Récord histórico: 731 asesinatos en Colima en los primeros 11 meses de este año


Colima, México, Avanzada (23/12/2017).- En el tema de la violencia, el estado alcanzó un récord histórico al contabilizar 731 asesinatos durante los primeros 11 meses de 2017, por lo que cerrará el año con un promedio superior a dos muertos por día, de acuerdo con los datos dados a conocer por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

En lo que se refiere al periodo de 22 meses de gobierno de José Ignacio Peralta Sánchez, los números de víctimas de homicidio doloso ascienden a 1,307, cantidad superior a la registrada durante los sexenios completos anteriores.

Las cifras más recientes indican que durante noviembre hubo en Colima 71 actos de privación de la vida, misma cantidad que el mes previo, sólo superados por junio, julio y enero, en que hubo 99, 97 y 87 casos, respectivamente.

En relación con la tasa de homicidios dolosos por cada cien mil habitantes, Colima se mantiene en el primer sitio nacional con 83.31 casos, seguido muy de lejos por Baja California Sur, con 61.62, y por Guerrero, con 58.60.

En cuarto lugar aparece Baja California con 53.42 casos por cada cien mil habitantes; Sinaloa, con 40.96; Chihuahua, con 37.68; Morelos, con 28.29; Michoacán, 24.39; Sonora, con 21.28, y Oaxaca, con 20.93.

En el caso de Colima, 2017 se encuentra convertido en el año más violento de su historia reciente, cuando en los primeros once meses ya rebasó ampliamente las tasas registradas en años anteriores, dado que en 2016 fue de 71.22, en 2012 de 41.87 y en el resto de los años de las últimas dos décadas las tasas fueron menores de 26.

Con 660 asesinatos en 10 meses, Colima ya rebasó la cifra de todo el año pasado


Colima, México, Avanzada (21/11/2017).- En los primeros diez meses del presente año, esta entidad ya rebasó la cifra de homicidios dolosos que registró durante todo 2016, según los datos que dio a conocer este martes el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

Conforme a la información recabada por el organismo desde las procuradurías y fiscalías de los estados, durante el año anterior se cometió en Colima un total de 607 asesinatos, mientras que del 1 de enero al 31 de octubre de 2017 ya fue contabilizada la cantidad nunca ante vista de 660 actos de privación de la vida, lo que arroja un promedio diario de 2.17 casos.

Así también, los 71 homicidios registrados en octubre constituyen un repunte de la violencia en comparación con agosto y septiembre, en los que hubo 60 y 51 crímenes, respectivamente, en tanto que los meses de junio y julio se mantienen como los más sangrientos con 99 y 97 asesinatos.

A lo largo de los primeros 21 meses del periodo de gobierno de José Ignacio Peralta, de febrero de 2016 al 31 de octubre de 2017, se cometieron mil 236 homicidios, contenidos en 1060 carpetas de investigación, cifra que rebasa las 940 carpetas abiertas por asesinato durante todo el sexenio previo.

Al igual que en 2016 Colima ocupó el primer lugar nacional en la incidencia de este delito, con una tasa de 71.22 casos por cada cien mil habitantes, durante los diez primeros meses de este año se mantiene también a la cabeza de la clasificación de los estados más violentos, ahora con una tasa de 75.42.

Muy lejos, le siguen los estados de Guerrero, con una tasa de 53.34, Baja California Sur (50.50), Baja California (48.35), Sinaloa (38.09), Chihuahua (34.06), Zacatecas (30.30), Morelos (26.15), Michoacán (21.85) y Oaxaca (19.06).

 

Trabajadores de la zafra en Colima: retrato de la miseria

Colima, México, Avanzada (11/11/2017).- Sus caras reflejan la miseria en la que viven, son los nómadas del siglo XXI. Hombres, mujeres y niños que buscan mejores oportunidades de trabajo en cada estado; son los jornaleros que llegaron al municipio de Cuauhtémoc hace algunos meses para sacar adelante la temporada de zafra.

Muchos, la mayoría ya se fueron, regresaron a sus lugares de origen a vivir en la sierra de Veracruz o a internarse en pueblos perdidos en Guerrero, para ellos da igual en dónde estén, pero hay otros, alrededor de 10 familias que decidieron quedarse, son aquellos padres que quieren que sus hijos terminen sus estudios para que puedan sostener una familia con más de 50 pesos al día, como actualmente lo hacen ellos.

Los trabajadores de caña, llega todos los años al municipio de Cuauhtémoc, se instalan en los albergues del Cóbano, el Trapiche o en Quesería en donde viven bajo deficientes condiciones de higiene y privacidad, las mujeres y los hombres solo acuden al médico cuando se sienten muy mal y esa condición no merma su actividad física en las labores del campo.

