal, desequilibrio electrolítico, gota, deshidratación, erupción, prurito; dolor en las piernas, calambres musculares, dolor articular; mareo, vértigo, insomnio, nerviosismo, confusión mental, depresión, somnolencia, impotencia, etc.
Si los cálculos son el resultado de una acumulación elevada de ácido úrico, la prescripción más común es el fármaco alopurinol, pero tampoco se está exento de los efectos indeseables: puede aparecer prurito, manchas y descamación de piel, fiebre, dolores articulares, inflamación de las venas, hepatitis, convulsiones de tipo epiléptico, mareos, náuseas, vómitos, diarrea e irritación gástrica. En los de estruvita, el medio está en los antibióticos, y, como se sabe ya, estos medicamento no sólo acaban con las bacterias nocivas, sino también con los microorganismos esenciales en el sistema de defensa del organismo.

INDICACIONES

1.- Si los oxalatos de calcio son la causa principal de los cálculos, elimine de su dieta alimentos como leche y sus derivados, ruibarbo, yogurt, espinacas, berros, cacao, almendras secas, nueces, higos secos, pimienta, miel sin refinar, semillas de ajonjolí, algas marinas, ejotes guisados y té.
2.- En casos donde los cálculos no presentan ninguna manifestación por lo pequeño de su tamaño y no hay bloqueo ni infección, el tratamiento es innecesario. Pero sí se debe tomar de 8 a 10 vasos de agua por día. Nunca bebidas embotelladas.
3.- Si los cálculos son el resultado de una acumulación de ácido úrico, evite los siguientes alimentos: carne de vaca, lentejas, sardinas en aceite, ganso, carne de borrego, ejotes, riñones, sesos, embutidos, jamón, carpa, anchoas, carne de cerdo, anguila, garbanzos, salmón, lengua de ternera, langosta, arenques, trucha, palomas, chícharos, pollo e hígado.

TRATAMIENTO ALTERNATIVO

1.- Para los cálculos por oxalatos de calcio: en un litro de agua hierva durante 15 minutos 30gr de arenaria, 30gr de flores de brezo y 20gr de pelos de elote. Tome de 3 a 4 tazas por día. Consuma abundante agua y alimentos como apio, cebolla y rábano.

2.- Para las piedras por ácido úrico: en un litro de agua hierva durante 15 minutos 40gr de corazoncillo, 20gr de guayaco, 20gr de licopodio y 10gr de hiedra terrestre. Tome de 3 a 4 tazas por día. Beba por lo menos 2 litros de agua a diario.

3.- Para los cálculos por estruvita: en un litro de agua hierva durante 15 minutos 30gr de hojas de nogal, 20gr de llantén y 20gr de lúpulo. Tome de 3 a 4 tazas por día. Es recomendable el consumo abundante de agua.

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