Crisis humanitaria en Colima

Suena catastrófico el término, sin embargo lo es.

Nuestro colaborador de “Avanzada”, el general José Francisco Gallardo Rodríguez, lo publicó la semana pasada: hizo una amplia exposición de motivos por los cuales nuestro estado se encuentra sumergido en esta crisis humanitaria documentada por los observatorios internacionales, que han hecho un análisis de la situación en la que se encuentra nuestro país y lo considera uno de los estados (nación) más violentos del mundo.*

Luego de la "alerta máxima" de viaje emitida por el Departamento de Estado de Estados Unidos, se colocó sobre el territorio colimense una lápida que acuña un epitafio económico de devastación y miseria para las próximas generaciones.

Pasaron dos presidentes de la república, siete secretarios de gobernación, cuatro gobernadores en el estado, ocho secretarios generales de gobierno, cinco procuradores de justicia, varios batallones, pelotones, regimientos de la milicia por Colima para "combatir" la inseguridad, pero ni siquiera pudieron contenerla.

Al ser Colima considerado "nivel 4" en la escala de violencia, tocamos fondo en esta materia. No hay más.

Observo el trabajo cotidiano del gobernador y su desempeño es sumamente pobre.

Declaró que dedicaba ochenta por ciento de su tiempo a hacer política. ¿Para qué? Su obligación es garantizar la seguridad de sus habitantes, para eso se le paga. Sus resultados son pésimos. Por decoro debería renunciar, pero como esto no lo tiene considerado en su agenda porque de eso vive, por lo menos debería reconsiderar las prioridades del estado.

Los actores políticos de "oposición" omisos en su responsabilidad, peleando por su próxima posición en el "servicio público", evitan enfrentamientos con la autoridad para así garantizar el jugoso cobro en la nómina.

Las cámaras empresariales (salvo alguna), sumisas, aceptan que asesinen a sus clientes, a sus colegas, a sus compañeros de vida.

Las personas desaparecidas se incrementan en número, los feminicidios imparables, huérfanos, deudos, viudas que lloran a sus muertos, esos que Nacho no ve ni oye.

Como sociedad nos dejamos solos, nos abandonamos. Olvidamos que la semilla que sembremos hoy será el fruto que cosecharemos mañana.

Y por las claras muestras de indiferencia, veo para Colima un futuro reducido a cenizas. De donde nos levantaremos, no sé cuándo ni quienes, pero sucederá.


* El texto del general Gallardo al que se hace referencia puede ser consultado en el siguiente enlace: http://diarioavanzada.com.mx/index.php/opinion/22477-crimenes-de-lesa-humanidad