Con 660 asesinatos en 10 meses, Colima ya rebasó la cifra de todo el año pasado


Colima, México, Avanzada (21/11/2017).- En los primeros diez meses del presente año, esta entidad ya rebasó la cifra de homicidios dolosos que registró durante todo 2016, según los datos que dio a conocer este martes el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

Conforme a la información recabada por el organismo desde las procuradurías y fiscalías de los estados, durante el año anterior se cometió en Colima un total de 607 asesinatos, mientras que del 1 de enero al 31 de octubre de 2017 ya fue contabilizada la cantidad nunca ante vista de 660 actos de privación de la vida, lo que arroja un promedio diario de 2.17 casos.

Así también, los 71 homicidios registrados en octubre constituyen un repunte de la violencia en comparación con agosto y septiembre, en los que hubo 60 y 51 crímenes, respectivamente, en tanto que los meses de junio y julio se mantienen como los más sangrientos con 99 y 97 asesinatos.

A lo largo de los primeros 21 meses del periodo de gobierno de José Ignacio Peralta, de febrero de 2016 al 31 de octubre de 2017, se cometieron mil 236 homicidios, contenidos en 1060 carpetas de investigación, cifra que rebasa las 940 carpetas abiertas por asesinato durante todo el sexenio previo.

Al igual que en 2016 Colima ocupó el primer lugar nacional en la incidencia de este delito, con una tasa de 71.22 casos por cada cien mil habitantes, durante los diez primeros meses de este año se mantiene también a la cabeza de la clasificación de los estados más violentos, ahora con una tasa de 75.42.

Muy lejos, le siguen los estados de Guerrero, con una tasa de 53.34, Baja California Sur (50.50), Baja California (48.35), Sinaloa (38.09), Chihuahua (34.06), Zacatecas (30.30), Morelos (26.15), Michoacán (21.85) y Oaxaca (19.06).

 

Trabajadores de la zafra en Colima: retrato de la miseria

Colima, México, Avanzada (11/11/2017).- Sus caras reflejan la miseria en la que viven, son los nómadas del siglo XXI. Hombres, mujeres y niños que buscan mejores oportunidades de trabajo en cada estado; son los jornaleros que llegaron al municipio de Cuauhtémoc hace algunos meses para sacar adelante la temporada de zafra.

Muchos, la mayoría ya se fueron, regresaron a sus lugares de origen a vivir en la sierra de Veracruz o a internarse en pueblos perdidos en Guerrero, para ellos da igual en dónde estén, pero hay otros, alrededor de 10 familias que decidieron quedarse, son aquellos padres que quieren que sus hijos terminen sus estudios para que puedan sostener una familia con más de 50 pesos al día, como actualmente lo hacen ellos.

Los trabajadores de caña, llega todos los años al municipio de Cuauhtémoc, se instalan en los albergues del Cóbano, el Trapiche o en Quesería en donde viven bajo deficientes condiciones de higiene y privacidad, las mujeres y los hombres solo acuden al médico cuando se sienten muy mal y esa condición no merma su actividad física en las labores del campo.

Sin importar en qué condiciones de salud se encuentre, los hombres de la caña, saben que debe de salir a trabajar, un día en su casa, es un día sin paga y no pueden darse el lujo de eso: sus cuatro, cinco, seis, siete u ocho hijos tienen que comer, de todas las cosas necesarias para un buen desarrollo infantil, por lo menos eso les garantizan, lo demás no se puede, es raro cuando los niños tienen calzado nuevo, casi siempre andan descalzos, a pie a raíz, como dicen en sus pueblo.

Se viste con la ropa que tienen desde hace años, o en algunos casos familias de las poblaciones donde se instalan les regalan algunas prendan que utilizan todo el año hasta que vuelve a venir la temporada de zafra.

Sus caras morenas, quemadas por el sol, sus dientes amarillos, podridos en algunos casos, las panzas de los niños pronunciadas, contrastan con las viviendas, con el estilo de vida de los productores de caña, con los trabajadores del Ingenio de Quesería: para los campesinos, para los más pobres de los pobres, siempre es lo mismo, salarios raquíticos que apenas les permiten medio a comer a su familia; ello no ven las bondades de la temporada de zafra, no disfrutan cuando fue una buena cosecha porque ésta no se refleja en sus bolsillos.

