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Casi uno de cada 10 mexicanos adultos padece diabetes tipo 2

México, AgenciaID (15/11/2017).- De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la diabetes es una enfermedad crónica que implica un problema de salud pública; tan solo en 2014 estimó que 422 millones de adultos la padecían, esto es 314 millones más personas que en 1980.

En el caso de México, es significativo el crecimiento de las personas a las que se les ha diagnosticado. Las cifras alarman, pues los últimos indicadores oficiales señalan que la padece al menos 9.6 por ciento de mexicanos mayores de 20 años, que afecta a una de cada diez mujeres en gestación y empiezan a observarse signos preocupantes para infantes y adolescentes.

Bajo este contexto, en México la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino (ENSANUT) cita que de 2012 a 2016 es el periodo con mayor prevalencia de personas con diabetes: en el 2006 se diagnosticó que el 7.2 por ciento de los mayores de 20 años eran diabéticos; en 2012 el porcentaje subió a 9.2, mientras que en 2016 el muestreo arrojó que 9.4 de la población no menor de edad la padece. Este porcentaje significa que casi uno de cada 10 mexicanos enfrenta el problema.

De este porcentaje de mexicanos, la prevalencia es mayor en mujeres, ya que la padece 10.3 por ciento, contra el 8.4 por ciento de los hombres que presentan esta enfermedad. En ambos casos es más frecuente entre los 60 y 69 años de edad.

En este punto es importante enfatizar la constancia en mujeres más que en hombres a nivel nacional y también en localidades urbanas; es decir se presentó 10.5 por ciento en femeninas y el 8.2 en hombres. Mientras que en sitios rurales se presenta en 9.5 por ciento en mujeres contra el 8.9 por ciento en varones.

Una persona desarrolla diabetes cuando el páncreas no produce la hormona de la insulina cuantitativa o cualitativamente en términos adecuados. La insulina es una hormona que actúa como una llave que abre la cerradura de las puertas de las células del cuerpo para que la glucosa o azúcar en la sangre pueda entrar y se utilice como energía. En caso de insuficiencia, la glucosa se queda en el torrente sanguíneo y deriva en diabetes.

Como parte del diagnóstico de esta enfermedad crónica figura un estilo de vida poco saludable, obesidad o sobrepeso, poco ejercicio, una alimentación rica en azúcares y grasas, y la predisposición genética a la diabetes.

De igual manera, la diabetes es una de las cuatro enfermedades no transmisibles (ENT), por lo que forma parte de los padecimientos seleccionados por los dirigentes mundiales para actuar pronta y prioritariamente por las complicaciones que ocasiona.

De acuerdo con la ENSANUT 2016, 54.5 por ciento de la población diabética reportó visión disminuida, el 11.2 presenta daño en la retina, 9.95 pérdida de la vista, 9.1 úlceras y 5.5 amputaciones.

Asimismo, el 41.2 por ciento reportó ardor, dolor o pérdida de la sensibilidad en la planta de los pies, 2.4 presentó no poder caminar más de seis minutos sin sentir fatiga. De igual modo el 16 por ciento reportó haber estado hospitalizado por más de 24 horas.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) puntualiza que antes de que la diabetes se manifieste, casi siempre hay una condición médica llamada “prediabetes”; esto es que los índices de la glucosa en la sangre son mayores que los normales, pero no lo suficientemente altos como para diagnosticar diabetes.

Cita que, si en un examen de detección los resultados datan a prediabetes, debe realizarse otro estudio y, si esto se comprueba se deberán tomar las medidas necesarias para controlarla ya que once de cien personas con prediabetes desarrollarán diabetes en los próximos tres años.

Cuando una persona ya fue diagnosticada con diabetes ya sea tipo 1 o 2, puede presentar complicaciones en diversas partes del organismo y aumentar el riesgo de muerte prematura. Entre las posibles complicaciones van desde ataques cardiacos, accidentes cerebrovasculares, amputación de piernas, hasta pérdida de visión y daños neurológicos, así como insuficiente renal. Además, si se presenta durante el embarazo y no se controla adecuadamente, incrementa el riesgo de muerte del bebé y otras complicaciones.

