Los amigos y compadres del gobernador a la nómina

EDITORIAL

No llega todavía a la mitad de su administración y el gobernador, José Ignacio Peralta Sánchez, desde hace mucho tiempo ha dejado claro su estilo de gobierno, colocando a sus amigos y compadres en puestos clave que por definición deberían ser autónomos, con el claro objetivo de mantener un control unipersonal del estado.

Esta actitud ha quedado de manifiesto en los nombramientos promovidos por el jefe del Ejecutivo en tribunales, fiscalías y otros organismos. Si bien en el primer año de la legislatura que está por concluir Peralta no tuvo mucho margen de actuación debido a que había mayoría panista, las cosas cambiaron una vez que abandonaron la fracción del blanquiazul tres diputados que habían llegado bajo esas siglas, encabezados por Nicolás Contreras, y se aliaron al PRI.

Uno de los primeros casos de compadrazgos aplicados por el gobernador fue el nombramiento de su comadre Rocío Campos Anguiano como consejera presidenta del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Colima (Infocol).

Después, en ese mismo organismo fue nombrado como comisionado Francisco José Yáñez Centeno, quien era empleado de la Consejería Jurídica del Gobierno del Estado. El propio titular de la Consejería, Andrés Gerardo García Noriega, otro empleado del gobernador, fue nombrado magistrado del Tribunal de Justicia Administrativa.

Otro caso que fue muy cuestionado fue el del fiscal anticorrupción, donde fue nombrado Héctor Francisco Álvarez de la Paz, quien antes había sido nombrado en la comisión de análisis y formaba parte de una barra de abogados, además de que años antes fue secretario de Acción Electoral del PRI en Tecomán, así como el caso de Sergio Marcelino Bravo Sandoval, quien sin tener una carrera importante dentro del Poder Judicial fue nombrado magistrado del Supremo Tribunal de Justicia del Estado (STJE).

Llama la atención que el gobernador haya apresurado el nombramiento de todos estos personajes precisamente cuando faltan pocos días para el inicio de la nueva legislatura, donde habrá mayoría absoluta de la coalición Juntos haremos historia, conformada por Morena, Partido del Trabajo y Partido Encuentro Social (PES). Estos movimientos dan la impresión de que el gobernador está tratando de blindarse para la segunda mitad de su gobierno y para cuando deje la gubernatura, sobre todo porque en los organismos que deberían ser autónomos fueron ubicados empleados o aliados del actual mandatario estatal.

Esta actitud del gobernador José Ignacio Peralta es una muestra de que los viejos tiempos de los dinosaurios no se han ido de Colima, pues el mandatario se encuentra empeñado en no soltar los hilos del poder, por el contrario, pretende mantener el control de todas las instancias de poder en la entidad, sin dejar la posibilidad de un libre juego democrático entre las diversas fuerzas políticas y sectores de poder del estado.

Lo anterior va en detrimento del libre ejercicio de los derechos ciudadanos y mantiene al estado en una situación de atraso en términos democráticos. Es evidente que el gobernador no ha entendido el mensaje enviado por la población a través de los resultados en las urnas el pasado 1 de julio. Seguramente esta circunstancia podría terminar por darle la puntilla al PRI en las elecciones de 2021.

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