Los que se quedan cuando terminó la temporada de zafra, trabajan en lo que pueden, algunos como ayudantes de albañiles, las mujeres cortando jitomate, en el campo siempre, “esto es mejor que regresar a donde vivimos, aquí los hijos van a la escuela, allá está muy lejos”, dice Dorotea, una de las pocas mujeres que viven en el albergue.

Los jornaleros y en algunos casos sus hijos trabajan hasta 11 horas seguidas, el sol, el calor, no son ningún factor para que se detenga su trabajo; a veces desde las seis de las mañana ya se encuentran en los campos.

Pocas veces comen carne, tal vez en alguna ocasión cada quince días, el pollo procuran tenerlo dentro de su alimentación una vez por semana, pero los ejotes, nopales, huevo, papas, las parotas, los guamúchiles, las tortillas frías no pueden faltar en su menú… la leche “esa es solo para los niños” dice Adelina, quien muestra un grave deterioro en sus encías, pero a ella lo que más le molestan son sus manos: las reumas no la dejan en paz y así tiene que salir a trabajar y regresa a lavar a mano la ropa de sus hijos y a tortear.

En el Albergue del Trapiche, desde hace años vive una parte de los cortadores de caña junto con sus numerosas familias; las pequeñas vivienda que habitan les permiten tener únicamente dos petates para dormir, alguna cama de cemento y la ropa que usan.

La cocina está a fuera del pequeño cuarto, está al aire libre, las mujeres acomodan un montón de leña, algunas ollas y un comal para calentar la comida.

Es evidente la falta de servicios de salud. En el albergue no existe un espacio para la privacidad, ni para las necesidades elementales como el bañarse, las mujeres se bañas antes de que los hombres llegue del trabajo porque esa actividad la tiene que hacer al aire libre, alrededor de una gran pila que es la que les surte de agua.

Por contradictorio que parezca, las familias que se quedaron afirman que el pequeño cuarto en el que vive en el poblado de El Trapiche es más cómodo y caliente que su casa en la sierra veracruzana; sus condiciones de vida se mejoran cuando se vienen a trabajar en la zafra, y por ello cada año regresan, a pesar de que aquí está en la miseria, los que se van están listos para volver en noviembre y los que se quedan aguantarán en trabajos temporales con tal de que sus hijos tengan mejores condiciones de vida.

Así viven los nómadas del siglo XXI, los que trabajan sin descanso en el municipio cañero del estado.

Los enredos del gobierno anguianista ante la compra irregular de un terreno

Fotografía tomada de www.milenio.com/Jorge González Avilés.
Colima, México, Avanzada (27/10/2017).- En marzo de 2011, el gobierno de Mario Anguiano Moreno compró un terreno de 98 hectáreas en la comunidad Loma de Fátima, municipio de Colima, en la carretera a Manzanillo, en un precio de 59 millones de pesos, del que se dio un adelanto de 35 millones.

La adquisición fue hecha por instrucciones del propio gobernador y del entonces secretario general de Gobierno, Jesús Orozco Alfaro, a Adriana Santoyo Durán, viuda de un primo de Mario Anguiano: Germán Torres Anguiano, dueño del megapalenque de Villa de Álvarez, quien enfrentaba señalamientos de tener presuntos vínculos con narcotraficantes y fue asesinado en 2006 en el centro comercial Plaza del Sol de la ciudad de Guadalajara, Jalisco.

Cuatro años después, en 2015, el diario Milenio cuestionó al gobernador sobre esa compra irregular, ante lo que éste reconoció que hubo anomalías en el proceso, situación que motivó la cancelación del trato, pero hasta ese momento la parte vendedora no había devuelto la totalidad del dinero recibido como anticipo.

“Se ha regresado una parte (del dinero), no se ha regresado la totalidad”, manifestó Anguiano Moreno.

—¿Cuánto se ha regresado? —preguntó a Mario Anguiano el reportero de Milenio.

—No traigo ahorita el dato exacto, pero se ha regresado una parte. Lo que sí te digo es que si no se regresa, nosotros vamos a implementar un proceso legal en contra de quien hizo la operación y tiene la responsabilidad de regularizar. Eso que no quede una sola duda…

Sin embargo, hasta la fecha, más de seis años después de la operación, el gobierno de Colima no ha informado lo que ocurrió con el dinero restante: si fue devuelto a las arcas públicas o si se implementó un proceso legal contra quien hizo la operación.

Según el rotativo capitalino, el avalúo del terreno fue hecho por una empresa que no está registrada para tales menesteres, además de que la vendedora aparentemente no era la legítima propietaria.