El punto crucial para vivir con diabetes consiste en un diagnóstico temprano ya que entre más tiempo se tarde una persona en saber si es diabético o no, peores serán las consecuencias para la salud. También cita la OMS que, en el caso de las personas ya diagnosticadas, hay intervenciones que ayudarían a mejorar sus resultados: estos son el control de la glucemia mediante dieta, actividad física, de ser necesario medicación, controlar la tensión arterial y lípidos para reducir el riesgo cardiovascular; además de exámenes periódicos para detectar daños oculares, renales y en pies.

Por ello el IMSS recomienda que para retrasar o prevenir para siempre la diabetes se debe seguir una alimentación basada en el Plato del Bien Comer, evitar refrescos, jugos embotellados y comidas rápidas, así como cuidar el tamaño y cantidad de los alimentos que se consume. (Agencia ID)

 

En 5 años se registraron 8 mil embarazos de adolescentes en Colima

Colima, México, Avanzada (19/10/2017).- El Programa Para la Atención de Niños, Niñas y Adolescentes en Riesgo (PANNAR) dependiente del DIF estatal en Colima reportó que durante el periodo de 2010 al 2014 se registraron 6 mil 947 casos de embarazos en adolescentes.

Lo anterior se desprende de las estadísticas con las que cuenta el PANNAR y que están disponibles en la página electrónica de dicho programa, y en la cual no aparecen las cifras que corresponde a los tres últimos años.

De acuerdo a la información durante el 2010, los servicios de Salud atendieron mil 929 casos de embarazos en adolescentes, de esos, 782 fueron en Tecomán, 286 en Colima, 599 en Manzanillo, 58 en Cuauhtémoc, 49 en Armería, 43 en Villa de Álvarez, 42 en Comala, 32 en Coquimatlán, 24 en Minatitlán y 14 en Ixtlahuacán.

Mientras que en el 2011 se registraron mil 378 casos, de los cuales 690 fueron en Tecomán, 226 en Manzanillo, y 126 en Colima.

De esos mil 378 casos de embarazos en adolescentes, uno correspondió a una menor de 11 años, 3 de 12 años, 18 de 13 años, 59 de 14 años, 158 de 15 años de edad, 293 de 16 años de edad, 417 de 17 años de edad y 429 de 18 años de edad.

En el 2012 se contabilizaron mil 385 casos, de esos, 485 fueron en Tecomán, 322 en Colima, y 232 en Manzanillo, el resto de los casos se distribuyen en los siete municipios restantes.

En el 2013 hubo mil 256 casos, de los cuales en 12 casos las madres tenías 13 años de edad, en 45 casos tenían 14 años de edad, en 125 tenía 15 años de edad, 279, 16 años de edad, 401, 17 años de edad y 394 18 años de edad.

Por último, en el 2014 el PANNAR registró 999 casos, de esos 331 fueron en Tecomán, 303 en Manzanillo, y 103 en Colima. De los 999 casos, en 8 la madre tenía 13 años de edad, en 40, 14 años de edad, en 108, 15 años de edad, en 213, 16 años de edad, 288, 17 años de edad, y en 275, 18 años de edad.

Los datos que corresponden a los tres últimos años, es decir, 2015, 2016 y los meses que han transcurrido de este 2017 no están disponibles.

 

 

 

Cada año se registran 40 mil nuevos de insuficiencia renal en México

México, Agencia ID (25/09/2017).- El último estudio de Epidemiología de la Insuficiencia Renal en México, realizado por la Secretaría de Salud (Ssa), informa que al año se registran 40 mil nuevos casos del padecimiento. Y de acuerdo con el Sistema de Datos Renales de Estados Unidos, en ningún otro país existen niveles tan altos de la enfermedad.

“La insuficiencia renal se define como la pérdida progresiva e irreversible de las funciones de los riñones, cuyas causas son variadas. Entre las principales están la diabetes y la hipertensión arterial no controladas”, explica el doctor Víctor Argueta Villamar, adscrito al Servicio de Nefrología del Hospital General de México de la Secretaría de Salud.

Asimismo, resalta que se trata de un padecimiento que al inicio no causa síntomas, sino hasta fases avanzadas. Sin embargo, un primer indicador es la proteína albúmina, que escapa de la sangre y se vierte en la orina, y ello revela la existencia de lesiones en las estructuras más delicadas del riñón. “La condición, conocida como albuminuria, sólo puede detectarse mediante un análisis de orina y si su nivel es superior a los 150 miligramos podemos hablar de enfermedad renal, en especial cuando el paciente tiene diabetes”.