Sin importar en qué condiciones de salud se encuentre, los hombres de la caña, saben que debe de salir a trabajar, un día en su casa, es un día sin paga y no pueden darse el lujo de eso: sus cuatro, cinco, seis, siete u ocho hijos tienen que comer, de todas las cosas necesarias para un buen desarrollo infantil, por lo menos eso les garantizan, lo demás no se puede, es raro cuando los niños tienen calzado nuevo, casi siempre andan descalzos, a pie a raíz, como dicen en sus pueblo.

Se viste con la ropa que tienen desde hace años, o en algunos casos familias de las poblaciones donde se instalan les regalan algunas prendan que utilizan todo el año hasta que vuelve a venir la temporada de zafra.

Sus caras morenas, quemadas por el sol, sus dientes amarillos, podridos en algunos casos, las panzas de los niños pronunciadas, contrastan con las viviendas, con el estilo de vida de los productores de caña, con los trabajadores del Ingenio de Quesería: para los campesinos, para los más pobres de los pobres, siempre es lo mismo, salarios raquíticos que apenas les permiten medio a comer a su familia; ello no ven las bondades de la temporada de zafra, no disfrutan cuando fue una buena cosecha porque ésta no se refleja en sus bolsillos.

Los que se quedan cuando terminó la temporada de zafra, trabajan en lo que pueden, algunos como ayudantes de albañiles, las mujeres cortando jitomate, en el campo siempre, “esto es mejor que regresar a donde vivimos, aquí los hijos van a la escuela, allá está muy lejos”, dice Dorotea, una de las pocas mujeres que viven en el albergue.

Los jornaleros y en algunos casos sus hijos trabajan hasta 11 horas seguidas, el sol, el calor, no son ningún factor para que se detenga su trabajo; a veces desde las seis de las mañana ya se encuentran en los campos.

Pocas veces comen carne, tal vez en alguna ocasión cada quince días, el pollo procuran tenerlo dentro de su alimentación una vez por semana, pero los ejotes, nopales, huevo, papas, las parotas, los guamúchiles, las tortillas frías no pueden faltar en su menú… la leche “esa es solo para los niños” dice Adelina, quien muestra un grave deterioro en sus encías, pero a ella lo que más le molestan son sus manos: las reumas no la dejan en paz y así tiene que salir a trabajar y regresa a lavar a mano la ropa de sus hijos y a tortear.

En el Albergue del Trapiche, desde hace años vive una parte de los cortadores de caña junto con sus numerosas familias; las pequeñas vivienda que habitan les permiten tener únicamente dos petates para dormir, alguna cama de cemento y la ropa que usan.

La cocina está a fuera del pequeño cuarto, está al aire libre, las mujeres acomodan un montón de leña, algunas ollas y un comal para calentar la comida.

Es evidente la falta de servicios de salud. En el albergue no existe un espacio para la privacidad, ni para las necesidades elementales como el bañarse, las mujeres se bañas antes de que los hombres llegue del trabajo porque esa actividad la tiene que hacer al aire libre, alrededor de una gran pila que es la que les surte de agua.

Por contradictorio que parezca, las familias que se quedaron afirman que el pequeño cuarto en el que vive en el poblado de El Trapiche es más cómodo y caliente que su casa en la sierra veracruzana; sus condiciones de vida se mejoran cuando se vienen a trabajar en la zafra, y por ello cada año regresan, a pesar de que aquí está en la miseria, los que se van están listos para volver en noviembre y los que se quedan aguantarán en trabajos temporales con tal de que sus hijos tengan mejores condiciones de vida.

Así viven los nómadas del siglo XXI, los que trabajan sin descanso en el municipio cañero del estado.

Los enredos del gobierno anguianista ante la compra irregular de un terreno

Fotografía tomada de www.milenio.com/Jorge González Avilés.
Colima, México, Avanzada (27/10/2017).- En marzo de 2011, el gobierno de Mario Anguiano Moreno compró un terreno de 98 hectáreas en la comunidad Loma de Fátima, municipio de Colima, en la carretera a Manzanillo, en un precio de 59 millones de pesos, del que se dio un adelanto de 35 millones.

La adquisición fue hecha por instrucciones del propio gobernador y del entonces secretario general de Gobierno, Jesús Orozco Alfaro, a Adriana Santoyo Durán, viuda de un primo de Mario Anguiano: Germán Torres Anguiano, dueño del megapalenque de Villa de Álvarez, quien enfrentaba señalamientos de tener presuntos vínculos con narcotraficantes y fue asesinado en 2006 en el centro comercial Plaza del Sol de la ciudad de Guadalajara, Jalisco.

Cuatro años después, en 2015, el diario Milenio cuestionó al gobernador sobre esa compra irregular, ante lo que éste reconoció que hubo anomalías en el proceso, situación que motivó la cancelación del trato, pero hasta ese momento la parte vendedora no había devuelto la totalidad del dinero recibido como anticipo.