A través de un oficio de fecha 23 de marzo de 2011, el director del Instituto de Vivienda de Colima (Ivecol), Óscar Alejandro Torres Contreras, pidió al secretario de Finanzas, Francisco M. Osorio Cruz, solicitó un anticipo de 35 millones de pesos con cargo a un crédito del Banco Interacciones para dar trámite a la adquisición del terreno, para lo cual “de acuerdo a las instrucciones del C. Gobernador del Estado, Mario Anguiano Moreno, y de la Secretaría General de Gobierno, Jesús Orozco Alfaro (sic)” anexó el avalúo practicado al inmueble por el arquitecto Carlos Guillermo Mercado Schulte.

La explicación ofrecida por el gobernador Mario Anguiano sobre las anomalías cometidas en el proceso de compra de ese terreno, que motivaron la cancelación del trato, es la siguiente:

“El instituto (Ivecol) determinó que era una zona apropiada para vivienda. Ahí habrá un parque tecnológico. Era para construir casas de gente que trabajara ahí. Al poco tiempo que se empezaron a hacer las operaciones, se empezaron a generar problemas por la adquisición. Primero, que traía un litigio legal. Hubo cuestionamientos de que el manejo no había sido limpio y transparente. Y un elemento más: cuando sale la política del gobierno federal en materia de vivienda, lo que te dice es que es un error que el gobierno ande desarrollando fraccionamientos lejos de la ciudad. Te cuesta muchísimo y generas una especulación sumamente delicada para el funcionamiento de la ciudad. Ante todo eso, yo como gobernador tomé una decisión: ‘Quiero que deshagan la operación. Y quiero que al instituto le regresen su dinero’, dijo Anguiano en la entrevista con Milenio.

El desenlace del asunto, no obstante, no ha sido abordado públicamente en ninguna de las auditorías ni se ha esclarecido si fue recuperada la totalidad del dinero entregado como anticipo.

Nacho ya superó a Mario en homicidios


Colima, México, Avanzada (21/08/2017).- En los primeros 21 meses del actual sexenio ya fue rebasado el número de homicidios dolosos cometidos a lo largo de los seis años del gobierno anterior en Colima, de acuerdo con los registros del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

Según esa fuente oficial, en el sexenio que encabeza José Ignacio Peralta Sánchez —cuyos primeros cien días correspondieron al interinato de Ramón Pérez Díaz— hasta el 31 de julio de este año se abrieron 976 carpetas de investigación por homicidio doloso, 36 más que las 940 registradas durante toda la administración de Mario Anguiano Moreno.

Si bien durante el actual sexenio se han contabilizado ya mil 144 víctimas de homicidio doloso en Colima, no fue posible compararlas con el número de víctimas del anguianismo porque el SNSP sólo presenta esos datos a partir de 2014, en tanto que en los años anteriores sólo se informan cifras de carpetas de investigación abiertas, que pueden corresponder a una o más víctimas.

Conforme a las estadísticas del SNSP, en julio de 2017 se registraron 97 asesinatos en la entidad, casi igual a los 99 ocurridos en junio, por lo que en los primeros siete meses del presente año ya suman 478 los homicidios.

Con estas cifras, Colima se mantiene en el primer lugar nacional de incidencia de homicidios dolosos, con una tasa de 53.22 casos por cada cien mil habitantes, casi cinco veces más que el promedio nacional, que es de 11.49 y muy por encima de su más cercano perseguidor, Guerrero, que registra una tasa de 37.48.

En las siguientes posiciones se encuentran Baja California (30.63), Sinaloa (28.67), Baja California Sur (28.65), Chihuahua (23.80) y Morelos (19.23). En los últimos lugares de homicidios dolosos están Yucatán (1.47), Aguascalientes (3.10), Hidalgo (3.97), Campeche (4.71) y Querétaro (4.90).

Víctor Manuel Cárdenas, un poeta defensor de los derechos de las mujeres

Colima, México, Avanzada (09/08/2017).- En sus últimas horas de conciencia, el poeta Víctor Manuel Cárdenas dedicó parte del tiempo a dos de los temas que marcaron su vida pública: la literatura y el activismo a favor de los derechos de las mujeres.

La tarde del miércoles 2 de agosto conversó telefónicamente por casi 40 minutos con la escritora Guillermina Cuevas, su amiga entrañable, a quien le expresó su entusiasmo por la nueva generación de poetas colimenses cuya publicación de sus obras él estaba impulsando a través de la colección “Parota de sal”, de la que era coordinador.