Los trastornos que pueden generar la albuminuria inflaman las unidades funcionales de los riñones, llamadas glomérulos. “En algunas personas solo es una circunstancia temporal, como suele ocurrir durante los primeros tres meses de la gestación. No obstante, en otros casos es progresiva y destruye los glomérulos; en consecuencia, se desarrolla insuficiencia renal.

En la etapa temprana del padecimiento la eficiencia en el filtrado disminuye, lo que ocasiona que las proteínas sanguíneas se excreten a través de la orina. Más adelante, los riñones pierden la posibilidad de remover los desechos de la sangre.

Cuando la pérdida de albúmina es importante, la persona presenta retención de líquidos, ya que la proteína permite que el agua salga de los capilares, lave el exterior y regrese limpia con el fin de trasladar los productos de desecho de las células. A este proceso se le llama presión oncótica o de proteínas.

“La pérdida excesiva de proteínas provoca que la presión oncótica no se efectúe, por lo que el agua se queda fuera de los capilares y ello se manifiesta clínicamente como edema. El afectado lo refiere como hinchazón en cara, ojos y piernas; esto ocurre cuando se elimina una cantidad superior a los tres gramos de albúmina.

“En consecuencia, los riñones van perdiendo, en forma progresiva, su capacidad de limpiar la sangre, excretar desechos, concentrar la orina y conservar los electrolitos. Además, en el momento en que la cantidad de toxinas acumuladas en el torrente sanguíneo son incompatibles con la vida, se requieren tratamientos sustitutivos de la función renal, como la diálisis, la hemodiálisis y el trasplante.

Por todo lo anterior es fundamental resaltar que cuando el paciente es diagnosticado y tratado en forma muy temprana, la lesión glomerular puede revertirse. “De hecho en más de 50% de los casos puede lograrse, de ahí la urgencia de que la población en general, los médicos, las enfermeras y los pacientes comprendan que a la albuminuria no debe restársele importancia”, acota el doctor Argueta Villamar. (Agencia ID)

Tratamiento quirúrgico controla la diabetes tipo 2 en más de 85% de pacientes

México, AgenciaID (21/08/2017).- La práctica de la cirugía metabólica o bariátrica ha demostrado ser eficaz en el control de la diabetes tipo 2 de pacientes con obesidad moderada. “esto ocurra debido a que el procedimiento impide que los alimentos pasen por la primera porción del intestino delgado, lo que da lugar a modificaciones en las hormonas que regulan la glucosa”, refiere el doctor Fernando Serrano Berry, especializado en cirugía de obesidad adscrito al Hospital ABC, ubicado en la Ciudad de México.

Resalta que la cirugía permite la remisión de los síntomas de la diabetes en más del 85 por ciento de los pacientes, así como una mejoría notable en el porcentaje restante. “Si bien este tipo de intervención se realiza desde hace más de 30 años en Estados Unidos, apenas hace cerca de 20 años se publicaron los primeros estudios serios que garantizan el éxito del procedimiento en las personas con poco sobrepeso”.

En este contexto, destaca que la cirugía bariátrica tiene su fundamento en la práctica de la intervención quirúrgica para tratar la obesidad, es decir, el bypass gástrico, pues se observó que quienes eran sometidos a esta intervención quirúrgica mejoraban considerablemente las enfermedades adicionales que sufrían. Por ejemplo, diabetes, incremento en la concentración de grasas en sangre y síndrome metabólico.

Por ende, está comprobado que tal procedimiento quirúrgico es capaz de modificar el curso clínico de la diabetes. Incluso, los seguimientos realizados a los pacientes por un periodo mayor a 15 años comprueban que quienes fueron intervenidos no sólo han dejado el tratamiento, sino que las complicaciones propias de la enfermedad no se han presentado.

“Por dichas razones, se considera que la cirugía metabólica es un procedimiento recomendable para el paciente con obesidad y diabetes. Debido a mecanismos que aún no están claramente entendidos, ocurren cambios en la secreción de algunas sustancias enzimáticas que tienen influencia en el metabolismo del azúcar”, resalta el doctor Serrano Berry.

Por otra parte, se ha demostrado que el efecto antidiabético de la técnica quirúrgica es de tipo primario y no la consecuencia de que el paciente pierda peso, como inicialmente se creyó. “A diferencia de la operación bariátrica o el bypass gástrico, la cirugía metabólica puede realizarse en pacientes con un Índice de Masa Corporal (IMC) menor a 35, pues el objetivo de la misma es el tratamiento de la diabetes y no de la obesidad”, aclara el experto.