“Se ha regresado una parte (del dinero), no se ha regresado la totalidad”, manifestó Anguiano Moreno.

—¿Cuánto se ha regresado? —preguntó a Mario Anguiano el reportero de Milenio.

—No traigo ahorita el dato exacto, pero se ha regresado una parte. Lo que sí te digo es que si no se regresa, nosotros vamos a implementar un proceso legal en contra de quien hizo la operación y tiene la responsabilidad de regularizar. Eso que no quede una sola duda…

Sin embargo, hasta la fecha, más de seis años después de la operación, el gobierno de Colima no ha informado lo que ocurrió con el dinero restante: si fue devuelto a las arcas públicas o si se implementó un proceso legal contra quien hizo la operación.

Según el rotativo capitalino, el avalúo del terreno fue hecho por una empresa que no está registrada para tales menesteres, además de que la vendedora aparentemente no era la legítima propietaria.

A través de un oficio de fecha 23 de marzo de 2011, el director del Instituto de Vivienda de Colima (Ivecol), Óscar Alejandro Torres Contreras, pidió al secretario de Finanzas, Francisco M. Osorio Cruz, solicitó un anticipo de 35 millones de pesos con cargo a un crédito del Banco Interacciones para dar trámite a la adquisición del terreno, para lo cual “de acuerdo a las instrucciones del C. Gobernador del Estado, Mario Anguiano Moreno, y de la Secretaría General de Gobierno, Jesús Orozco Alfaro (sic)” anexó el avalúo practicado al inmueble por el arquitecto Carlos Guillermo Mercado Schulte.

La explicación ofrecida por el gobernador Mario Anguiano sobre las anomalías cometidas en el proceso de compra de ese terreno, que motivaron la cancelación del trato, es la siguiente:

“El instituto (Ivecol) determinó que era una zona apropiada para vivienda. Ahí habrá un parque tecnológico. Era para construir casas de gente que trabajara ahí. Al poco tiempo que se empezaron a hacer las operaciones, se empezaron a generar problemas por la adquisición. Primero, que traía un litigio legal. Hubo cuestionamientos de que el manejo no había sido limpio y transparente. Y un elemento más: cuando sale la política del gobierno federal en materia de vivienda, lo que te dice es que es un error que el gobierno ande desarrollando fraccionamientos lejos de la ciudad. Te cuesta muchísimo y generas una especulación sumamente delicada para el funcionamiento de la ciudad. Ante todo eso, yo como gobernador tomé una decisión: ‘Quiero que deshagan la operación. Y quiero que al instituto le regresen su dinero’, dijo Anguiano en la entrevista con Milenio.

El desenlace del asunto, no obstante, no ha sido abordado públicamente en ninguna de las auditorías ni se ha esclarecido si fue recuperada la totalidad del dinero entregado como anticipo.

Nacho ya superó a Mario en homicidios


Colima, México, Avanzada (21/08/2017).- En los primeros 21 meses del actual sexenio ya fue rebasado el número de homicidios dolosos cometidos a lo largo de los seis años del gobierno anterior en Colima, de acuerdo con los registros del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

Según esa fuente oficial, en el sexenio que encabeza José Ignacio Peralta Sánchez —cuyos primeros cien días correspondieron al interinato de Ramón Pérez Díaz— hasta el 31 de julio de este año se abrieron 976 carpetas de investigación por homicidio doloso, 36 más que las 940 registradas durante toda la administración de Mario Anguiano Moreno.

Si bien durante el actual sexenio se han contabilizado ya mil 144 víctimas de homicidio doloso en Colima, no fue posible compararlas con el número de víctimas del anguianismo porque el SNSP sólo presenta esos datos a partir de 2014, en tanto que en los años anteriores sólo se informan cifras de carpetas de investigación abiertas, que pueden corresponder a una o más víctimas.

Conforme a las estadísticas del SNSP, en julio de 2017 se registraron 97 asesinatos en la entidad, casi igual a los 99 ocurridos en junio, por lo que en los primeros siete meses del presente año ya suman 478 los homicidios.

Con estas cifras, Colima se mantiene en el primer lugar nacional de incidencia de homicidios dolosos, con una tasa de 53.22 casos por cada cien mil habitantes, casi cinco veces más que el promedio nacional, que es de 11.49 y muy por encima de su más cercano perseguidor, Guerrero, que registra una tasa de 37.48.

En las siguientes posiciones se encuentran Baja California (30.63), Sinaloa (28.67), Baja California Sur (28.65), Chihuahua (23.80) y Morelos (19.23). En los últimos lugares de homicidios dolosos están Yucatán (1.47), Aguascalientes (3.10), Hidalgo (3.97), Campeche (4.71) y Querétaro (4.90).