Durante la mañana del jueves 3 se reunió con las hermanas Carmen y Clementina Nava Pérez, fundadoras del Centro de Apoyo a la Mujer (CAM) que él presidía, con quienes comentó el preocupante aumento de feminicidios en Colima e intercambió puntos de vista sobre estrategias para empujar la aplicación de la Alerta de Violencia de Género (AVG) activada en junio anterior para cinco municipios del estado.

Poco tiempo después, alrededor de las 18 horas de ese jueves, el poeta sufrió un derrame cerebral —el segundo en menos de dos años— que terminó por causarle la muerte la mañana del domingo siguiente. Le sobreviven su esposa, Marisol López Llerenas Zamora, su hija y su hijo. Apenas un mes antes, el 5 de julio, había cumplido 65 años de edad.

Autor de una docena de libros publicados entre los años 1980 y 2015, Víctor Manuel Cárdenas recibió a lo largo de su trayectoria diversos premios nacionales e internacionales por su obra. Entre éstos destacan el Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino” (1981), el Nacional de Poesía “Ramón López Velarde” (2007), el Interamericano de Literatura “Carlos Montemayor” (2014) y el Premio Colima al Mérito en Artes (2016).

Sus principales poemarios son A la hora del fuego (1980), Zona de tolerancia (1989), Ahora llegan aviones (1994), Poemas para no dejar el cigarro (1999), Grandeza de los destellos (2003), Micaela (2008), Noticias de la sal (2012) y Bertha mira el infinito (2015). Algunos de ellos han sido traducidos a idiomas como alemán, francés, inglés, italiano, neerlandés o portugués.

A juicio de Guillermina Cuevas, quien mantuvo una amistad de cincuenta años con Cárdenas —desde que ambos ingresaron al Bachillerato 1 (entonces único) de la Universidad de Colima—, el poeta dejó tras su muerte “una obra muy vasta, muy hermosa, que tiene como esencia a Colima en todos los sentidos: en su flora, en su fauna, en las costumbres familiares, en los absurdos, en el poder político, en la injusticia; todas esas emociones, anhelos y sentimientos están en la poesía de Víctor”.

En suma, dice Cuevas, Víctor Manuel Cárdenas “fue honesto y nunca quiso esconder o velar situaciones familiares que podrían ser criticadas, fue directo a lo que es en verdad la vida, y en ese sentido yo creo que es una obra muy importante en la que entregó a Colima con mucho fervor todo lo que escribió; la poesía puede ser tan universal, pero si lo vemos detenidamente podemos reconocernos los colimenses en ese espacio, en ese contexto”.

De acuerdo con el poeta Carlos Ramírez Vuelvas, actual secretario de Cultura del gobierno estatal, con su última obra publicada, Bertha mira el infinito, Cárdenas evocó los momentos postreros de su madre a través de “un volumen tejido con jirones de la infancia y los recuerdos de una mujer convencida en llamar las cosas por su nombre” y sorprendió “uno de los momentos de madurez de su obra poética”.

A su vez, el escritor Avelino Gómez escribió en el diario digital Avanzada que el domingo pasado murió “el mejor poeta mexicano que Colima haya visto nacer, vivir y escribir en los últimos sesenta años”.

Expuso: “Victor Manuel Cárdenas se entregó y cantó a esta tierra con total compromiso con la poesía, pero también con la realidad. Sus poemas están anclados en el sentir de varias generaciones, en los acontecimientos nacionales y en los pequeños milagros cotidianos. Siendo fiel a la tierra, como se declaró Víctor en el título de una antología hecha a su gusto y medida, consiguió tocar y tañer el espíritu colimense que es, también, el de todo mexicano”.

Con estudios de Historia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Cárdenas fue desde 1982 miembro de consejo de redacción de la revista Tierra Adentro, de la que también fue director en el periodo de 2001 a 2008.

En Colima, fue coordinador de la colección de poesía “Parota de sal”, un proyecto iniciado en 2012 conjuntamente por la Secretaría de Cultura estatal, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la editorial Puertabierta Editores.

En cinco años se imprimieron doce títulos, la mayoría de poetas jóvenes, y Víctor Manuel Cárdenas dejó revisados y listos para su publicación dieciocho poemarios, que se encuentran en lista de espera.

“Esperamos que este trabajo que le costó mucho esfuerzo se vea concretado pronto; su última etapa fue muy hermosa porque estaba muy preocupado por las siguientes generaciones, creo que ese trabajo va a ser como una extensión de su propia obra”, refiere Guillermina Cuevas.