El doctor Serrano Berry detalla que la cirugía metabólica requiere dos tipos de intervenciones de bypass. El primero es gástrico, es decir, consiste en la reducción del tamaño del estómago. Y el segundo es denominado duodeno-yeyunal, con el que se excluye el tránsito de los alimentos en las primeras porciones del intestino delgado, porque ello genera cambios en las hormonas y los receptores ubicados en esta área y tal acción repercute en el control de la glucosa.

De esta manera, dos de los grandes problemas del paciente con obesidad pueden ser controlados. Se estima que cerca del 90 por ciento quedan sin diabetes aparente, y un porcentaje mayor al 92 por ciento regulariza su hipertensión al perder peso.

El doctor Serrano Berry aclara que ya está comprobado que funciona la cirugía metabólica en pacientes con diabetes tipo 2, aunque es importante tener presente que las personas sólo pueden ser intervenidas si son menores de 65 años y tienen menos de ocho años con la enfermedad. (Agencia ID)

Cada año, 40 mil nuevos casos de mexicanos con enfermedad renal crónica

México, AgenciaID (05/08/2017).- Según información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad renal crónica afecta al 10 por ciento de la población mundial. Y de acuerdo con el último estudio Epidemiología de la Insuficiencia Renal en México, realizado por la Secretaría de Salud (Ssa), cada año se suman 40 mil casos nuevos.

“La ausencia de un diagnóstico temprano genera consecuencias graves, pues la pérdida progresiva del funcionamiento de los riñones deriva en un pronóstico mortal. De hecho, la enfermedad renal crónica tiene cinco estadios, en el último de ellos ya se requieren procesos de diálisis”, refiere el doctor Víctor Argueta Villamar, especializado en Nefrología en el Hospital General de México de la Ssa (donde también labora).

Agrega que el problema es que muchos pacientes llegan a consulta con el especialista indicado cuando hay poco por hacer, es decir, el padecimiento se encuentra en fases avanzadas. “Lo ideal es brindar tratamiento en etapas tempranas para prevenir que la enfermedad evolucione a insuficiencia renal crónica”, recomienda el también catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y de la Universidad Anáhuac.

El doctor Argueta Villamar explica que el primer paso es determinar si se trata de enfermedad renal primaria o secundaria a una enfermedad que dañe la función renal. Las causas más frecuentes son la diabetes y la hipertensión arterial, “lo que nos obliga a controlar estos padecimientos en forma muy cuidadosa”.

Posteriormente, explica, es necesario valorar la condición del paciente a fin de impedir que exista un daño mayor, para lo cual es preciso solicitar análisis clínicos de forma periódica. Esta información permite al especialista diseñar un esquema de tratamiento, a base de medicamentos y una dieta muy específica, que mantenga al paciente en condiciones satisfactorias.

En la primera etapa hay una pérdida mínima de la función renal, por lo que es fundamental controlar la hipertensión y la diabetes para impedir que el deterioro de los riñones sea mayor. Si el paciente se encuentra en la segunda, donde el daño a estos órganos es de leve a moderado, se requiere, además, determinar la existencia de infecciones asociadas o un consumo de sustancias tóxicas y automedicación.

En el tercer estadio, los riñones ya han perdido la capacidad de eliminar una enorme cantidad de toxinas, por lo que es fundamental revisar lo que el paciente come. Se le diseña un régimen alimenticio personalizado, acorde a su condición renal, edad, peso y estatura.

La cuarta fase se define como la etapa previa a la necesidad de emplear los procedimientos de diálisis. Además, se caracteriza por el deterioro progresivo de la capacidad funcional de los riñones para limpiar la sangre de impurezas, hasta prácticamente un 80 por ciento.

“Los medicamentos que requiere el paciente son múltiples. Tienen que manejarse antihipertensivos; si es diabético insulina (no se usan hipoglucemiantes orales); complementos alimenticios (como hierro, calcio, ácido fólico y complejo B); fármacos que modifiquen el metabolismo del calcio y el fósforo, así como eritropoyetina, sustancia que favorece la producción de glóbulos rojos”, detalla el nefrólogo.

Si en el estadio tres y cuatro, pero principalmente en este último, manejamos cuidadosamente la dieta y los medicamentos, es posible retrasar varios años la llegada de la insuficiencia renal crónica terminal.