Vislumbres. Entrada

Vislumbres. Entrada
Aun cuando el tema que abordaré hoy no tiene una carga noticiosa, ni ofrece el glamur de los artistas, ni describe los avatares candentes de los políticos, quiero sacarlo a la luz porque tiene mucho qué ver con los procesos de que se valen los cronistas para escribir lo que mañana será historia.
XL Congreso.-
En este sentido cabe mencionar que desde el domingo 3 hasta el viernes 9, seis elementos de nuestro estado estuvimos participando en el XL Congreso Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, celebrado en Cancún, Quintana Roo, convirtiéndonos, sin querer, en la delegación proporcionalmente más numerosa porque siendo sólo 10 los municipios de nuestra entidad, representamos el 60 por ciento de la misma, y ninguna otra delegación estatal se acercó a ese porcentaje.
Aun cuando, insisto, estos detalles no sean del interés de algún segmento de nuestros lectores, quiero destacar que quienes hemos tenido la oportunidad de asistir a esos congresos, lo hacemos llevando la representación de nuestros municipios y hablamos, frente a decenas de cronistas del resto del país, frente a los medios y frente al público que se da cita en los foros, de algunas particularidades de la historia, los paisaje y personajes del ámbito que representamos. Tarea que realizamos con el mayor interés pese a que numerosas ocasiones nuestras autoridades municipales se niegan a brindarnos siquiera el costo de nuestros pasajes.
Alcaldes omisos.-
No pretendo, con lo anterior, que ni mis compañeros ni yo nos “levantemos el cuello” ante los lectores por hacer lo que nos gusta hacer, pero sí señalar que, lamentablemente, aunque por ley formamos parte del organigrama de cada uno de los municipios locales, algo ha ocurrido en la perspectiva de nuestros alcaldes, pues en las dos últimas administraciones, como si se hubieran puesto de acuerdo, la mayor parte de los 10 que se fueron y los 10 que ahora están no nos han apoyado prácticamente en nada y se han hecho de oídos sordos para aportar los mínimos apoyos que requerimos tanto para publicar nuestros libros (individuales o colectivos), como para acudir a dichos congresos y otros eventos similares, pero más cercanos, sin que, por lo visto, les importe la difusión cultural que realizamos.
Tenemos, por ejemplo, terminados desde hace más de un año, dos libros colectivos que no hemos podido publicar, debido a que aun cuando hace diez meses se le hizo a cada alcalde una solicitud formal para aportar siete mil doscientos pesos para su edición, es fecha que sólo Horacio Mancilla y José Guadalupe García Negrete, alcaldes de Minatitlán y Tecomán, han autorizado ese apoyo. Apoyo que, cabe aclarar, no es para que nos paguen a nosotros, ni para que nos quedemos con los libros que se produzcan, sino para que cada Ayuntamiento reciba cien ejemplares de esos libros, para que los distribuyan entre sus gentes, dando preferencia a las bibliotecas municipales y escolares que en cada municipio existen.
El más antiguo de estos libros se titula Migraciones Familiares Entre los Estados de Colima, Jalisco y Michoacán, y el más reciente, Rostros Elementales. El primero contiene diferentes testimonios que fueron obsequiados por 24 compañeros de las tres entidades mencionadas, relativos al hecho incontrovertible de que, desde hace muchísimos años, la migración han sido un fenómeno social de grandes proporciones que ha transformado nuestras localidades, y que (por hablar de nuestro entorno más cercano) hoy se manifiesta con mayor énfasis en el crecimiento poblacional en las cabeceras municipales de Manzanillo y Villa de Álvarez; así como hace seis décadas se comenzó a manifestar en Armería y Tecomán. Pueblos que por aquellos años eran diminutos pero que se estaban convirtiendo en verdaderos emporios agrícolas y demandaban gran cantidad de mano de obra. Mano de obra que fue necesario invitar o traer de muchas otras partes.
El segundo de esos dos libros (titulado Rostros Elementales), fue elaborado exclusivamente por 15 colegas de Colima y contiene más de 60 biografías de otros tantos paisanos del siglo pasado que, desde la profesión u oficio que cada uno de ellos tuvo, hicieron notables aportes a la vida de los pueblos donde nacieron, o a los que por la vía de la emigración llegaron. Pero no hemos podido publicar ninguno porque, como dije, 8 de los 10 alcaldes en turno, han hecho caso omiso a nuestras solicitudes.