En entrevista, cuenta que en la última conversación telefónica que sostuvo con el poeta, éste le dijo que estaba cansado y creía que el calor lo estaba afectando, pero aún así se mostró emocionado por el descubrimiento de autores jóvenes colimenses que en su opinión estaban evolucionando de manera muy positiva.

Aunque buena parte de su tiempo lo dedicó a promover a los jóvenes, también contribuyó al rescate de autores colimenses de generaciones anteriores, al promover la reedición de obras de Juan Macedo López, Felipe Sevilla del Río o Rigoberto López Rivera.

Pero no había descuidado su obra propia. “La poesía siempre fue su prioridad, se perdió de muchas fiestas familiares, dedicaba mucho tiempo a la escritura; la última vez que hablamos me platicó que estaba escribiendo un poema muy extenso con una imagen que le provocó un tlacuache una noche cuando iba camino a su casa; supongo que estaba trabajando también en otros libros de poesía”, dice Cuevas.

Uno de los proyectos de Víctor Manuel Cárdenas, añade, era publicar sus obras completas y ya se encontraba en pláticas con una editorial española, pero estaba en proceso de recaptura de sus primeros libros, de los que no existen archivos electrónicos.

“Siempre entre bromas y cuestiones familiares, hablábamos de trabajo, de lo que estaba haciendo, de lo que planeaba hacer; el optimismo fue una de las grandes cualidades de Víctor. Después de la primera crisis de salud que tuvo estaba lastimado, pero se empeñó en seguir trabajando con mucha vehemencia, no quería aceptar que tenía esas limitaciones”.

En diferentes etapas, Cárdenas ocupó puestos públicos en áreas de cultura de Chiapas y Colima, e incluso intentó incursionar en la política cuando en el año 2000 fue candidato ciudadano del Partido de la Revolución Democrática (PRD) a presidente municipal de Colima, pero según Cuevas esta última “fue una experiencia muy terrible para él, vislumbrar la política no fue una forma de vida que le hubiera gustado, sufrió un desencanto y un desgaste”.

Abunda: “Algunos en Colima le adjudicaron un poder político que nunca tuvo, creo que si podríamos hablar de un defecto de él fue su honestidad, expresar su opinión abiertamente muchas veces le costó etapas de desempleo, pero siempre la poesía lo sustentó”.

De la cercanía que existió entre ella y Cárdenas, comenta:

“Muchas veces me hizo prólogos, presentó mis libros o yo presentaba los de él, era una especie de complicidad y apoyo; también tenía la confianza conmigo y me daba un libro para que le revisara y sugiriera algunas precisiones o correcciones; siempre fue una obra muy compartida e intereses comunes, una fraternidad, una manera de compartir incluso también la vida familiar, la crianza de los hijos, reuniones”.

Después de su añeja amistad, Guillermina Cuevas dice que la muerte de Víctor Manuel Cárdenas constituye para ella “un dolor muy intenso todavía, espero que con el tiempo pueda yo aceptar todo esto. Para mí va a ser siempre un amigo, amigo de mi familia, de mis hijas, de mis nietos. A las pocas horas de que nació mi primer nieto, ya estaba Víctor abrazándolo, como ensayando su abuelidad también. Para mí él es tal vez el amigo más cercano en el sentido de que el trabajo nos unió siempre, la amistad, el cariño y los afectos”.

Además de su obra poética y su labor como promotor cultural, otra faceta destacable de Víctor Manuel Cárdenas fue su labor como defensor de los derechos de las mujeres.

Clementina Nava Pérez, coordinadora de Comunicación del Centro de Apoyo a la Mujer (CAM) “Griselda Álvarez”, afirma que Cárdenas realizó un trabajo muy importante dentro de la lucha feminista.

“Quizás suene extraño decir que un hombre tenga un lugar en esta parte de la historia de Colima, pero sí me atrevo a decir que con esa mentalidad de avanzada, esa apertura que tuvo hacia la lucha por los derechos de las mujeres, no hay más que decir que deja una huella sumamente profunda en lo que ha sido el curso del feminismo en el estado”.

Nava Pérez recuerda que el poeta estuvo ligado al CAM desde su fundación en 1983 y siempre se mantuvo presente en los momentos buenos y en los momentos críticos de la institución, sobre todo en la época en que corrió el riesgo de desaparecer debido al retiro del presupuesto y a los ataques desde el gobierno.

Desde 2006 hasta su muerte Cárdenas fue presidente del comité directivo de la asociación, desde donde participó “aportando con sus ideas orientadoras, críticas, con su sensibilidad, con su gran inteligencia y sobre todo con ese don de ser solidario, generoso y entusiasta; al CAM le va a hacer muchísima falta, definitivamente fue un pilar muy importante y una gran fortaleza”, comenta Nava.

En los últimos años, él mismo proponía renovar el comité directivo, consideraba que ya no debería estar al frente, pero de acuerdo con la activista “Víctor ejercía su liderazgo en el CAM de una manera muy respetuosa, ni siquiera se podía pensar que daba algún tipo de lineamiento, era sobre todo un gran acompañante en las decisiones que la asamblea tomaba o en las decisiones de la directora”.

Clementina Nava considera que el hecho de ser poeta y creador le dio a Cárdenas la posibilidad de ser sensible también a la problemática que viven las mujeres en Colima.

“No creo que pudiéramos desligar una cosa de la otra: su sensibilidad de estar y habitar en este mundo conmocionado y en este mundo revuelto le daba un sello particular a esa forma de ser, de crear y de estar tan cercano a los problemas de las mujeres, aunque es un hombre excepcional en ese sentido, porque no todos los creadores tienen ese acercamiento”.

Añade: “Yo digo para que un hombre y un poeta pueda hacer lo que Víctor hizo en toda su trayectoria, tiene que ver también con su historia particular de vida, sus relaciones familiares con su madre, de la cual escribió Bertha mira el infinito, un libro maravilloso; fue un personaje extraordinario y lo vamos a seguir llorando, lo vamos a seguir extrañando durante muchos años y lo vamos a seguir manteniendo en la memoria viva del CAM porque le dio muchísimo”.

El día en que sufrió el derrame cerebral, Cárdenas estuvo en el CAM entre las 10:30 y 12:30 horas, en reunión con la directora, Carmen Nava Pérez, y con Clementina. Esta última describe esos momentos:

“Estuvimos justamente platicando sobre el contexto de Colima, la realidad violenta, lo que se ha generado a partir de la declaratoria de la Alerta de Violencia de Género, viendo distintas estrategias de cómo abordar ese asunto; se veía perfecto, yo traigo un problema de meniscos en mi rodilla y antes de levantarse de su silla volteó y me dijo en tono de broma: ‘ya ves, ya me contagiaste lo de la rodilla, ya me empezó a doler a mí’, fue lo único que comentó y dijo que ya se tenía que ir. Tuvimos la gran fortuna de despedirnos de él de esa manera, de una manera cariñosa, amable y educada como él siempre lo hacía, y tener esa fortuna de haberlo visto”.

Nava considera “una gran pena que Víctor se haya ido tan pronto, pero como los grandes se fue dejando una obra poética de las más importantes de los últimos años en México; sus poemas le van a seguir cantando a la vida, al amor y al dolor, en su obra hay muchos poemas dolorosos, pero otros son luminosos, muy bellos”.

Refiere que además del trabajo en el CAM, se había generado una relación muy estrecha que iba mucho más allá de la lucha por los derechos de las mujeres.

“Fue un extraordinario amigo, muy generoso y cercano que siempre nos compartía sus logros; recientemente a mí me había mandado un poema, no sé si sea el último, pero es un poema filosófico muy grande en el sentido de lo que dice, es un poema doloroso, profundo, pero a la vez bello; próximamente a lo mejor lo podrán editar, no lo sé, pero tuve la fortuna de que me lo mandara pidiéndome que lo leyera y le diera mi opinión; en mi respuesta le comenté: ‘Yo qué te puedo decir, maestro, esto es una fregonería’. Así era la relación de nosotros hacia él y de él hacia nosotros, con un amor de amigos, una amistad muy profunda”.

Anticipa que aún con el duelo, el CAM empezará a planear un homenaje para Víctor Manuel Cárdenas en todas sus facetas, no solamente como defensor de los derechos de las mujeres o como aliado del feminismo, sino también como poeta y como ser humano.

Por lo pronto, este jueves 10 la Secretaría de Cultura estatal llevará a cabo el primer homenaje al poeta, en el Teatro Hidalgo de esta ciudad, en el que participarán con lectura de poemas los autores de la colección “Parota de sal”, así como Guillermina Cuevas. Se tiene prevista la asistencia de los escritores Eduardo Casar y Jesús Morales Bermúdez.