Más acciones.-
Tenemos ya casi listo para publicar también otro libro colectivo que resultó del Sexto Coloquio Regional de Crónica, Historia y Narrativa que, promovido por nuestra Asociación, se realizó en enero pasado en el pueblo mágico de Jiquilpan, Michoacán, donde nos coordinamos con el Consejo Municipal de la Crónica de allá mismo, y con la Universidad de la Ciénega de Chapala, sita entre Sahuayo y Jiquilpan. Ese otro tercer libro se titula Literatura Vernáncula en los Estados de Colima, Jalisco y Michoacán. Y contiene, entre cuentos, relatos y ensayos, 28 trabajos que de muchos diferentes modos hablan de la literatura hecha como quien dice en casa, y que fueron entregados, sin afán de lucro, por colegas de las tres entidades. Pero ¿qué vamos a hacer con este otro nuevo libro si para los otros dos sólo hemos recibido las aportaciones de únicamente dos alcaldías?
Muy al margen de que los alcaldes en cuestión se decidan a brindarnos su apoyo para esas publicaciones, es claro que nosotros seguiremos trabajando, como lo siguen haciendo tres compañeros que carecen de nombramiento oficial, y como lo estuvieron haciendo otros tres que sólo lo recibieron a mediados de este año, no obstante que las actuales autoridades municipales iniciaron funciones el 16 de octubre de 2015.
Ahora bien, todo esto que expongo no deriva de ningún acuerdo de asamblea o cosa parecida, sino porque personalmente me duele constatar que hay una muy notable indiferencia de nuestras actuales autoridades municipales tanto por el registro, como por la difusión impresa de nuestra historia cercana, quizá porque siendo ellos muy jóvenes crecieron con los jueguitos electrónicos, estudiaron en la Wikipedia, se comunican con los “teléfonos inteligentes” y consideran que los libros ya son objetos de museo.
Próximo Coloquio.-
Independientemente, pues, de que nuestros alcaldes hagan los aportes que les corresponde hacer, el 30 de agosto pasado publicamos la convocatoria para realizar el Séptimo Coloquio Regional de Crónica, Historia y Narrativa, que Dios mediante llevaremos a cabo el segundo sábado de febrero de 2018, en Tuxpan, Jal., “Ciudad de la Fiesta Eterna”, bajo el tema genérico Fiestas, tradiciones y devociones populares en los Estados de Colima, Jalisco y Michoacán. Un tema sobre el que, evidentemente, hay mucho qué decir y estudiar.
A este Séptimo Coloquio estamos invitando a participar no sólo a los cronistas, historiadores y relatores digamos “profesionales”, que existan en esa tercia de estados, sino a cualesquier persona que, sabiendo redactar, esté en la disposición de ponerse a describir las fiestas civiles o religiosas que tradicionalmente se lleven a cabo en el lugar que radiquen. Así que, si algunos de los lectores tienen interés en participar, pueden buscar, por su título, la convocatoria que menciono en el internet, o enviar, por ejemplo, su solicitud a mi correo electrónico (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) y con muchísimo gusto les enviaré una copia al suyo.
Asuntos finales.-
Estamos, como bien se sabe, iniciando la conmemoración de nuestras “Fiestas Patrias”. Efemérides frente a las que, por la cercanía que guardan en el calendario civil, muchas de las personas piensan que fueron casi simultáneas, llegando al extremo de creer que “la muerte de los Niños Héroes”, conmemorada el día 13 de septiembre, estuvo íntimamente vinculada con “el Grito de Independencia”, pero sin darse cuenta que entre uno y otro eventos transcurrieron 37 años.
De igual manera casi todos los que tuvimos oportunidad de asistir a las escuelas primaria y secundaria sabemos, en lo general, qué fue lo que ocurrió en el lapso de la Guerra de Independencia en nuestro país. Pero ¿cuántos saben o tienen idea de lo que ocurrió en ese mismo lapso en nuestra querida Colima y si hubo paisanos o ancestros nuestros participando en esa guerra?
Para indagar un poco al menos de cuanto aconteció durante el proceso de la Guerra de Independencia, pasé casi dos años (2008 y 2009) revisando antiguos libros y viejos legajos que se refieren a esos hechos y, en septiembre de 2010, tuve el gusto de ver publicado un libro sobre ese tema, que patrocinó la Secretaría de Cultura, encabezada entonces por Rubén Pérez Anguiano.
Se tiraron 1000 ejemplares, de los que a mí me dieron 100. Y éstos ya hace mucho que se me terminaron. Pero no sé qué fue de los otros 900 con que se quedó la dicha Secretaría. No obstante lo anterior, el próximo lunes 18 estaré dando una breve charla sobre La Guerra de Independencia en Colima, en el Archivo Histórico del Municipio de Colima (frente a la puerta sur del Teatro Hidalgo) en punto de las 8 de la noche. Charla a la que todos ustedes, lectores, están cordialmente invitados.